La Tragedia Azul

    Ha ocurrido tantas veces que resulta inverosímil, difícil de creer. Un equipo que juega mejor que sus oponentes a lo largo del torneo, entra en la fase eliminatoria, llega muy fortalecido a la gran final por la confianza que otorga el triunfo y pierde el partido realmente importante. Le sucedió a la Holanda de Cruyff y compañía en el mundial de Alemania 1974; al Bayer Leverkusen de 2002 que no pudo ganar la liga alemana, el título de Copa lo dejó en manos del Schalke 04 y perdió la final de la UEFA Champions League contra Real Madrid; la República Checa, combinado nacional revelación en la Euro ’96 que no pudo reafirmar los elogios a su buen juego porque la corona le fue arrebatada por Alemania en tiempos extra; los excéntricos Toros Neza que goleaban y recibían también varios tantos no pudieron consagrarse en la única oportunidad que tuvieron en el Verano ’97 porque fueron masacrados por el Club Deportivo Guadalajara; la Hungría del General Puskás, Hidengukti, Kocsis entre otros magníficos futbolistas dirigidos por Gustáv Sebes no refrendó su condición de favorito en el Campeonato Mundial de Suiza 1954 porque se toparon con una increíble Alemania que le dio la vuelta a un marcador adverso.

Vuoso elude a Beltrán y a Villaluz en la final del Clausura 2008

El Cruz Azul ha vivido una verdadera tragedia a partir de que ganó su último título de liga en diciembre de 1997 venciendo al León FC con anotación agónica de Carlos Hermosillo. Desde entonces ha sido subcampeón del Invierno ’99 ante Pachuca, en la Liga de Campeones de la Concacaf con Atlante en 2009, en 2008 arribó a ambas finales mismas que perdió ante Santos y Toluca respectivamente, luego apreció el  impresionante Monterrey de Vucetich, De Nigris, Ayoví, Orozco, Suazo, Basanta, Pérez y Baloy que  humilló a la máquina en su casa llevándose el título del Apertura 2009 a la Sultana del Norte y el último clavo en el ataúd fue cortesía del Pachuca que resultó campeón de la Concacaf Liga Campeones en 2010. Los hidalguenses salieron victoriosos como locales en el partido de vuelta gracias a un gol de Benítez en los últimos segundos que empataba el marcador global por la anotación concretada en calidad de visitante en el encuentro de ida ganado por Cruz Azul 2 a 1. Ocasiones no han escaseado ya que Cruz Azul ha contendido en 22 finales de las cuales ha perdido 14 y ha calificado a 43 liguillas por el título, más que cualquier otro equipo mexicano.

Cartón del monero Gabriel

Ese es el recuento de los daños en cuanto a números, el resultado en el futbol es superior a la planeación, gana el equipo que anota más goles que su adversario o porque aprovecha las condiciones reglamentarias del certamen donde compite. Estudiando a detalle los partidos es posible notar que algo le faltó a Cruz Azul para llevarse el triunfo, puede ser una mala estrategia del director técnico, falta de carácter en los jugadores, un estancamiento táctico cuyo responsable es también el entrenador, errores arbitrales, el azar o quizás el motivo sea de tipo psicológico. Parece que los integrantes de Cruz Azul desactivan en sí mismos el chip del esfuerzo[1]en los momentos clave del partido final porque han tenido instantes buenos (contra Toluca en la vuelta, contra Monterrey en la ida por ejemplo) y sin embargo caen. Cada fracaso pesa más que el anterior y en este 2012 cumplirían 15 años sin levantar un trofeo, situación que se magnifica por ser Cruz Azul uno de los cuatro equipos más populares de México junto al Guadalajara, Pumas de la UNAM y el América.

A estas alturas han sido rebasados por Toluca que ya presume 10 campeonatos mientras que los pumas han alcanzado siete entorchados quedando a uno de la máquina. Ambos clubes le han sacado provecho al formato de los torneos cortos en México que fue pensado para que los equipos “grandes” tuvieran más oportunidad de ser monarcas además de protegerlos con el sistema de porcentajes que afecta al conjunto recién ascendido y a los clubes con presupuesto menor.

La final perdida ante los Diablos Rojos del Toluca

Respecto a ese punto, el de los recursos económicos. Cruz Azul cuenta con ellos y desde 1999 a la fecha ha adquirido futbolistas con buen cartel y condiciones de sobra como Jaime Lozano, Gabriel Pereyra, Gerardo Torrado (capitán y emblema cementero que llenó el hueco del único sobreviviente del anterior cuadro campeón: Oscar Pérez “El Conejo”, portero muy querido por la afición, partió en 2008), Richard Núñez, Salvador Carmona, César Delgado, Jared Borgetti, Cristian Riveros, Israel Castro, Christian “Chaco” Giménez, Israel López, Emmanuel Villa, Gonzalo Pineda, Hugo Droguett, Miguel Sabah, Joaquín Beltrán, Washington Sebastián Abreu, Alejandro Vela, Fausto Pinto, Luciano Figueroa y José de Jesús Corona. Son hombres con los que cualquier director técnico soñaría para armar una plantilla suficientemente competitiva. Además  ha incorporado jugadores de su cantera como César Villaluz, Ricardo Osorio, Julio César Domínguez, Javier Orozco, Yosgart Gutiérrez, Aarón Galindo, Javier Aquino y Adrián Cortés sin lograr el objetivo. En cuanto a los entrenadores han desfilado por el banquillo azul estrategas como Rubén Omar Romano, Benjamín Galindo, Enrique Meza, Isaac Mizrahi, Sergio Markarián, José Luis Trejo, Mario Carrillo y Robert Dante Siboldi. Los enlistados han pasado por la institución sin registrar su nombre en la honrosa lista de campeones de la Máquina Celeste que incluye a Miguel Marín, Juan Francisco Palencia, Alberto Quintano, Juan Reynoso, Ignacio Trelles, Héctor Pulido, Cesáreo Victorino, Raúl Cárdenas, Héctor Adomaitis, Carlos Hermosillo, Javier Guzmán, Ignacio Flores entre muchos otros. Galindo, Meza, Siboldi y Markarián estuvieron cerca pero al final del día se quedaron con las manos vacías.

Los años gloriosos en la década de los 70

A pesar de que la directiva de Cruz Azul se ha visto envuelta en polémica por los malos manejos del dinero proveniente de la Cooperativa de Cemento Cruz Azul (las utilidades de la cementera fueron reinvertidas en el equipo de futbol sin consentimiento de los trabajadores, quedando estos desprotegidos y robados, según el testimonio de Juan Carlos Terroba Wolf)[2] el malestar hacia los descalabros deportivos es la cruz más pesada que cargan los hermanos Alfredo y Guillermo Álvarez. Las manifestaciones a favor de la dimisión de Billy Álvarez, Director General de la Cooperativa no han sido pocas. En el sentido opuesto existen aficionados y periodistas deportivos que consideran que la responsabilidad mayor es de los jugadores porque son quienes disputan los encuentros y porque la directiva no ha escatimado en gastos[3]a la hora de traer refuerzos locales y foráneos. En el pasado reciente el Cruz Azul que mejor futbol mostraba es el que alcanzó la final del Clausura 2008 dirigido por el uruguayo Sergio Markarián. Una diferencia de las tantas que enemistan a los hermanos Álvarez provocó la salida del charrúa dejando a la deriva a un plantel armado para pelear los primeros puestos de la tabla general y desde luego ser protagonista en la liguilla mexicana. Es claro que los conjuntos subcampeones han hecho méritos y tienen el reconocimiento de los conocedores del deporte rey ya que cualquiera de los 16 equipos restantes que compiten en México desearían llegar al cotejo decisivo; sin embargo para el registro histórico ocupan el segundo puesto, el primero de los perdedores reza una máxima recurrente.

Subcampeón

Es complicado comprender tanta mala fortuna, el propio Enrique Meza ha expresado que no entiende la razón y daría cualquier cosa por coronarse como técnico con su amado Cruz Azul. Por un pelo de rana, por falta de suerte, por fallar el cobro clave en la serie de penaltis, por una defensiva endeble, por distracciones infantiles, por falta de confianza en sí mismos, por ser de “pecho frío”, por una maldición, porque no lo merecían, por miedo a otro revés… múltiples conjeturas y posibles motivos, el caso es que mientras no obtenga una nueva conquista el Cruz Azul FC (antes Deportivo Cruz Azul) será el hazmerreir del fútbol mexicano, el tristemente célebre sub-campeonísimo.

Escribió: Israel Nungaray González

(Ciudad Juárez, 11 de abril de 2012)


[1] En cuanto al empeño sería injusto no hacer mención de hombres como el capitán Gerardo Torrado, Jesús Corona, Chaco Giménez, Fausto Pinto y Joaquín Beltrán, futbolistas que se matan en la cancha y en ese sentido lo entregan todo

[2] Para más información consultar los artículos de Rosalía Vergara, “El negocito de ‘Billy’” y “Golpe de Gracia” en: Proceso, N° 1803, 22 de mayo de 2011, pp. 70-75.

[3] Aun así tienen una deuda con la afición celeste: la construcción de un estadio nuevo. En 1997 dejaron de utilizar el Estadio Azteca para trasladarse a otro inmueble, el Estadio Azul, otrora azulgrana por ser la antigua casa del Atlante. Estadio diferente, más no nuevo.

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Observador miope
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