De porque me gusta el fútbol y no otros deportes

Origen y ejercicio comparativo

El futbol, ese pasatiempo con raíces nobles (en las escuelas privadas británicas era practicado un balompié rudimentario como forma de entretenimiento para los hijos de familias acaudaladas, siendo tanta su popularidad que pronto llegó a las demás clases sociales. En un principio fue una actividad prohibida por la corte real, tanto en Inglaterra como en Escocia por la forma tan violenta en que era jugado[1]) que terminó siendo el hobbie preferido de los sajones a partir del siglo XIV. Pero, ¿qué hace tan distinto al football del resto de los deportes, en especial de los de conjunto? Para responder la pregunta anterior propongo hacer un comparativo con otros dos pasatiempos con equipos: baseball y basketball.

El basketball ó deporte ráfaga es un juego de cinco contra cinco en cancha de duela. Es sumamente competitivo y rápido, por lo que resulta muy difícil que un duelo de este tipo no sea emocionante (a menos que un equipo aventaje a otro por una gran cantidad de puntos y el segundo no oponga resistencia, como apuntó el camarada Marlon Martínez), ganando el equipo que mayor cantidad de puntos obtenga en los encestes. El basket tiene desplazamientos veloces y la meta de un blanco; sin embargo, existe poco riesgo físico y los movimientos no son tan bruscos[2].

En cambio el baseball es un juego rotativo en el que en cada entrada una escuadra ataca y la otra defiende. Además la competencia resulta desigual puesto que cada equipo cuenta con nueve jugadores pero solamente el cuadro que defiende emplea la alineación completa mientras su adversario tiene el turno al bat; sin embargo, la ofensiva es efectuada de forma individual en espera de completar una carrera haciendo el recorrido en cada una de las tres bases y home. Cada pelotero ocupa una posición en el plato de la que no se puede mover. Si un batazo sale hacia jardín derecho el jardinero izquierdo no puede correr hacia ese lado porque no le corresponde, y peor resultado acontece si el compañero comete un error pues aunque jueguen en equipo el fallo será su responsabilidad y la chance de reivindicarse viene, si acaso, hasta que a quien se haya equivocado le toque batear. El partido no tiene límite de tiempo y cada entrada puede durar lo mismo cinco minutos que una hora, extendiendo el encuentro por varias horas si es necesario, hasta que terminen las nueve entradas de nueve outs cada una. Ese tiempo bien podría ser aprovechado en otra actividad por los espectadores.

Sus aficionados le llaman “rey de los deportes” a un juego practicado en varias partes del mundo aunque con una sola liga fuerte: la Major League Baseball estadounidense y un campeonato mundial de países con cinco o seis participantes. El baseball es un juego visual con poca actividad táctil, con elementos y normas estáticas; el football es visual y táctil, el contacto físico entre los jugadores es inevitable y ofrece libertad de movimiento.

Características e importancia histórica

Lamentablemente para los detractores, el futbol es mucho más. Para empezar se practica en una cancha de 110 x 90 m que los futbolistas (sin importar la posición) recorren por un periodo de 90 o más minutos. El objetivo principal se llama gol y aunque la portería es enorme (7. 32m de ancho y 2.44m de largo), la realidad es que marcar uno es una meta muy difícil de alcanzar (por eso vemos celebraciones eufóricas cada vez que ocurre, aparte la anotación es por lo general resultado del trabajo colectivo). Cada partido requiere de un esfuerzo físico tremendo y puede o no ser una contienda emocionante pero debido a las variantes que el mismo deporte presenta deja siempre un buen sabor de boca por la incertidumbre intrínseca a su naturaleza. Un show para las masas, deleite de millones, música del cuerpo, fiesta de los ojos (Eduardo Galeano dixit). Una figuración social organizada y controlada que la gente presencia y juega[3]. El futbol es a los deportes lo que The Beatles es para la música rock: el más popular y al mismo tiempo el mejor en su género.

La importancia del juego es global y aunque ese hecho no determina por si solo que el futbol sea el mejor deporte, si da cuenta de su alcance y posicionamiento histórico. Basta recordar que el proceso de aculturación de las comunidades ocupadas por Inglaterra en los siglos XIX y XX incluyó la popularización (no siempre intencional) del fútbol entre los naturales de España, Brasil, Nigeria, India, Argentina, Ghana y Uruguay. En esos y otros lugares se expandió como pólvora encendida y en menos de 50 años impactó en gran parte del mundo, al grado que la mayoría de los países afiliados a la FIFA a mediados de la década de los 50’s tenía futbol profesional. En Estados Unidos fue diferente porque en el momento de la Independencia estadounidense (1776) el juego no estaba tan desarrollado y no había salido de Gran Bretaña todavía. Conviene decir que los norteamericanos intentaron desterrar lo más posible cualquier vínculo cultural con la corona inglesa (con excepciones notables como el idioma y el desprecio por el otro), por lo que crearon sus propios deportes, mismos que tardaron en tener magnitud allende sus fronteras (nunca global, más bien regional y por sectores). La explicación inicial es que sus gobiernos fueron muy herméticos en cuanto a la influencia extranjera en los años previos a las dos grandes guerras mundiales del siglo XX.

Explicación sociológica

El sociólogo Norbert Elías lo definió como un equilibrio de tensiones muy complejo con intervalos de moderación:

“… un complejo de polaridades interdependientes en un estado de inestable equilibrio entre tensiones y permite –en el mejor de los casos- fluctuaciones moderadas que ofrecen a todos los competidores la posibilidad de ganar ventaja hasta que uno de ellos logra romper la tensión ganando el juego”[4]

En opinión de Eric Dunning, discípulo y colega de Elias, el deporte –en particular el football–  ha obtenido importancia social gracias a tres aspectos fundamentales:

“1) El hecho de que el deporte ha cobrado fuerza como una de las principales fuentes de emoción agradable; 2) el hecho de que se ha convertido en uno de los principales medios de identificación colectiva y 3) el hecho de que ha llegado a constituirse en una de las claves que dan sentido a las vidas de muchas personas”[5]

De salida

Un partido de fútbol es emocionante porque es fluido y de rápida movilidad. Otros deportes paran e inician, pero cada mitad en el futbol dura 45 minutos sin descanso. Hay pausas lógicas pero estas ocurren cuando ha habido fallas o faltas, mas no son pausas planeadas. La disputa requiere habilidad, destreza, valor, conocimiento y fuerza. Entre más reñido sea el juego de futbol, mayor es la tensión entre los espectadores[6]. El juego de futbol comprende la naturaleza humana, es sencillo y a la vez comprende una inteligencia regulatoria, mueve al mundo, detiene el tiempo y nos permite confrontarnos con nuestra plenitud de forma más eficaz que cualquier otro deporte o espectáculo[7]. Es una extensión de la vida en la que hay triunfos y derrotas individuales aunque prevalece el aspecto colectivo cuando se consigue la victoria.

En lo personal no gusto de otros deportes más que del fútbol (si acaso me atraen el tenis y el rugby) y quizás por eso lo valoro tanto. No he dejado de atenderlo desde aquel verano de 1986 cuando con 4 años de edad quedé hechizado con la pelota y por la forma en que la trataban Diego Maradona, Hugo Sánchez, Romario y Van Basten, entre muchos otros que me tocó ver en mis primeros años como aficionado. A fin de cuentas es una preferencia de cada quien, lo expuesto aquí indica las razones de mi amor por el fut y todo aquello que lo hace distinto de los demás deportes. Cheers.

Israel Nungaray González (25 de agosto de 2011 en Ciudad Juárez, México)

[1] Cfr. Norbert Elias y Eric Dunning. “El Fútbol Popular en Gran Bretaña Durante la Edad Media y a Principios de la Edad Moderna” en: Deporte y Ocio en el Proceso de la Civilización, Fondo de Cultura Económica, México, 1992, p. 213 y ss.

[2] Andres Roemer. “¿Por qué amamos el futbol?” en: Roemer, Andrés y Ghersi, Enrique (compiladores), ¿Por qué amamos el futbol? Un enfoque de política pública, Porrúa, México, 2008, p. 30.

[3] Eric Dunning, “La Dinámica del Deporte Moderno: Notas Sobre la Búsqueda de Triunfos y la Importancia Social del Deporte” en: op. cit., p. 249

[4] Norbert Elias, “Un Ensayo Sobre el Deporte y la Violencia” en: op. cit., p. 192

[5] Dunning en: op. cit., p. 266

 

[6] Roemer, op. cit., pp. 28 y 35.

[7] Ídem, p. 46.

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Observador miope
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