31 días después: apuntes sobre la elección de 2012

     ‎”El mexicano como individuo debe aprender a no aceptar un fraude sin protestar, y el gobernante impuesto debe saber que viene al poder debilitado por su falta de legitimidad” Enrique Semo

Hace un mes tuvimos en México la elección más comentada de la historia, la movilización de observadores y escrutadores electorales fue amplia, la cobertura en medios de comunicación tradicionales y de internet no cesó desde el arranque de la campaña. Fue en los sitios web conocidos como redes sociales donde convergían las opiniones  fundamentadas, críticas neutrales, argumentos débiles y ataques apasionados a candidatos, partidos políticos y al proceso electoral en su conjunto. 

El resultado de los comicios dio como vencedor a Enrique Peña Nieto, candidato de la convergencia PRI-PVEM con 38% de los votos, el segundo sitio fue para Andrés Manuel López Obrador de la  coalición PRD-Convergencia-PT con 33% de los sufragios. Josefina Vázquez Mota del PAN terminó en el tercer escalón con 16% y Gabriel Quadri logró el 3 por ciento, cantidad suficiente para conservar el registro del Partido Nueva Alianza ante el IFE.    

Los anteriores son números fríos, aparentemente incuestionables. La serie de sucesos polémicos ocurridos desde el 1 de julio a la fecha merecen analizarse. Primero el hecho de que Acción Nacional admitiera la derrota apenas dos horas después de que las casillas fueron cerradas y cuando el cómputo de los votos rebasaba solamente el 1%. Josefina dio su  discurso de agradecimiento de forma calculada, como siguiendo una instrucción de arriba y tratando de arengar a los simpatizantes y colaboradores blanquiazules. Después el mensaje de Calderón en televisión, en él expresó su orgullo por la forma en que los mexicanos ejercieron su derecho al voto de forma pacífica, manifestó que si las tendencias continuaban  Enrique Peña Nieto sería el próximo presidente de México y que su gobierno estaría dispuesto a cooperar con el equipo del mexiquense para que la transición se logre con tranquilidad.

No es novedoso que el primer mandatario exprese una felicitación o reconocimiento al presidente electo el mismo día de la elección, lo inusual en esta ocasión fue la premura con que se realizó y que la aceptación de la derrota por parte de Vázquez Mota fue algo concertado, con frases hechas para ser aprobadas por su partido. Algunos investigadores y escritores como Lorenzo Meyer, Jenaro Villamil, Enrique Semo y Juan Villoro afirman que la alianza entre el PRI y el PAN volvió a hacer de las suyas para no soltar el hueso, ni abandonar el neo liberalismo iniciado por Miguel de la Madrid hace casi 30 años  y concretado por Carlos Salinas y Ernesto Zedillo en los 90’s. Es evidente que las organizaciones políticas de izquierda manejan una postura contraria a la de los partidos que han ocupado la silla presidencial y no podemos saber si seguirían por el mismo camino aprobado por los Estados Unidos si no llegan al poder.

Es penoso saber que existen personas que justifican al PRI y piden resignación y silencio a aquellos que protestan una elección más que dudosa. El hecho de que las cosas no estaban “tan mal” (obviedad, eramos menos habitantes y el peso tenía tres ceros más) en el tiempo de la ocupación autoritaria tricolor no significa que en su regreso a Los Pinos vayan a revertir la tendencia neoliberal-empobrecedora que ellos mismos iniciaron. Es importante que recordemos que la alternancia con el PAN en 2000 tenía la intención de repartirse el pastel y ahogar cualquier opción contraria a los intereses de los patrones (Washington, empresarios, magnates de los medios, crimen organizado). Por eso ni López Obrador ni ningún otro candidato social llegará a la presidencia por la vía democrática.

Enrique Peña Nieto fue beneficiado por la maquinaria y el gran alcance de medios como Televisa, TV Azteca y Milenio quienes apelaron a la poca información y postura no crítica de muchos mexicanos hacia lo que ocurre a su alrededor. Lamentablemente la pobreza es la condición económica mayoritaria, por eso es comprensible mas no justificable que un ciudadano o ciudadana cambie su voto por dinero electrónico para surtir la despensa porque no cree en los rollos políticos o no le importa saber acerca de ellos. Conozco a personas que como los jóvenes del movimiento 132 alguna vez lucharon por un mundo mejor, por su cuenta o perteneciendo a grupos de presión, a medida que pasó el tiempo adquirieron responsabilidades y su “mundo” se redujo al crecimiento y supervivencia personal o familiar. Eso no quiere decir que no podamos empujar juntos por mejorar a este país, lo que es indispensable comprender es que no todos lo haremos en la misma plataforma. El que yo no me adhiera al 132 o no me declare simpatizante de López Obrador y la izquierda no me hace su enemigo, tengo mi propio criterio construido a lo largo de mis 30 años de vida con el análisis, la lectura, la información, curiosidad innata, filosofía y la crítica de personas y circunstancias que me rodean. Podemos apoyarnos los unos y los otros, dialogar y conocer muy bien la línea ideológica de los activistas antes de destrozarlos o encasillarlos en  la izquierda, en la ola “neo comunista” anti conservadora.

En la revista El Chamuco y los Hijos del Averno (número 254, 9 de julio de 2012) dijo Rafael Barajas “El Fisgón” que ‎”el fraude de 2012 no era semejante al de 2006. Gran parte del fraude estaba hecho antes de que se abrieran las casillas. Los votos son reales, solo que fueron comprados”. Difícil comprobarlo y aunque representantes de los candidatos no ganadores han presentado el recurso de apelación ante el IFE con las tarjetas de puntos de Soriana, las facturas de Monex por apoyo al PRI y las grabaciones en video como evidencia de acarreo de votos, compra, intercambio y coacción de los mismos, es muy poco probable que la elección de julio de 2012 sea anulada, no tenemos la costumbre de hacer ese tipo de actos con limpieza absoluta, todo es una simulación impuesta. A lo largo de la historia han existido fraudes, desde el porfiriato hasta el de 1988. Si alguna vez se constata que la de 2012 también fue una jornada armada mediante la trampa quedará como una más en la lista, no recibirán castigo los participantes porque en México no suelen llevar a juicio a infractores de la ley en el pasado. A veces ni en el presente. Si por el contrario los votos para Peña Nieto son reales y legítimos, eso indicaría que el PRI no ha perdido fuerza sino que ha ganado más. Pongo en duda esa premisa porque no creo que la generación que sacó al tricolor de los Pinos e instaló a Fox y su gobierno del cambio de colores quiera la resurrección del dinosaurio.

En Proceso n° 1862 dijo Miguel Eraña: ‎”Los comicios del domingo 1 confirman que en México no existe la democracia, sino una simulación en la que los árbitros electorales vieron impasibles como se fraguó el fraude mediante la compra y coacción del voto, además de que no actuaron ante la construcción de la candidatura de Enrique Peña Nieto por parte de Televisa ni ante la utilización descarada de las encuestas como propaganda política… al país le hace falta una reforma que implique la desaparición del IFE, la Fepade y el TEPJF, pues sólo son comparsas de las élites del poder”. El citado es Doctor en Derecho y fungió como observador electoral. Sus palabras denotan decepción, hartazgo e ira, sensaciones compartidas por millones de mexicanos dentro y fuera del país.

Hemos crecido bastante, mucha gente de hoy día parece no tragarse todo lo que la televisión abierta y publicaciones poco analíticas presentan. Gran parte de ese éxito se debe a internet porque ha auxiliado a que muchos mexicanos conozcan su historia y no se dejen engañar tan fácilmente por los organismos de poder. No obstante resulta deprimente saber que pasó tanto tiempo para que las conciencias despertaran. La información, la cultura y el conocimiento han estado allí siempre, en forma de texto impreso, música, cine y experiencias de vida. Simplemente a muchos les daba flojera buscar en libros, no les interesaba porque vivían bien, no ponían atención y en la actualidad la tecnología les ha facilitado el camino. Si en el siglo XXI está naciendo una nueva clase de mexicano lo aplaudo, admitiendo a la vez que llevamos décadas de atraso e indolencia.

El problema principal no descansa en que si el candidato que elegimos no obtuvo el triunfo o que si las cosas serían diferentes si hubiera ganado la tercera fuerza política nacional, no, esas son especulaciones de un hubiera que solo se convierte en hecho de acuerdo a la opción democrática (supuestamente) por la que los funcionarios ocupan sus cargos y por desgracia, también por prácticas ilegales que no serán erradicadas de la noche a la mañana. El conflicto es la procuración de transparencia y legitimidad en estos procesos. Cuando no sea así , debemos reclamar.

Sigamos por el mismo camino, trabajando, denunciando con fundamento aquello que nos parezca injusto y fomentando los buenos valores inculcados y adquiridos. Tal vez algún día podamos despertar en otro México, no el que era antes sino el creado después de haber sorteado tanta miseria y calamidad.

Escribió: Israel Nungaray González en Ciudad Juárez, México, 2 de agosto de 2012.

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Observador miope
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