¿El 4-4-2 va de salida?

(Publicado originalmente en http://trequartistai.com/, 6 de agosto de 2011)

     Desde que al director técnico le está permitido el diseño y la teoría en un equipo de fútbol las formaciones tácticas han aparecido en distintas vertientes durante las últimas décadas. Tantos parados diferentes en las tres áreas de juego que parecen números telefónicos, César Luis Menotti dixit. Uno de los que ha sido utilizado con sus variantes en el fútbol mundial es el de 4 defensas, cuatro mediocampistas y 2 delanteros. Esta formación exige que los futbolistas tengan buen sentido de ubicación en la zona del campo que ocupan pues el recorrido en ataque y defensa requiere que no se pierda la línea de cada posición y si se pierde debe recobrarse pronto. Además de que la condición física para las coberturas es indispensable, en especial en los mediocampistas de recuperación y en los volantes laterales. Algunos aficionados consideran el 4-4-2 como un parado táctico “cuadrado” que  prefiere la defensa, muestra pocas alternativas y que poco a poco quedará en desuso.

Un argumento a su favor sería la eliminación de la pareja de centros delanteros natos, rematadores de la vieja guardia que esperaban los centros de los extremos para convertirlos en gol. Ahora los técnicos otorgan preferencia al centro del campo y en punta deambula un solitario atacante en espera de que cerca de él caiga una pelota que pueda patear a puerta y cuando se aburre baja al medio terreno porque quiere ser parte del juego, tiene hambre de pelota, no quiere sentirse inútil. Además de que en ocasiones el entrenador le solicita que lo haga y que colabore en funciones defensivas. Hoy día la media cancha está sobrepoblada con la inclusión de sistemas como el 3-5-2 y el 4-5-1, la esencia del fútbol es el triunfo anotando más goles que el rival sin embargo la mayor parte del tiempo el game se disputa en la cintura y el equipo que controla esa zona por lo general resulta vencedor. El 4-4-2 es muy común entre los equipos británicos aunque los que le sacan juego a las variantes sobre la marcha y aprovechan la capacidad de los jugadores con los que cuentan se llevan la tajada más grande del pastel. Es más común que el equipo se acomode en un 4-4-1-1 con un delantero merodeando fuera del área como apoyo para el ‘9’, haciendo labores de enganche, de 9 y medio y hasta de winger porque al tener como característica la movilidad se traslada a los costados y avanza desde allí. Como son tres líneas bien definidas la tendencia del juego es vertical en ataque y con doble franja de cuatro en trabajo defensivo.

En el fútbol contemporáneo están en boga el 4-5-1, el 3-4-3 y el 4-3-3, parados ofensivos en apariencia porque la diferencia entre emplearlos para la contención y la defensa o para el ataque es la posesión de la pelota, si el director técnico renuncia a la tenencia del balón y opta por el pressing en todas las áreas de la cancha entonces busca a futbolistas fuertes, recuperadores, de marca y un par de extremos veloces que generen el contragolpe. Algo así hacía el Inter de José Mourinho cuando ponía a Cambiasso, Zanetti y Motta en la contención, al media punta Wesley Sneijder por delante de ellos y a Eto’o ejerciendo de winger/stopper por la izquierda. Todos tenían la consigna de protegerse y Mourinho convenció a los jugadores  de mejores condiciones técnicas de que en pos del equipo y la victoria sacrificarían el “buen juego”. El concepto principal de Mourinho antepone el funcionamiento colectivo sobre el individual[1].

Si hay un equipo que maneja el 4-4-2 de modo correcto ese es Manchester United, Sir Alex Ferguson es un maestro en la utilización del esquema en cuestión. Coloca en el mediocentro a jugadores doctos en el quite de la pelota (Fletcher, Carrick) y al mismo tiempo ha incrustado elementos de mejor técnica para la ofensiva por el interior del rectángulo verde (Giggs y Anderson). Desde principios de la década de 2000 le han dicho a Ferguson que su 4-4-2 es obsoleto para el fútbol europeo. El escocés defiende su trabajo diciendo que nunca ha utilizado esa formación tácitamente porque sus delanteros juegan abiertos[2]; por momentos el parado se transforma en 4-2-4, en particular cuando los red devilspresionan en el lado del contrario y manejan la bola. Ferguson también modifica al conocido como ‘diamante’ o ‘rombo’ (4-3-1-2) con 4 defensores, tres volantes escudos[3], un enganche (Giggs o Rooney) y dos delanteros (intercalando a Hernández, Berbatov, Rooney, Owen o Macheda). En México hay varios equipos que emplean este esquema como Tigres, Santos, Pachuca y Monterrey, siendo este último club quien le saca más jugo. El técnico Víctor Manuel Vucetich es muy hábil partiendo con el 4-4-2 y cambiando el posicionamiento de su escuadra de acuerdo a cada encuentro y a las diversas circunstancias del mismo gracias a que cuenta con un plantel vasto con futbolistas de nivel medio hacia arriba. El Vuce lee los partidos como ninguno en México, es fiel a su estilo de orden en la retaguardia y ataques explosivos y cambia el parado cuando hay que hacerlo sin que por ello el Monterrey pierda su esencia.

En resumen apunto que el fútbol tiene objetivos simples en su proyección inicial (gol, posesión, verticalidad, etc.) que pueden alcanzarse por diversos caminos y estrategias. La táctica es cada año más importante en el “juego del hombre” y una formación estándar como el 4-4-2 no desaparecerá, solo se transformará de acuerdo a la tendencia vigente en el futbol y a las necesidades de cada equipo. El sistema táctico es la filosofía del DT, una teoría plasmada en papel, pizarrón o pantalla de ordenador y puesta en marcha por los futbolistas dentro del césped, en ocasiones casi al pie de la letra, tan es así que cuando la táctica aplicada no resulta y deviene en descalabro la responsabilidad es casi enteramente del entrenador. Mientras veamos las numerosas posibilidades teórico-prácticas existentes en el fútbol tendremos diversión y esparcimiento por muchos años. Cheers.


[1] Juan Carlos Cubeiro y Leonor Gallardo. Mourinho versus GuardiolaDos métodos para un mismo objetivo, Alienta, Barcelona, 2010, p. 36.

[2] Jonathan Wilson. Inverting the pyramidThe history of football tactics, Orion Books, London, 2009, p. 345.

[3] Uno de ellos guarda la posición por delante de la defensa y los dos restantes toman uno de los extremos cuando juegan al ataque.

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Observador miope
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