Radiohead y su arcoiris

     De entre la amplia gama de sentimientos que manifiesta el ser humano, es sin duda el miedo uno de los más profundos e intrigantes. Y aunque para determinar a ciencia cierta la veracidad de tal afirmación habría que recurrir a la psicología, tomo prestados dichos adjetivos para comprender la magnitud del temor como sentimiento en sí.

¿Miedos?, hay de muchos tipos: miedo a volar, a la oscuridad, a lugares cerrados, a los animales o la posibilidad de fracaso… miedo por prever que algo bueno está en la recta final, a punto de concluir. Eso es algo que de verdad pensé le ocurriría a uno de mis grupos favoritos, Radiohead. Un combo de músicos que con el paso de los años incrementaba su creatividad en cada producción discográfica que aparecía en el mercado, incorporando elementos de diversas músicas, entre ellas la electrónica y la composición moderna, aparentemente tan ajenas al formato tradicional de un grupo de rock.

La semilla plantada por The Beatles hace más de cuarenta años continúa rindiendo frutos en la actualidad musical. ¿A qué me refiero? A que los parámetros del rock fueron rotos por el cuarteto británico precisamente por volver el rostro hacia otros géneros, los cuales enriquecieron la calidad de su obra y eventualmente le otorgaron la trascendencia que hoy conocemos, y que tanto sorprende a propios y extraños. The Beatles puso el ejemplo y al respecto recuerdo una frase dicha por el guitarrista Vernon Reid: “De Jimi Hendrix aprendí la misma lección que con The Beatles, es decir, haz lo que quieras…”.

Pues bien, fue debido a que Radiohead creció tanto (sobre todo en los cuatro años que van de OK Computer a Amnesiac) que un temor inmenso de que el nuevo material no cumpliera con las expectativas, invadió al que esto escribe. Debo admitir que el prejuicio de que el disco fuera malo aunado al lugar común que nos indica que todo aquello que sube en algún momento tendrá que bajar, hizo presa de mí. Supuse que In Rainbows implicaría un estancamiento para el considerado por muchos, mejor grupo del mundo.

¡Cuán grande sería mi sorpresa al toparme justamente con lo contrario! Para empezar se trata del primer álbum publicado por Radiohead después de finalizado su contrato con la disquera EMI. Otro detalle a destacar es que si bien no es el primer disco lanzado en exclusiva por Internet, si es llamativo el proceso de “subasta” al que fue sometido, pues originalmente el grupo ofreció la opción de descargar cada archivo en formato mp3 al precio que cada usuario dispusiera pagar. Así, las cantidades desembolsadas por los fans oscilaron entre uno y veinte dólares por track, algo insólito por parte del grupo sin lugar a dudas.

En cuanto a la música es simplemente sublime. Radiohead depuso la experimentación que tan efectiva había resultado en sus trabajos anteriores y se dedicó a crear con sencillez y soltura; logrando un séptimo opus tan relajado como compacto. Únicamente diez piezas conforman In Rainbows, cantidad más que suficiente tomando en cuenta la categoría de las mismas. Algunas de las rolas ya habían sido presentadas en concierto, tal es el caso de “Nude”, antes conocida como “Big Ideas” y que para su versión en estudio recibió un tratamiento especial que la embelleció aún más (el trabajo vocal de Thom Yorke es simplemente memorable). Otros títulos importantes son “All I Need”, “15 Step” (de las pocas piezas que incluyen texturas electrónicas), “Arpeggi” (fue presentada en 2005 como una composición original de Jonny Greenwood y Thom Yorke e incluía el acompañamiento de la London Sinfonetta) y “Videotape”. Una grabación que irradia mucha luz, mucho color, justificando a la perfección el nombre del CD.

Un gran disco que consolida la ya de por sí enorme trayectoria del grupo inglés. Algunos dicen que sería el epílogo perfecto, otros creen que el plato es una prueba de que aún hay tela de donde cortar. Yo prefiero no especular y disfrutar la música de Radiohead mientras exista, mientras ellos crean prudente el continuar creándola. ¿El último aliento de los de Oxford ú otra obra maestra? Un dilema que sólo puede ser resuelto bajo el criterio que cada escucha le otorgue a este sorprendente registro fonográfico.

Ciudad Juárez, México                     12 de Febrero de 2008

Advertisements

About Israel Nungaray

Observador miope
This entry was posted in Locura diurna, Música, Reseñas. Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s