Hungría 6-Inglaterra 3: el partido que cambió el fútbol inglés

     En la segunda mitad del siglo XIX nació el fútbol organizado en suelo inglés y los primeros clubes no profesionales surgieron a lo largo y ancho de la isla. Sheffield FC (el club de futbol más antiguo del mundo fundado en 1857), Everton FC, Stoke City FC, Aston Villa, Southampton FC, Burnley y Sunderland AFC son equipos que participaron en la transición del amateurismo a la profesionalización de un deporte cuya popularidad creció rápidamente en Europa. En otras naciones del Reino Unido como Gales y Escocia cundió la fiebre por igual. Incluso la mayoría de las reglas que permanecen dentro del fútbol fueron elaboradas por escoceses hace más de 120 años.

Ya desde el tiempo de la colonización y comercio en América, Asia y África los tripulantes de barcos ingleses llevaban consigo un balón de fútbol para jugar en los ratos libres. Inglaterra era una potencia económica a principios del siglo XX y su influencia en los sitios a los que llegaba con fines de explotación de recursos materiales y humanos resultó favorable en la aceptación mundial del fútbol. Poco a poco nacieron cientos de equipos amateur y profesionales que recababan afición en su lugar de origen pero sobre todo fomentaban el gusto por el deporte en sí y la práctica del mismo. Con el incremento de jugadores, equipos y aficionados aparecieron federaciones y organismos reguladores del fútbol en cada país y por supuesto la FIFA, organización internacional fundada en Paris, Francia en 1904 que buscaba aglutinar criterios en torno al juego afiliando a las federaciones de varios países del mundo. Entre los fundadores figuraban Holanda, España, Dinamarca, Francia, Alemania y Suecia. Posteriormente se añadieron Chile, Sudáfrica, Canadá, Argentina y Estados Unidos.

El poster promocional del encuentro

Inglaterra formó parte de la FIFA en un inicio pero se retiró al poco tiempo. Cuando llegó el momento de la organización de la primera Copa Mundial de naciones en 1930 los ingleses se negaron a participar alegando que no era necesario su ingreso a un torneo internacional para demostrar que como creadores del fútbol eran también sus mejores exponentes. Aquí apunto que el único campeonato que medía la calidad del fútbol entre selecciones era la disputa por la medalla de oro en los Juegos Olímpicos, evento que había sido ganado en 1924 y 1928 por Uruguay, nación sudamericana que practicaba un fútbol exquisito, ligero, de mucho toque y pases cortos. En cuanto a la promoción del juego, la profesionalización y organización de ligas y torneos de copa los el país antes monárquico era pionero –para muestra está la FA Cup, el torneo más antiguo del mundo disputado desde 1871- pero al aislarse del roce internacional (ocasionalmente jugaban partidos contra Escocia, Francia, Holanda o Gales. Incluso ganaron la medalla de oro un par de ocasiones jugando como Gran Bretaña en los Juegos Olímpicos de 1908 y 1912) que brinda un campeonato con selecciones de América y Europa quedaron rezagados de la evolución del juego y las variaciones aplicadas según la idiosincrasia de cada país donde era practicado. Al crearse la FIFA los británicos se mantuvieron al margen alegando que no tenían porque ser regulados por un organismo internacional ya que ellos habían creado las reglas del juego y contaban con una ventaja histórica de 50 años sobre el resto del planeta.

En el periodo entre guerras fueron apareciendo figuras y escuelas de juego como la uruguaya, la del Danubio (Austria, Checoslovaquia y Hungría), los soviéticos y su táctica del marcaje personal, el Charro Moreno y la Máquina de River Plate, cuyo estilo de juego tuvo eco en la selección Argentina, los primeros pasos en el fútbol de Asia y África, Italia y su futbol físico que redituó en la obtención de la Copa Mundial Jules Rimet de 1934 y 1938, así como la presea dorada en los Juegos Olímpicos de Berlín 1936, la magia brasileña que sentaba sus bases y en particular lo ocurrido con los húngaros, escuadra también conocida como el Equipo de Oro del cual relataré algunos detalles más adelante.

Los dos equipos entrando a la cancha

Mientras que Inglaterra optó por encerrarse en su isla pretendiendo que no había en el orbe mejores representantes del Beautiful Game, el resto de Europa aprendía el jueguito inglés a paso veloz. La Escuela del Danubio presentaba un método similar entre los países mencionados. Futbol rápido, a ras de pasto, con acompañamiento de pases en espacio reducido y una constante búsqueda del arco contrario. En 1927 fue inaugurado el primer torneo internacional de clubes con equipos de naciones centro europeas como Checoslovaquia, Italia, Hungría, Austria y Yugoslavia conocido como la Copa Mitropa ó La Copa de la Europa Central. Fue disputada hasta 1940 y después de la Segunda Guerra Mundial continuó con el nombre de Zentropa Cup. También en 1927 fue introducida la primera competencia entre selecciones europeas por iniciativa de Hugo Meisl, entrenador del Wunderteam austriaco. El torneo fue bautizado como Copa Internacional y la Italia de Vittorio Pozzo fue campeona de la edición 1930. Ese combinado nacional visitó Inglaterra como monarca mundial en 1934 y aunque en aquel partido disputado en Highbury perdieron 3 a 2 le dieron a los locales un aviso de que el fútbol de otros lares había crecido bastante. El visitante era nada menos que el equipo campeón del mundo y aún así Inglaterra se consideraba superior de antemano.

La primera Copa del Mundo posterior a la Segunda Guerra Mundial fue celebrada en Brasil en el verano de 1950. Por primera vez una selección inglesa participó en el certamen internacional más importante de todos. Aquel equipo llegó a Sudamérica con la soberbia y la moral muy altas. No pasó de la primera ronda a pesar de que contaba con futbolistas de la talla de Billy Wright, John Aston, Stanley Matthews y Alfred Ramsey. El director técnico Walter Winterbottom resumió así aquella amarga experiencia: “fuimos muy estúpidos. Nos aislamos en todos los sentidos, No vimos que era necesario prepararse para el torneo”[1]. Inglaterra recibió un golpe al orgullo tras este fracaso; no obstante requirió de otro mazazo de grandes proporciones para cambiar su mentalidad y formas de trabajo.

Como ya apunté existió una forma de juego nombrada como la Escuela del Danubio iniciada antes del primer mundial de futbol. En los años 1930’s los mejores ejemplos de esa “academia” de futbol eran Austria, Hungría y Checoslovaquia, naciones que disputaron las finales olímpicas de 1936 (los austriacos) y las de los mundiales de 1934 y 1938 (Checoslovaquia y Hungría respectivamente). El wunderteam, como también se conocía a la selección nacional de Austria –precursora del futbol total- era dirigida por Hugo Meisl y llegó a su fin cuando los jugadores fueron obligados a defender los colores de la Alemania nazi que había anexado el territorio austriaco a su división política. El equipo fue desmantelado e incluso su mejor hombre y capitán Mathias Sindelar prefirió el retiro antes que representar otra nacionalidad que no fuera la austriaca. Los checos vivían una etapa de transición en parte debido a la interrupción del fútbol durante los 40’s y el cambio generacional en sus jugadores.

Los capitanes William Wright y Ferenc Puskás

A principios de los 50’s Hungría era el país más regular de ese tridente del centro de Europa. Una nueva camada de futbolistas encabezados por el hábil delantero Ferenc Puskás entró en escena. Ese equipo permaneció invicto durante 31 partidos desde el 14 de mayo de 1950 hasta la final del mundial Suiza 1954 que perdieron contra Alemania Federal. En el camino labraron una buena reputación, eran conocidos como los “Magiares Magníficos” porque su fútbol era innovador, dinámico, potente y mágico. Los implementos tácticos del técnico Gustáv Sebes incluían a un mediocampista de contención y la movilidad incesante e impredecible de su centro delantero (Nándor Hidegkuti). El sistema no estaba definido debido a la rotación que hacían los futbolistas dentro del campo aunque de acuerdo a un diagrama encontrado en el libro Esto es Futbol Soccer. El juego del hombre, el parado sería de 3 defensas, dos mediocampistas centrales, tres medios ofensivos y dos delanteros que intercambiaban lugar en el centro o por los costados según fuera necesario.

Anotación de Hungría, vuelo inútil de Gil Merrick

Previo a la Copa del Mundo de Suiza el conjunto húngaro visitó suelo inglés para enfrentar al equipo anfitrión el 25 de noviembre de 1953 en el Estadio de Wembley. Hidegkuti realizó la labor de correr sin balón desde la línea de ataque hasta el círculo central, deshaciéndose de su marcador (Harry Johnston) para habilitarse y sobre todo para que sus compañeros tuvieran espacio libre en la circulación del esférico. Puskas, Jószef Bozsik y Sándor Kocsis dieron un recital de pases en la mitad de la cancha y los extremos fueron recorridos por László Budai y Zoltán Czibor. Inglaterra utilizó el esquema WM (3-2-2-3) y jugaron los antes nombrados Alf Ramsey como lateral derecho, el winger Stanley Matthews, el centro campista Billy Wright (capitán), el atacante Jackie Sewell, el portero Gil Merrick y el delantero Stan Mortensen. Esa tarde los 105, 000 asistentes al partido fueron testigos de cómo la táctica utilizada con éxito en anteriores ocasiones era inofensiva contra el desplazamiento vertiginoso de los magiares sobre el rectángulo verde. Además los húngaros contaban con mejor técnica individual en el manejo de la pelota, sabían contener la bola, combinarla y sacar a los ingleses de su posición una vez que estos hacían intentos desesperados por hacerse del balón. Puskás y Kocsis (dorsales 10 y 8) volvieron locos a los defensores ingleses porque estos estaban acostumbrados a que de acuerdo al número de la camiseta era como cada jugador actuaba dentro de la cancha. El 9 es el delantero centro, el 7 y el 11 andan por las bandas, el 4 y el 8 por el centro y así sucesivamente. Los húngaros rompieron con esa “costumbre” y los resultados saltan a la vista. El marcador final fue de 6 goles contra 3 a favor de Hungría, por los locales anotaron Ramsey, Sewell y Mortensen, por la visita Hidegkuti logró un hat trick, Puskás consiguió un doblete y el tanto restante fue obra de Bozsik. Varios de los hombres que defendieron al cuadro inglés aquella ocasión jamás volvieron a ser convocados para jugar por su país. Entre ellos Alf Ramsey, George Robb, Harry Johnston y Bill Eckersley.

Gol inglés

La lectura posterior indica que Inglaterra perdió por primera vez como local en toda su historia, el esquema WM heredado por Herbert Chapman resultó inservible y la prensa apuntó a cambios urgentes en la forma en que los inventores del futbol veían a los demás. Como acotó Sir Bobby Robson, la arrogancia hizo presa de los ingleses que desconocían por completo a los rivales y al fútbol que desarrollaban. El General Puskás (porque ese era su cargo como integrante del ejército húngaro) y su pelotón llegaron a Wembley a fusilar ingleses sin piedad alguna dándoles una valiosa lección: era momento de bajarse de la nube, de abandonar la comodidad del terruño y enfrentarse con el otro mundo futbolístico, el que existía fuera de las islas. Era evidente que los británicos sabían jugar al fútbol inglés pero no sabían del fútbol europeo ni mucho menos del de otras partes del globo. A partir de ese momento la apertura de la Football Association instó a los entrenadores a que exploraran el continente en busca de innovaciones tácticas y de entrenamiento. Otro punto de partida importante fue la participación de los clubes ingleses en la vieja Copa de Europa, eso les daba fogueo y les permitía estar al tanto de lo efectuado por otras escuadras asistentes al torneo continental. El Manchester United fue uno de los más destacados en la década de los cincuenta, recordado por la tragedia aérea de Munich en 1958 y por la tarea de Matt Busby, entrenador que le dio importancia a la formación de jugadores jóvenes que fueran la base del primer equipo y de las futuras incursiones del seleccionado inglés. La idea fue compartida por otros equipos como West Ham, Manchester City y Tottenham quienes trabajaron con paciencia y a la larga obtuvieron éxitos como la Recopa de Europa ganada por los Spurs en 1963, mismo trofeo obtenido por West Ham en 1965, la Copa de Europa de 1968 que descansa en las vitrinas del Manchester United y principalmente la Copa del Mundo de la FIFA de 1966, hito máximo del fútbol inglés en la historia.  Hombres como Geoff Hurst, Nobby Stiles, Jack Charlton, Gordon Banks, Bobby Moore, Roger Hunt, Martin Peters y Bobby Charlton, los futbolistas que cosecharon tal éxito crecieron con el conocimiento de que el fútbol era cada vez más global, vivieron la transición de los fichajes sin tope salarial, tenían una mentalidad basada en el esfuerzo y eran conscientes de que el nombre y la historia no son suficientes para ganar en una cancha de futbol. El escarmiento a partir de una derrota en casa produjo consecuencias positivas palpables en la era actual.

 Escribió: Israel Nungaray González (23 de marzo de 2012)


[1] Sugiero observar el video, “Historia del Fútbol, Volumen 11: Evolución de los grandes equipos europeos”, Quality Films, México, 2002.

Lecturas recomendadas:

Fernández, Ángel. Esto es futbol soccer: el juego del hombre, Aguilar, México, 1994.

Galeano, Eduardo. El fútbol a sol y sombra, Siglo XXI, México, 2002.

Wahl, Alfred. Historia del fútbol. Del juego al deporte, Ediciones B, Barcelona, 1998.

Wilson, Jonathan. Inverting the Pyramid: the history of football tactics, Orion Books, London, 2009.

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Observador miope
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