Un recorrido en la Historia: problemas sociales contemporáneos y propuestas de solución

Introducción

     Los cambios y mejoras de la sociedad vienen siempre acompañados de conflictos y desacuerdos, algunas veces las dificultades son de tal magnitud que pasan de un ámbito no muy grande como una comunidad vecinal a afectar a una ciudad entera. Como ejemplo está la falta de recursos alimenticios y el encarecimiento en el costo de los mismos. Si el grupo de personas de dicha comunidad padece desempleo no podrá satisfacer esa necesidad básica. Los problemas provienen de diferencias religiosas, económicas, educativas y de política. Cuando las dificultades y diferencias no se atienden de manera pronta y adecuada crecen con el paso del tiempo. Las consecuencias pueden presentarse en forma de ataques verbales y morales entre los afectados hasta el involucramiento del Estado en confrontación con un homólogo teniendo como resultado un enfrentamiento armado con una justificación ideológica como las antes nombradas encaminada a vencer al enemigo y de paso imponerle condiciones favorables a  la nación triunfante.

La vida implica un transcurrir de tiempo y espacio, elementos fundamentales del quehacer histórico. La relevancia que le damos a los sucesos tanto personales como sociales repercute en nuestro futuro aunque cabe señalar que el tiempo no puede calcularse ni medirse de forma sucinta, en realidad corre sin pausas y las acciones humanas determinan esas divisiones temporales de pasado, futuro y presente. Tales separaciones son parte de una estructura con la que las personas logran identificarse y diferenciarse de acuerdo a la historia e idiosincrasia propias de cada sociedad, región o país[1]. Así como los hechos ocurren dentro de un contexto particular en nuestro grupo social cercano existe otro momento histórico que forma parte de la comunidad global y los acontecimientos de la escala mayor siempre tendrán eco en el resto de los niveles.

Es así como procedo a la explicación de dos teorías para el manejo del tiempo histórico incluyendo ejemplos de acontecimientos puntales en la historia como es el caso de la Guerra Fría acaecida durante el siglo XX, la comparación entre la situación de violencia de Ciudad Juárez con la República de Weimar en los años 1930’s y con el antiguo Paso del Norte del siglo XVII. Por último el peso que tienen la cultura de la información y el conocimiento en la educación de las personas.

Los tiempos históricos

     Tomo como referencia la aportación de Fernand Braudel, investigador francés que dividía el tiempo histórico en periodos de corta y larga duración. Braudel relaciona al tiempo corto con la crónica periodística pues esta se encarga de hacer un recuento de los hechos rápidos, efímeros, espectaculares y algunas veces de mínima trascendencia pero importantes para el negocio del periodismo. Noticias que deben salir a la luz sin dar lugar a la reflexión por la velocidad con la que son presentadas. Anuncios sobre accidentes, alza de precios, crímenes y desastres naturales. El valor del tiempo corto se mide de acuerdo al dramatismo y a la explosividad de lo que relata.  Si, trabajar de esta forma con el pasado reduce el horizonte de análisis y puede resultar contraproducente pues “el tiempo corto es la más caprichosa, la más engañosa de las duraciones”[2]. La historia entendida de esta forma está cimentada sobre el tiempo corto, el encargado de recoger los “grandes acontecimientos”. Aunque no resulta difícil admitir que esos grandes sucesos son los que entran en el recuento de los daños, o mejor dicho los que entran en un libro de historia.

Larga duración

     Fernand Braudel propuso que un proceso de larga duración es de 100 años, tiempo en el que ocurren numerosos acontecimientos de suma importancia para el historiador. Puede tomarse la división de cada siglo como el ejemplo más notable de larga duración, no obstante entre un siglo y otro pueden existir otros procesos de larga duración con hechos y procedimientos delimitados a un continente, país o pueblo. Si observamos nuestra realidad del presente hacia el pasado o viceversa, en sincronía, entonces no nos hace daño revisar la aportación de Fernand Braudel. La larga duración tiene antecedentes en los siglos XVIII y XIX con gente como Ranke, Burckhardt o Michelet, quienes aumentaban su rango de interés en los temas históricos. Un paso fundamental hacia un estudio de larga duración en las ciencias sociales -y en particular la historia- lo tuvo la arqueología, disciplina que utiliza grandes periodos cronológicos para acercarse a la comprensión de sociedades variadas. Era necesario replantear la metodología, incluir y sobre todo comprender en qué momento aparecen las coyunturas, los ciclos, los elementos que integran la estructura, los cortes y las continuidades. Las coyunturas o variables pueden provocar “grietas” que favorecen la discontinuidad pero no destruyen la estructura. Una coyuntura puede tener distinta duración respecto de otra, dependiendo del contexto en el que se ubique y puede mantenerse a pesar de los cambios que vayan surgiendo.

Un primer acercamiento a la larga duración apareció en la economía cuando los doctos en el tema trataban de explicar cómo las crisis económicas que se presentan periódicamente dependían de algún antecedente o registro histórico. Por ejemplo, el colapso mundial de 1929 tenía que ver con grietas estructurales que databan de 1870. Por eso es comprensible la noción de que “la larga duración… vincula el pasado con el presente y hace factible que el pasado se incruste en el presente”[3]. La segunda justificación la da precisamente la estructura, la cual abarca los conflictos de larga duración. La estructura organiza coherentemente la relación entre realidad y masa social. Para los historiadores la estructura funcionaría de forma similar pero considerando que además se trata de “una realidad que el tiempo tarda enormemente en desgastar y en transportar”[4]. Las estructuras interfieren en la historia llegando incluso a determinar su curso, influyen en los fenómenos sociales, geográficos, culturales, psicológicos y políticos; aparecen constantes por un periodo extenso y evolucionan de modo casi imperceptible[5]. Braudel menciona los marcos de coacción geográfica como la determinación antes dicha. La construcción de una ciudad o la consolidación de una cultura puede verse afectada por el clima, la vegetación, la vida animal o las condiciones del suelo. Aun así, el ejemplo más claro lo proporciona la economía. Europa vivió la transición del feudalismo entre el siglo XIV y el siglo XVIII al capitalismo del siglo XIX.

La discontinuidad

     Michel Foucault manejó otro concepto: la discontinuidad. Él afirmaba que el historiador debe identificar las pluralidades de la vida y estudiarlas considerando que el tiempo y el espacio no se detienen. Aunado a eso debe notar que las estructuras no cambian al unísono, y es precisamente esa no coincidencia la que simboliza las rupturas de las que habla Foucault[6]. En su libro La arqueología del saber Foucault habla de la tendencia que existía entonces entre los historiadores por ubicar los acontecimientos en el modelo de larga duración incorporando elementos tan diversos como la sociología, la economía, la demografía y hasta los cambios climáticos. La historia lineal dejaría su lugar a una investigación más profunda y con nuevas aristas. Para Foucault es un hecho que el análisis debe hacerse considerando varios niveles y afirma que “cada uno tiene sus rupturas específicas, cada uno comporta un despiezo que sólo a él pertenece”[7]. Foucault señala la importancia que tienen las pequeñas historias que de alguna manera han quedado fuera del discurso oficial, propone hacer la historia de la sequía, de la agricultura, del mar, de la locura y encara las posibles objeciones, como la de saber si hay o no vínculos entre ellas o el valor que supondrían tener respecto al conocimiento en general. La justificación viene si se contempla un sistema de relaciones entre una y otra, la periodización y el establecimiento de series.

El historiador ha tomado en cuenta las rupturas en la historia, las pausas que modifican el curso de las épocas y desvían el proceso hacia un tiempo novel en el que quizá se requiera delimitar espacios para proseguir con el conocimiento. Una forma de hacerlo es con el tiempo sincrónico, de adelante hacia atrás y de atrás hacia adelante. Aunque también es factible estudiar un hecho de forma diacrónica, atendiendo a una etapa o evento específico de la Historia, como el caso de Vietnam, donde podemos encontrar múltiples historias, las razones de la guerra, las opiniones de intelectuales y ciudadanos, el dinero gastado, entre otras. Foucault considera el pasado en forma plural, con numerosas jerarquías y encadenamientos que irán cambiando según se modifique la percepción desde el presente. La historia debe adaptarse al orden actual, debe admitir transformaciones constantes, rompimientos consigo misma. El problema de la continuidad en el análisis teórico es la ubicación de límites y recortes en su elaboración.

La Guerra de Vietnam forma parte de una serie de incidentes sucedidos durante la relación hostil entre Estados Unidos y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, conocida como Guerra Fría (periodo de larga duración en el siglo XX. Aunque propiamente no duró cien años sino cincuenta, pero sin embargo fue un proceso más extenso que las guerras mundiales o la Revolución Rusa). Considero que es prudente el análisis de la guerra de Vietnam porque en primer lugar implica una serie de fenómenos que entrarían dentro de la categoría braudeliana del tiempo corto, como son las noticias sobre las muertes, el dinero gastado, recursos militares empleados, los artificios políticos, entre otros. Luego, la duración de la querella tomando en cuenta el precedente de la guerrilla de Indochina de 1946 a 1954 hasta llegar a la incursión gringa en el problema de Vietnam de 1964 a 1973 podría caber en el tiempo mediano. La estructura general sería la Guerra Fría y acciones como la crisis de los misiles en Cuba (1962), la caída del muro de Berlín (1989), el antagonismo entre Irán y los Estados Unidos (1980) serían las coyunturas que requerirían de atención especial.

Es aquí donde entra la teoría de Foucault. Las discontinuidades vertidas a partir de cada conflicto llevarían a considerar estos problemas en sentido diacrónico (corte deliberado, Sonia Corcuera dixit), susceptibles de ser estudiados bajo un modelo sincrónico que permitiera avanzar y retroceder en el tiempo. En el ejemplo escogido, Vietnam, es posible acercarse a varias circunstancias acaecidas durante la guerra y entenderlas como rupturas primordiales dentro de la estructura ecuménica con sus propias series y encadenamientos.

Por una parte están los motivos  por los que Estados Unidos entró en la guerra. Algunos fueron el evitar la avanzada ideológica del comunismo y ganar la carrera armamentista. ¿Enlaces o series? El origen del comunismo y la producción de armas a gran escala. Por otro lado está el porqué la Unión Soviética participó en la guerra de forma indirecta, sin enviar tropas. ¿Enlaces o series? La política aislacionista y el espionaje. Como tercer apartado la percepción del resto del mundo hacia la guerra. ¿Enlaces o series? La información vertida en los medios de comunicación y la distancia respecto a la zona de conflicto. Cuatro, el experimento estadounidense de una “guerra especial”. ¿Enlaces o series? La ideología imperialista y la exportación de tecnología. Cinco, las historias de los afectados. ¿Enlaces o series? El material audiovisual y la correspondencia.

Es así como la discontinuidad se hace útil, cuando se despierta el interés por realizar una investigación histórica que aporte en lugar de redundar, que profundice en vez de establecer un límite. Por eso me parece fundamental el empleo de estas dos teorías si se quiere estudiar un evento como la Guerra Fría para comprenderlo desde distintos ángulos, permitiendo que se rebelen ante nuestros ojos nuevas interpretaciones y tópicos que parecían condenados al olvido[8].

Otros ejemplos

     En la época actual vivimos un clima de violencia que aunado a la pobreza, corrupción y desempleo provocan daño en los ciudadanos. Depresión, desconfianza en las autoridades, varias formas de violencia, desesperanza y hasta cinismo. Todos nos quejamos (y con razón) pero pocos aportamos algo más allá de nuestras posibilidades. No es que no queramos que la situación mejore sino que somos conscientes de nuestro límite y eso provoca más desesperación. Es prudente canalizar nuestra buena intención, añadirla a la de más personas que tengan la misma idea y trabajar con paciencia y dedicación. Jaques Le Goff decía que la historia se escribe todos los días y debemos estar atentos a todo lo que ocurra a nuestro alrededor, registrarlo, analizarlo y aprovechar aquello que le sirva al individuo y a la comunidad. Ricouer por su parte consideraba que el tiempo debía recorrerse en dos direcciones: desde el pasado hasta el presente y desde el presente hacia el pasado[9]. Con esto expreso que es posible encontrar vestigios de la realidad mexicana actual con la de otro tiempo en el mismo territorio o en el extranjero. Un caso muy claro. Cuando Alemania vivió la transición de la República de Weimar a principios del siglo XX (después de la Primera Guerra Mundial) el país padecía una época caótica que conllevaba una crisis económica con violencia y pérdida de valores en muchos alemanes. Había una desconfianza en la forma de gobierno parlamentaria por su inestabilidad política y modificaciones legislativas repentinas que afectaban al pueblo. Existían pandillas que peleaban porciones de territorio en varias ciudades teutonas para dedicarse al contrabando, a la extorsión y  al secuestro. ¿Le suena familiar al lector ese panorama? La situación se volvió tan insoportable que fue el caldo de cultivo perfecto para la filosofía del Partido Nacional Socialista y los fundamentos de Adolf Hitler. Ese hombre tan poco conocido que le devolvió la competitividad a Alemania y cuyo partido llegaría al poder por la vía democrática. La gente y en particular los aristócratas, empresarios y demás habitantes ricos le dieron todo su apoyo a los nazis porque deseaban cambiar su penosa realidad cuanto antes[10], conservando fortunas y privilegios, desde luego. Las consecuencias las conocemos de sobra, el totalitarismo era la cara oculta del nazismo y sus puntos radicales cobraron factura con una Segunda Guerra Mundial.

Otro ejemplo es la vida del Paso del Norte durante el siglo XVIII. En aquel tiempo el espacio que hoy ocupa Ciudad Juárez estaba dividido en pueblos, villas y misiones como San Lorenzo, San Antonio de Senecú, Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, Ysleta, San Isidro entre otros. El Río Bravo del Norte era el obstáculo natural de los viajeros que pretendían llegar a Santa Fe en lo que hoy es Nuevo México. Esta tierra contaba con muy pocos habitantes, subsistía principalmente de la agricultura y el comercio, constantemente sufría el asedio de distintos grupos de apaches e indios pueblo como los Tihuas, los Mescaleros, los Zuñi y los Navajos. Dichas etnias cometían asaltos, violaciones, destrucción y hasta homicidio en el Paso del Norte y áreas circunvecinas. Los habitantes exigieron al gobernador de la provincia que informara de los padecimientos al virreinato de la Nueva España; mas como esta zona quedaba muy lejana a la capital del país la desatención y el abandono eran una constante desde que fue fundada la Misión de Nuestra Señora de Guadalupe del Paso del Río Grande del Norte. La determinación tomada para la defensa fue el levantamiento de bardas en las rancherías y lugares cercanos al cauce del Río Bravo como el hasta entonces modesto presidio. La medida funcionó por un tiempo y sirvió para que las autoridades del centro no se molestaran en aplicar una estrategia funcional y efectiva. Se sigue pareciendo a cierto lugar cuyo nombre no recordamos. ¿Verdad?

Conclusión

El punto crucial de los ejemplos nombrados no es tanto la similitud histórica entre la realidad de Juárez y el país con lo ocurrido en otros lugares hace tiempo sino la detección de los problemas y las soluciones aplicadas a los mismos. En uno la decisión fue de emergencia ante la vorágine social en Alemania sin calcular las posibles consecuencias y en el otro la autodefensa por medio de un muro o barrera fue una respuesta inmediata pero de corto alcance. Ambas coinciden en la deficiencia de la planificación y falta de previsión por parte del Estado, errores que termina pagando el pueblo por causalidad.

El secreto está en la detección de la falla para después someterla al análisis correspondiente que arroje una resolución lo más apropiada posible. El hecho de hacer equiparaciones con otros hechos históricos de mediana, corta o larga duración es muestra de aquel viejo adagio que indica que debemos aprender la historia para no repetirla o más bien para no revisitar los errores que cometieron nuestros antepasados. Si hacemos un corte discontinuo en otro periodo de la historia es con la pretensión de comprender mejor el hecho en sí quitándole el apellido ‘histórico’ para no caer en confusión y hermenéutica incorrecta.

Todo lo anterior es cuestión cultural, estamos acostumbrados a la belleza de la vida armónica y cuando el equilibrio se rompe no sabemos qué hacer. Recibimos una educación orientada a la satisfacción de las necesidades esenciales sin preocuparnos si los demás están a gusto con lo que tienen y jamás lo estarán, somos distintos en nuestra esencia ontológica aunque eso no significa que las diferencias deban ser tan marcadas en el aspecto económico-social. No obstante parece que así conviene a quienes nos gobiernan, la sociedad debe contar con ricos y pobres, ya no hay lugar para términos medios, las oportunidades son escasas y por lo regular no llegan al escalón más bajo de la pirámide, por alguna extraña razón la mayoría se queda con quienes pueden costearlas. La cultura hace ruido y las ideas deben resumirse, empacarse en una frase superficial[11], dice Morris Berman. ¿Para qué complicar las cosas? Si el noticiario de televisión me proporciona los datos de forma eficaz y muy posiblemente verídica, ¿por qué habría de molestarme corroborando la información en otros medios o aún peor, consultando un libro? Cultura es todo lo que hacemos y lo que decimos, educación es un proceso que no empieza y termina en un salón de clases, no, debe cultivarse todos los días y cuando nos equivoquemos es nuestro deber admitirlo y corregir el rumbo, por nuestra cuenta o con el auxilio de nuestros semejantes.

A pesar de que es menester aplicarlo en forma personal y general, es muy prudente hacerlo con los más jóvenes, sus ánimos de trascendencia, su energía y la vulnerabilidad con la que cuentan les hace presa fácil de falencias y malas interpretaciones de lo que la vida les presenta. Empecemos dándoles a conocer la importancia del conocimiento no para que lleguen a ser eruditos sino para que el camino de su existencia sea menos obscuro y un poco más certero. En  pocas palabras, el hábito de la lectura que tenemos algunos no se trata de un intento por ser un sabelotodo sino que el objetivo es evitar que nos vean la cara de idiotas. La reflexión de los cambios sociales que vivimos aquí y ahora tiene un principio, en lugar de quebrarnos la cabeza y enfurecernos porque las autoridades no hacen su parte, hagamos la nuestra localizando ese comienzo, tiremos del hilito hasta que encontremos el tejido final del conflicto. No lo resolveremos pero quizás averigüemos porqué no se ha resuelto y qué falta para conseguirlo.

Israel Nungaray González (18 de febrero de 2012)

 

Referencias bibliográficas:

Anderson, Benedict. Comunidades Imaginadas. Reflexiones sobre el origen y difusión del nacionalismo, Fondo de Cultura Económica, México, 2006.

Berman, Morris. El crepúsculo de la cultura americana, Sexto Piso, México, 2005.

Braudel, Fernand. La Historia y las Ciencias Sociales, Alianza Editorial, Madrid, 1968.

Corcuera de Mancera, Sonia. Voces y silencios en la historia, Siglos XIX y XX, Fondo de Cultura Económica, México, 1997.

Foucault, Michel, La arqueología del saber, Siglo XXI, México, 2006.

Fulbrook, Mary. Historia de Alemania, Cambridge, Melbourne, 1995.

Ricoeur, Paul. Tiempo y narración III: El tiempo narrado, Siglo XXI, México, 2004.


[1] Cf. Benedict Anderson. Comunidades Imaginadas. Reflexiones sobre el origen y difusión del nacionalismo, Fondo de Cultura Económica, México, 2006.

[2] Fernand Braudel, “La larga duración y las controversias del tiempo corto” en La Historia y las Ciencias Sociales, Alianza Editorial, Madrid, 1968, p. 66.

[3] Sonia Corcuera de Mancera. “Más cerca de las ciencias sociales”, en Voces y silencios en la historia, Siglos XIX y XX, Fondo de Cultura Económica, México, 1997, p. 184.

[4] Braudel, Op. Cit., p. 70.

[5] Sonia Corcuera de Mancera, Op. Cit., p. 185.

[6] Ídem, p. 192.

[7] Michel Foucault, La arqueología del saber, Siglo XXI, México, 2006, p. 4.

[8] Los subtemas de “Tiempos históricos”, “Larga duración” y “La discontinuidad” corresponden a un ensayo realizado por el autor en 2009 titulado Larga duración y discontinuidad aplicados a la comprensión de la Guerra Fría

[9] Paul Ricoeur, “Entre el tiempo vivido y el tiempo universal: el tiempo histórico”, en Tiempo y narración III: El tiempo narrado, Siglo XXI, México, 2004, p. 787.

[10] Mary Fulbrook. Historia de Alemania, Cambridge, Melbourne, 1995.

[11] Morris Berman. El crepúsculo de la cultura americana, Sexto Piso, México, 2005, p. 85.

Advertisements

About Israel Nungaray

Observador miope
This entry was posted in Ensayos, Opinión, Teoría y Filosofía de la Historia and tagged , , , , , , , , , , , , , , , . Bookmark the permalink.

2 Responses to Un recorrido en la Historia: problemas sociales contemporáneos y propuestas de solución

  1. Pingback: Historia | Problemas Mundiales

  2. Pingback: Historia | El Mundo

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s