Larga duración y discontinuidad aplicadas a la comprensión de la Guerra Fría

Por Israel Nungaray González

Resumen

      El presente documento incluye dos propuestas teóricas hechas por Fernand Braudel y Michel Foucault en sus respectivas metodologías para una comprensión alternativa del periodo llamado “Guerra Fría”, etapa ocurrida durante el siglo XX, y donde los Estados Unidos (capitalistas) y la Unión Soviética (socialistas) pugnaban por la expansión de sus políticas antagónicas por el mundo. Recurrí a la idea de larga duración, hecha por Braudel para explicar un suceso histórico que abarca varios años. De Foucault tomé la idea de las coyunturas y discontinuidades que suelen presentarse dentro de un proceso de la misma naturaleza. Me pareció prudente ejemplificarlo con la Guerra de Vietnam (coyuntura con varias discontinuidades), conflicto bélico acaecido durante la ya mencionada guerra fría. Los Estados Unidos llevaron a su ejército para apoyar a la población de Vietnam del Sur, mientras que la U.R.S.S ayudaba a Vietnam del Norte proporcionando armamento y dinero, aunque sin enviar fuerzas armadas.

Luego de haber hecho una descripción de la Guerra de Vietnam, y de incluir datos sobre ambos teóricos, he elaborado una conclusión que reúne las dos teorías como una forma alterna de estudiar dicho evento ocurrido en el siglo XX.

Intro

     En este ensayo voy a mencionar la propuesta que hicieron dos autores franceses acerca de tomar en consideración los procesos que descontinúan o desvían la atención de la Historia general hacia las pequeñas historias, ideas que se salen del libreto, sucesos breves que modifican la manera en que se escribe la Historia si se les presta la debida atención. ¿Por qué no detenerse a revisar esas fisuras que tienela Historia? ¿Por qué pasar de largo ante lo aparentemente insignificante? La propia vida es Historia y puede verse de manera generalizada pero no hay que dejar de considerar los detalles, mismos que le dan sabor a la vida y a su vez, sazonanla Historia.

Quisiera recurrir a un par de propuestas teóricas para entender un suceso relevante de la historia mundial contemporánea: la Guerrade Vietnam. Una de ellas es la que incluye las llamadas temporalidades de la historia (corta, mediana, larga y muy larga duración)[1], propuesta por Fernand Braudel, y las discontinuidades o historias no dichas por la historia oficial, de Michel Foucault.[2] El caso de análisis es el periodo conocido como Guerra Fría, acontecido aproximadamente desde 1945 con el final dela Segunda Guerra Mundial hasta 1989, con la caída del muro de Berlín. Procedo enseguida a explicar lo que fue la guerra fría, seguida de la teoría de Braudel, luego una revisión dela Guerra de Vietnam, la tesis de Foucault y finalmente la exposición de Vietnam como punto de convergencia de las propuestas antes nombradas.

Guerra Fría: una batalla en dos flancos

Luego de que el mundo padeció dos grandes guerras durante la primera mitad del siglo XX, fue Alemania quien terminó pagando los platos rotos. En la primera fue obligada a desmantelar su ejército, deponer las armas, ceder parte de su territorio y le quedó una deuda millonaria que mermó sobremanera su desarrollo económico. Tales determinaciones fueron impuestas por los países aliados mediante el Tratado de Versalles. Adolf Hitler colaboró en la restauración del pueblo germano en los años veintes de la centuria anterior pero al finalizar la segunda guerra mundial el régimen nazista fue depuesto y nuevamente pasarían muchos años antes de que Alemania levantara cabeza.[3] Ante esta situación surgió una…

 “rivalidad abierta y al mismo tiempo restringida entre los Estados Unidos y la Unión Soviéticay sus respectivos aliados, luego de la Segunda GuerraMundial, una guerra librada en los frentes político, económico y propagandístico, recurriendo poco al uso de armas, principalmente por el miedo a un holocausto nuclear. El término fue utilizado por primera vez por el consejero presidencial y de finanzas de los Estados Unidos, Bernard Baruch durante un congreso en 1947”.[4]

La guerra fría incluía la disputa por la supremacía tecnológica, la carrera armamentista y a nivel político era -al menos discursivamente- el choque entre dos sistemas antagónicos, capitalismo contra socialismo. Los ingleses y en especial los estadounidenses se oponían al comunismo y sospechaban que los soviéticos extenderían su poderío militar y político en el centro y este de Europa[5]. Tal fue uno de los motivos del intervencionismo norteamericano en países con diferencias ideológicas, donde algunos preferían el reciente modelo socialista iniciado en la antigua Rusia y otros deseaban entrar en la dinámica capitalista. Estados Unidos ocupó Alemania bélicamente junto a Francia y Gran Bretaña hasta septiembre de 1949, cuando la parte occidental de Deutschland pasó a ser la República Federal de Alemania y en octubre se fundó en la región Este la contraparte comunista bajo el nombre de República Democrática Alemana, con el auspicio del líder soviético Yosiv Stalin.[6] La ciudad de Berlín quedó en medio de los dos regímenes y las autoridades ordenaron la construcción de un muro que además de separar geográficamente a Alemania “era la concreción en el corazón de Europa de la división bipolar del mundo”.[7] Paradójicamente, el muro de Berlín simboliza el comienzo y el final dela Guerra Fría.

Corea: la primera disputa importante entre las dos grandes potencias del mundo

Entre 1950 y 1953, hubo un conflicto armado en Corea que tuvo su origen en 1945, cuando el país fue dividido arbitrariamente en el paralelo 38 por los Estados Unidos y la Unión Soviética.Dicha medida trajo como consecuencia la separación del país en dos Estados rivales. Los comunistas ocuparon el norte y formaron la República DemocráticaPopular de Corea, con Kim Il Sung como dirigente. En el sur se quedó la Repúblicade Corea con Syngman Rhee a la cabeza. Ambos líderes manifestaron que deseaban la unificación pero la realidad es que las diferencias derivaron en una especie de guerra civil no declarada.[8] El ejército norcoreano contó con la asesoría de la URSS, quien no participó militarmente en la lucha. China colaboró enviando más de 200 mil tropas en noviembre de 1950. En cambio, Corea del Sur tuvo el apoyo de los norteamericanos durante los mandatos de los presidentes Truman en 1950-1952 y Eisenhower en 1953.[9] Esta fue la primera manifestación oficial de la batalla estadounidense contra la avanzada comunista. Años después tuvo lugar otro enfrentamiento similar en Vietnam, relatado más adelante.

Los tiempos históricos de Braudel

     Fernand Braudel es uno de los historiadores más importantes del siglo XX. Formó parte de la Escuela de los Annales e introdujo una nueva concepción del tiempo histórico.[10] Originario de Francia, escribió obras como El Mediterráneo: el espacio y la historia, Las civilizaciones actuales. Estudio de historia económica y social,  La Historia y las ciencias sociales y Civilización material, economía y capitalismo. Siglos XVI-XVII.[11] Siguiendo una línea distinta a la historia tradicional, Braudel elaboró una metodología que intentaba ubicar mejor los sucesos históricos e incluso funcionaba para determinar su trascendencia histórica. Braudel decía que para comprender realmente un suceso histórico era necesario ubicarlo dentro de la larga duración. Esta nueva forma de historiar es una aportación de la Escuela de los Annales. La historia tradicional trabaja con el tiempo corto o breve, y organiza un “relato precipitado, dramático, de corto aliento”.[12] La nueva historia (la de los Annales) debía de laborar con otra temporalidad que tomara en cuenta los procesos cíclicos y las posibles variaciones que sólo pueden detectarse si se estudian dentro de un espacio de tiempo de larga duración que hipotéticamente abarcaría muchos años, décadas y en ocasiones hasta siglos.

El tiempo corto

     Braudel relaciona al tiempo corto con la crónica periodística pues esta se encarga de hacer un recuento de los hechos rápidos, efímeros, espectaculares y algunas veces de mínima trascendencia pero importantes para el negocio del periodismo. Noticias que deben salir a la luz sin dar lugar a la reflexión por la velocidad con la que son presentadas. Anuncios sobre accidentes, alza de precios, crímenes y desastres naturales. El valor del tiempo corto se mide de acuerdo al dramatismo y a la explosividad de lo que relata.  Si, trabajar de esta forma con el pasado reduce el horizonte de análisis y puede resultar contraproducente pues “el tiempo corto es la más caprichosa, la más engañosa de las duraciones”.[13] Una razón de peso, sobre todo cuando se observa el recelo que los historiadores manejan hacia la historia oficial o tradicional, aquella que recoge los eventos de mayor relevancia y los ubica en un nivel de apreciación general, ideal a intereses particulares y en ocasiones hasta políticos.[14] La historia entendida de esta forma esta cimentada sobre el tiempo corto, el encargado de recoger los “grandes acontecimientos”.

La larga duración

       La historia nueva requería una renovación, o en palabras de Wallerstein hacía falta “replantear las estructuras de conocimiento y de lo que en realidad sabemos sobre cómo funciona el mundo social”[15]. Si observamos nuestra realidad del presente hacia el pasado o viceversa, en sincronía,[16] entonces no nos hace daño revisar la aportación de Fernand Braudel. La larga duración tiene antecedentes en los siglos XVIII y XIX con gente como Ranke, Burckhardt o Michelet, quienes aumentaban su rango de interés en los temas históricos. Un paso fundamental hacia un estudio de larga duración en las ciencias sociales -y en particular la historia- lo tuvo la arqueología, disciplina que utiliza grandes periodos cronológicos para acercarse a la comprensión de sociedades variadas. Era necesario replantear la metodología, incluir y sobre todo comprender en qué momento aparecen las coyunturas, los ciclos, los elementos que integran la estructura, los cortes y las continuidades. Las coyunturas o variables pueden provocar “grietas” que favorecen la discontinuidad pero no destruyen la estructura. Una coyuntura puede tener distinta duración respecto de otra, dependiendo del contexto en el que se ubique y mantenerse a pesar de los cambios que vayan surgiendo.

Un primer acercamiento a la larga duración apareció en la economía cuando los doctos en el tema trataban de explicar cómo las crisis económicas que se presentan periódicamente dependían de algún antecedente o registro histórico. Por ejemplo, el colapso mundial de 1929 tenía que ver con grietas estructurales que databan de 1870. Por eso es comprensible la noción de que “la larga duración… vincula el pasado con el presente y hace factible que el pasado se incruste en el presente”[17]. La segunda justificación la da precisamente la estructura, la cual abarca los conflictos de larga duración. La estructura organiza coherentemente la relación entre realidad y masa social. Para los historiadores la estructura funcionaría de forma similar pero considerando que además se trata de “una realidad que el tiempo tarda enormemente en desgastar y en transportar”.[18] Las estructuras interfieren en la historia llegando incluso a determinar su curso. Influyen en los fenómenos sociales, geográficos, culturales, psicológicos y políticos; aparecen constantes por un periodo extenso y evolucionan de modo casi imperceptible.[19] Braudel menciona los marcos de coacción geográfica como la determinación antes dicha. La construcción de una ciudad o la consolidación de una cultura puede verse afectada por el clima, la vegetación, la vida animal o las condiciones del suelo. Aun así, el ejemplo más claro lo proporciona la economía. Europa vivió la transición del feudalismo entre el siglo XIV y el siglo XVIII al capitalismo del siglo XIX.

La propuesta de la larga duración es un reto para el historiador, significa romper con los esquemas porque “equivale a familiarizarse con un tiempo frenado”[20]. Esta última idea sería retomada por otro francés en otro momento: Michel Foucault. El historiador debe identificar las pluralidades de la vida y estudiarlas considerando que el tiempo y el espacio no se detienen. Aunado a eso debe notar que las estructuras no cambian al unísono, y es precisamente esa no coincidencia la que simboliza las rupturas de las que habla Foucault.[21]

¿Larga duración de La Guerra de Vietnam?

    La lucha armada en Vietnam duró de 1964 a1973. El antecedente directo se encuentra en un conflicto acaecido en esa región entre 1946 y 1954 como parte de la Guerrade Indochina, batalla librada entre Francia y el grupo comunista Vietminh liderado por Ho Chi Minh. En la conferencia de Génova realizada en 1954 se definió la separación de Indochina en Lao, Vietnam del Norte, Vietnam del Sur y Camboya[22]. El norte de Vietnam se declaró comunista y mantuvo relaciones con la Unión Soviética y la República Popular de China. Estados Unidos ayudó a Vietnam del Sur en su causa independentista con la intención de fortalecer a una nación no comunista que le serviría como bastión de la libertad en el sureste asiático[23]. Un grupo comunista a través de un comando armado conocido como Vietcong, inició una guerrilla al sur de Vietnam en 1957. Pretendían derrocar al gobierno y la reunificación de Vietnam. Tuvieron el respaldo de Vietnam del Norte a través de tropas y armamento. Los presidentes estadounidenses Dwight Eisenhower y John Kennedy vieron el asunto como una amenaza de alcances globales; pensaban que el Vietcong tomaría el sur de Vietnam, el sureste de Asia, seguiría por Oceanía y las Islas del Pacífico hasta llegar a Estados Unidos. Ante tal situación el gobierno estadounidense decidió brindar el apoyo necesario para evitar que la hipotética invasión se hiciera realidad. Fue así como llegaron consejeros norteamericanos y equipo militar a territorio sud vietnamita. Estados Unidos tenía un plan definido para contrarrestar el poderío del Vietcong que Noam Chomsky describe muy bien:

“…tenemos una ‘teoría de pacificación’, que se desarrolla en tres fases: eliminación del Vietcong mediante operaciones de búsqueda y destrucción, protección y control de la población y sus recursos por la policía y fuerzas militares, y adiestramiento y entrega de armas a los campesinos para que sean ellos quienes defiendan sus propias comunidades”[24]

Maxwell Taylor, asesor de asuntos militares durante el gobierno de Kennedy llamó a la de Vietnam como una “Guerra Especial”, una de las tres formas de combate que según él, Estados Unidos podría enfrentar en aquel entonces si se diera el caso. Las otras dos eran una guerra local o limitada (guerrilla) y una posible disputa nuclear mundial. La guerra especial no incluía la participación directa de tropas estadounidenses en el campo de batalla pero en cambio el tío Sam enviaba apoyo monetario a los grupos armados de Vietnam del Sur, además de otorgarles asesoría en estrategia y táctica, adiestramiento militar y por supuesto, armamento[25]. La guerra especial era un experimento del país más poderoso del mundo dentro de su proyecto imperialista y no tanto un gesto solidario ya que “la generosidad nunca ha sido un bien escaso entre potencias volcadas en la tarea de extender su hegemonía”.[26]

La intervención estadounidense en la guerrilla de Vietnam fue hasta 1964 cuando el presidente Lyndon Johnson ordenó un bombardeo sobre Vietnam del Norte. Posteriormente tropas estadounidenses fueron enviadas a combatir en el sur de Vietnam y eventualmente llegarían a formar un ejército de más de 500 mil hombres. Johnson propuso invadir el territorio vietnamita por aire y tierra buscando la pronta rendición del enemigo. Esta estrategia no solo no detuvo a las tropas norvietnamitas sino que por el contrario les dio mayor determinación en su afán por infiltrarse hacia el sur. Durante esta etapa China yla U.R.S.S. seguían apoyando materialmente a Vietnam del Norte aunque sin involucrarse directamente en el conflicto armado.

La guerra derivó en una problemática de enormes proporciones; no obstante, las pérdidas humanas y económicas no impidieron que Estados Unidos continuara peleando. La opinión pública en USA estaba dividida y en 1968 se propagaba la noticia de que la lucha iba por buen camino para tratar de que el pueblo norteamericano recuperara la confianza en que la guerra podría ganarse.[27] El gobierno de Johnson inició negociaciones buscando el fin de la guerra. Las diligencias comenzaron en Paris en mayo de 1968 pero no fue sino hasta el segundo periodo de Richard Nixon en enero de 1973 cuando se ordenó el cese al fuego. Estados Unidos gastó billones de dólares en Vietnam, alrededor de 58, 000 personas perdieron la vida y hubo más de 150, 000 heridos. La guerra representó un fracaso en la batalla anticomunista y dicha experiencia consiguió que Estados Unidos se mantuviera temporalmente alejado de disputas en el extranjero por el temor latente de que hubiera otro Vietnam.

Michel Foucault y la discontinuidad

      Michel Foucault (Paris, 1926-1984) estudió filosofía y psicología en la École Normale Supérieure de París. Su trabajo desafiaba la obra de personajes como Karl Marx y Sigmund Freud, en cambio era seguidor de Friedrich Nietzsche y Martin Heidegger. Arrojó nueva luz en temas como la enfermedad mental, la policía, los métodos de la Historia y sexualidad. En la década de los sesenta dirigió el departamento de filosofía en las Universidades de Clermont-Ferrand y Vincennes. En 1970 le fue conferido el título de profesor de Historia de los Sistemas de Pensamiento en el prestigioso Collège de France. Su reputación creció gracias a las conferencias y cursos que dio por varias partes del mundo. Entre sus obras principales están Las palabras y las cosas (1966), Locura y civilización (1960), La arqueología del saber (1969) y Vigilar y Castigar: nacimiento de la prisión (1975).[28]

La propuesta que voy a utilizar para este ensayo proviene del libro La arqueología del saber. En dicho texto Foucault habla de la tendencia que existía entonces entre los historiadores por ubicar los acontecimientos en el modelo de larga duración incorporando elementos tan diversos como la sociología, la economía, la demografía y hasta los cambios climáticos. La historia lineal dejaría su lugar a una investigación más profunda y con nuevas aristas. Para Foucault es un hecho que el análisis debe hacerse considerando varios niveles y afirma que “cada uno tiene sus rupturas específicas, cada uno comporta un despiezo que sólo a él pertenece”.[29] Foucault señala la importancia que tienen las pequeñas historias que de alguna manera han quedado fuera del discurso oficial, propone hacer la historia de la sequía, de la agricultura, del mar, de la locura y encara las posibles objeciones, como la de saber si hay o no vínculos entre ellas o el valor que supondrían tener respecto al conocimiento en general. “Foucault afirma que hay que voltear hacia los grandes zócalos inmóviles y mudos…”[30]. La justificación viene si se contempla un sistema de relaciones entre una y otra, la periodización y el establecimiento de series.

El historiador contemporáneo ha generado nuevas ideas y ha incorporado otras disciplinas como la filosofía y la literatura dentro de su metodología. Además ha tomado en cuenta las rupturas en la historia, las pausas que modifican el curso de las épocas y desvían el proceso hacia un tiempo novel en el que quizá se requiera delimitar espacios para proseguir con el conocimiento. Una forma de hacerlo es con el tiempo sincrónico, de adelante hacia atrás y de atrás hacia adelante. “Con relación al eje de referencia es posible recorrer el tiempo en las dos direcciones, desde el pasado hacia el presente y desde el presente hacia el pasado”.[31] Aunque también es factible estudiar un hecho de forma diacrónica, atendiendo a una etapa o evento específico de la Historia, como el caso de Vietnam, donde podemos encontrar múltiples historias, las razones de la guerra, las opiniones de intelectuales y ciudadanos, el dinero gastado, entre otras.

Este señor considera el pasado en forma plural, con numerosas jerarquías y encadenamientos que irán cambiando según se modifique la percepción desde el presente. La historia debe adaptarse al orden actual, debe admitir transformaciones constantes, rompimientos consigo misma. El problema de la continuidad en el análisis teórico es la ubicación de límites y recortes en su elaboración. Por eso Foucault sugiere cuidar muy bien el uso de los conceptos que permiten pensar en una discontinuidad, tales como mutación, corte, ruptura y transformación[32]. Estudios como epistemología, filosofía y literatura favorecen la localización de puntos de ruptura debido a la multiplicidad de temáticas que manejan y el tiempo que le dedican a la comprensión de cada una. La historia que abraza una panorámica general procura ignorar los acontecimientos pequeños[33] en pro de una estructura firme. Por eso es que Foucault “pide a los nuevos historiadores que se ocupen en pensar la discontinuidad, que complementen sus descripciones de las continuidades homogéneas con la presencia de fenómenos de ruptura, y que consideren los rompimientos, las mutaciones y las transformaciones”[34], es decir, romper con la coherencia en el análisis. Tomando en cuenta las rupturas en la historia y los procesos de larga duración, el dilema es la construcción de series y límites entre ellas. Para ello Foucault propone distinguir la duración de cada evento pues habrá unos que sean breves (accidentes), otros medianos (la perfección de una técnica) y otros lentos (equilibrio demográfico). Lo que sigue es una “individualización de series diferentes, que se yuxtaponen, se suceden, se encabalgan y se entrecruzan, sin que se les pueda reducir a un esquema lineal”[35]. Aunque claro, eso no quiere decir que no puede haber orden y coherencia en este nuevo discurso.

La discontinuidad delimita el campo de estudio, permite las comparaciones y finalmente es el punto de partida del historiador, pues al escoger un tema de investigación ocurrido en una determinada era se está recurriendo a la ruptura. El historiador provoca la discontinuidad de forma deliberada cuando aísla los niveles de análisis que le interesa destacar[36]. Es una tendencia ineludible.

La nueva Historia

 La historia global (así llama Foucault a la vieja historia) deja su lugar a la historia general o nueva. El pasado es para la historia global una fuente de elementos en común que pueden dar cohesión a una sociedad en un lapso particular. El objetivo es alcanzado mediante un sistema de relaciones homogéneas. La historia general lidiará con el problema de la legitimidad entre las series posibles de construir[37] dentro de la ruptura. La consecuencia de lo anterior sería que la historia global seguiría los lineamientos de principio, espíritu, significación y conjunto, mientras que la historia general intentaría formar un espacio de dispersión. La continuidad en la historia parecía obsoleta cuando el ser humano quería saber sobre lo no escrito y lo cotidiano. Ej. La sexualidad, el ser, la locura y el lenguaje. “Un modo de descubrir normas no expresadas es, examinar una situación o episodio atípico”.[38] Michel Foucault trató esa clase de asuntos dentro de su obra y se esforzó por llevar a la historia hacia el movimiento constante, evitando que permaneciera inmóvil y permitiéndole ser abierta y sincrónica. Las categorías de la discontinuidad fueron acusadas de intervenir en la historicidad oficial porque develan secretos, muestran la totalización, apelan a la inconsciencia y a las correlaciones que escapan a toda experiencia vivida.[39] Además de evidenciar errores. La vieja historia aparecía firme y sólida, se le consideraba sagrada y acaso sería lo último en lo que se fijarían los estudios antropológicos. Los historiadores se alejaron hace mucho tiempo de ella y tomaron otro camino para mantener viva a la historia replanteándose el uso de los documentos y las fuentes, incorporando cartas, testimonios orales ó fotografías.

Foucault se aleja del estructuralismo. Propone: “se trata de desplegar los principios y las consecuencias de una transformación autóctona que está en vías de realizarse en el dominio del saber histórico”[40]. Foucault aboga por el rescate de lo no dicho, lo no redactado. Romper con la continuidad es ir por el camino del progreso, contribuir a la evolución de la historia como disciplina. Así mismo, significa salirse de las tradiciones académicas, del conocimiento legitimado por la universidad, romper el molde, al igual que Braudel en su momento y dejar de seguir a quienes representen la figura central o episteme escolar. “Hay que aceptar estar siempre en lo complicado, lo confuso, lo impuro, lo vago, etc., e ir de este modo contra la idea común del rigor intelectual”[41].

Conclusión. Vietnam: ejemplo de discontinuidad dentro la guerra fría como periodo de larga duración

       Como se menciona antes, la Guerrade Vietnam forma parte de una serie de incidentes sucedidos durante la relación hostil entre Estados Unidos y la Uniónde Repúblicas Socialistas Soviéticas, conocida como la Guerra Fría(periodo de larga duración en el siglo XX. Aunque propiamente no duró cien años sino cincuenta, pero sin embargo fue un proceso más extenso que las guerras mundiales o la revolución rusa). Considero que es prudente el análisis de la guerra de Vietnam porque en primer lugar implica una serie de fenómenos que entrarían dentro de la categoría braudeliana del tiempo corto[42], como son las noticias sobre las muertes, el dinero gastado, recursos militares empleados, los artificios políticos, entre otros. Luego, la duración de la querella tomando en cuenta el precedente de la guerrilla de Indochina de1946 a 1954 hasta llegar a la incursión gringa en el problema de Vietnam de1964 a 1973 podría caber en el tiempo mediano. La estructura general seríala Guerra Fría y acciones como la crisis de los misiles en Cuba (1962), la caída del muro de Berlín (1989), el antagonismo entre Irán y los Estados Unidos (1980) serían las coyunturas que requerirían de atención especial.

Es aquí donde entra la teoría de Foucault. Las discontinuidades vertidas a partir de cada conflicto llevarían a considerar estos problemas en sentido diacrónico (corte deliberado, Sonia Corcuera dixit), susceptibles de ser estudiados bajo un modelo sincrónico que permitiera avanzar y retroceder en el tiempo. En el ejemplo escogido, Vietnam, es posible acercarse a varias circunstancias acaecidas durante la guerra y entenderlas como rupturas primordiales dentro de la estructura ecuménica con sus propias series y encadenamientos.

Por una parte están los motivos  por los que Estados Unidos entró en la guerra. Algunos fueron el evitar la avanzada ideológica del comunismo y ganar la carrera armamentista. ¿Enlaces o series? El origen del comunismo y la producción de armas a gran escala. Por otro lado está el porqué la Unión Soviética participó en la guerra de forma indirecta, sin enviar tropas. ¿Enlaces o series? La política aislacionista y el espionaje. Como tercer apartado la percepción del resto del mundo hacia la guerra. ¿Enlaces o series? La información vertida en los medios de comunicación y la distancia respecto a la zona de conflicto. Cuatro, el experimento estadounidense de una “guerra especial”. ¿Enlaces o series? La ideología imperialista y la exportación de tecnología. Cinco, las historias de los afectados. ¿Enlaces o series? El material audiovisual y la correspondencia.

Es así como la discontinuidad se hace útil, cuando se despierta el interés por realizar una investigación histórica que aporte en lugar de redundar, que profundice en vez de establecer un límite.[43] Por eso me parece fundamental el empleo de estas dos teorías si se quiere estudiar un evento como la Guerra Fría para comprenderlo desde distintos ángulos, permitiendo que se rebelen ante nuestros ojos nuevas interpretaciones y tópicos que parecían condenados al olvido. Tanto Braudel como Foucault supieron dónde y cómo incrustar su mirada alternativa para trabajar con lo aparentemente ya dicho, dejando una enseñanza para nosotros, los aprendices: que el camino dela Historia es amplio, variopinto y eterno.

Bibliografía

 

Internet

http://www.britannica.com

http://www.epdlp.com

http://www.historiasiglo20.org

http://www.nodulo.org   

Libros

Bourdieu, Pierre. Capital cultural, escuela y espacio social, Siglo XXI, México, 2007.

Braudel, Fernand. La Historia y las Ciencias Sociales, Alianza Editorial, Madrid, 1968.

Burchett, Wilfred G. La Guerra de Vietnam, Ediciones Era, México, 1966.

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Corcuera de Mancera, Sonia. Voces y silencios en la historia, Siglos XIX y XX, Fondo de Cultura Económica, México, 1997.

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Ricoeur, Paul. Tiempo y narración III: El tiempo narrado, Siglo XXI, México, 2004.

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Thompson, Edward Peter. Historia social y Antropología, Instituto Mora, México, 1994.

Wallerstein, Immanuel. Utopística o las opciones históricas del Siglo XXI, Siglo XXI-UNAM, México, 1998.

 


[1] Cf. Fernand Braudel, “La larga duración y las controversias del tiempo corto” en La Historia y las Ciencias Sociales, Alianza Editorial, Madrid, 1968, pp. 60-82.

[2] Michel Foucault, La arqueología del saber, Siglo XXI, México, 2006, pp. 3-29.

[3]Cf. Mary Fulbrook. Historia de Alemania, Cambridge, Melbourne, 1995, pp. 217-248.

[4] Philip W. Goetz (Editor). The New Encyclopaedia Britannica, Volumen 3, Referencia, The University of Chicago- Encyclopaedia Britannica, Chicago, 1985, p. 444.

[5] Joseph Smith y Simon Davis. The A to Z of the Cold War, Scarecrow Press, Lanham, 2005, p. 39.

[6] Íbid.,p. 41.            

[7] —, “La crisis de Berlín y la partición de Alemania” en: http://www.historiasiglo20.org/GF/1948-55.htm#La%20crisis%20de%20Berlín%20y%20la%20partición%20de%20Alemania, 24 de Abril de 2009.

[8] Smith y Davis, op. cit., p. 194.

[9] Íbid., p. 195.

[10] —, “Fernand Braudel: french historian and educator”, http://www.britannica.com/EBchecked/topic/77993/Fernand-Braudel, 27 de abril de 2009.

[11] Enrique Moradiellos García, “Fernando Braudel (1902-1985): la Historia sin sujeto”, en http://www.nodulo.org/ec/2002/n004p01.htm, 27 de abril de 2009.

[12] Fernand Braudel, Op. Cit., p. 64.

[13] Ibid., p. 66.

[14] Las cursivas son mías

[15] Immanuel Wallerstein. Utopística o las opciones históricas del Siglo XXI, Siglo XXI-UNAM, México, 1998, p. 6.

[16] Las cursivas son mías

[17] Sonia Corcuera de Mancera. “Más cerca de las ciencias sociales”, en Voces y silencios en la historia, Siglos XIX y XX, Fondo de Cultura Económica, México, 1997, p. 184. (Este texto recoge las ideas de varios historiadores importantes. Son explicados de forma clara y concisa por Sonia Corcuera de Mancera)

[18] Braudel, Op. Cit., p. 70.

[19] Sonia Corcuera de Mancera, Op. Cit., p. 185.

[20] Braudel, Op. Cit., p. 74.

[21] Sonia Corcuera de Mancera, Op. Cit., p. 192.

[22] Joseph Smith and Simon Davis, Op. cit., pp. 174-175.

[23] Ibid, pp. 284-285.

[24] Noam Chomsky. La objetividad y el pensamiento liberal, Península, Barcelona, 2004, p. 24.

[25] Wilfred G. Burchett. La Guerra de Vietnam, Ediciones Era, México, 1966, pp. 9-11.

[26] Noam Chomsky. Op. cit., p. 16.

[27] Joseph Smith and Simon Davis, Op. cit., p. 266.

[28] —, “Michel Foucault” (1926-1984), en http://www.epdlp.com/escritor.php?id=1722, 9 de mayo de 2009.

[29] Michel Foucault, Op. Cit., p. 4.

[30] Sonia Corcuera de Mancera, “El historiador del presente”, en Op. Cit., p. 212.

[31] Paul Ricoeur, “Entre el tiempo vivido y el tiempo universal: el tiempo histórico”, en Tiempo y narración III: El tiempo narrado, Siglo XXI, México, 2004, p. 787.

[32] Michel Foucault, Op. Cit., p. 8.

[33] Las cursivas son mías

[34] Sonia Corcuera de Mancera, “El historiador del presente”, en Op. Cit., p. 213.

[35] Michel Foucault, Op. Cit., p. 12.

[36] Sonia Corcuera de Mancera, “El historiador del presente”, en Op. Cit., p. 215.

[37] Michel Foucault, Op. Cit., p. 16.                                                                                  

[38] E.P. Thompson, “Folclor, Antropología e Historia social”, en Historia social y Antropología, Instituto Mora, México, 1994, p. 61.

[39] Michel Foucault, Op. Cit., p. 24.

[40] Ibid, p. 25.

[41] Pierre Bourdieu. Capital cultural, escuela y espacio social, Siglo XXI, México, 2007, p. 62.

[42] Las cursivas son mías

[43] Las cursivas son mías

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