El Árbol de Navidad

       En esta ocasión trataré uno de los esquemas preferidos por aquellos técnicos que prefieren la fuerza y el orden en la mitad de la cancha como base de su propuesta táctica. El conocido como “árbol de navidad” o lo que es lo mismo, cuatro líneas de juego que incluyen a 4 defensas, 3 mediocampistas centrales, 2 volantes creativos y un delantero. Este dibujo permite el cierre de espacios en el medio terreno ya que los volantes ofensivos aprietan la salida del adversario en tres cuartos de cancha dejando dos franjas defensivas en esa parte del terreno.

Otra característica es que uno de los contenciones permanece detrás del círculo central, incluso baja a su área para incorporarse como un defensa más; realiza coberturas a los otros dos mediocampistas “tapones”, quienes a su vez inician jugadas ofensivas. Los defensores laterales pueden o no tener vocación atacante, eso dependerá de sus capacidades físicas, técnicas y tácticas, así como del propósito de cada entrenador. Los defensores centrales son fuertes, veloces y cuentan con buen juego aéreo[1].  Los que juegan de media punta o enganche son jugadores con talento, con llegada al área contraria, tienen movilidad y son buenos pasadores. El centro delantero o punta es rápido y en ocasiones, alto, debe ser capaz de retener el balón mientras sus compañeros llegan a auxiliarle, tiene buen remate y ofrece desmarques tanto en el área como en las bandas.

Ventajas de esta formación

-Entre los puntos a favor están la presión al rival en su campo, se le obliga a disparar desde muy lejos porque los sectores cercanos al área están bien resguardados y ocupados.

-Los espacios del contrario son aprovechados en contragolpe porque hay tres hombres ofensivos escalonados en líneas frontales.

-El adversario mantiene su línea de 4 defensas atrás por temor al contraataque

Desventajas de esta formación

-Cuando los jugadores están replegados queda un gran trecho entre la recuperación de la pelota y la llegada al marco opuesto

-Es posible que el equipo quede separado en dos grupos si es que no se trabajan las distancias entre líneas, lo mismo en ataque que en defensa

-El juego por los costados sale afectado cuando no hay jugadores asignados a jugar por esa zona

-Por el motivo anterior, el juego tiende a concentrarse en el centro de la cancha.[2]

Aplicación efectiva del árbol de navidad

Varias escuadras han empleado esta formación, entre ellas el Real Madrid, El FC Inter, Francia en 1998, Flamengo (2009) y el AC Milan de Carlo Ancelotti. Este último ejemplo es el más emblemático pues le dio a ganar al club rossonero una Supercopa de Europa, una liga, un mundial de clubes y alcanzó dos finales de la UEFA Champions League  -2005 y 2007- conquistando la ‘orejona’ en la segunda oportunidad[3]. Kaká y Seedorf jugaban como media punta alrededor de Pato, Gilardino, Crespo o Inzaghi; los laterales eran Cafu y Oddo por derecha, Jankulowski y Favalli por izquierda; en la defensa central participaron Nesta, Kaladze, Costacurta, Bonera y Maldini. En la cintura estaba el plato fuerte con Gattuso, Ambrosini, Brocchi y Gourcuff como escuderos del playmaker Andrea Pirlo, referencia de unión entre la media y el ataque milanistas. La labor del aguerrido Gattuso  y el sacrificio defensivo del holandés Clarence Seedorf cuando era requerido le daban fluidez[4], soltura y espacio suficiente a los pases de Pirlo. Ancelotti empleó esta táctica varias veces cuando tenía los elementos apropiados para llevarlo a cabo; salvo por lesiones o suspensiones, el plantel le ofrecía alternativas suficientes, además de que los jugadores que llegaban eran adecuados al estilo pretendido por el timonel italiano.

Algunos le han llamado una nueva versión del 4-3-3 con el argumento de que en el fútbol actual se utiliza un sólo hombre en punta con obligaciones de apoyo y sacrificio. Cada vez se chuta menos a gol y los equipos se aparcan en el fondo, con poca o nula creatividad, sin lugar para la fantasía y la intrepidez, decía Eduardo Galeano. La diferencia principal es que en el esquema con tres delanteros en la última línea hay rotación de posiciones, además de que por lo general son ligeros y hábiles (Villa, Pedro, Messi por ejemplo), a diferencia del “árbol de navidad”, en el que como ya se ha explicado se tiende a controlar el partido con dos enganches que se intercalan el turno en sector defensivo y un delantero de área preciso que pivotea con frecuencia. En cuanto a la posesión del esférico hay dos tendencias: dejar que el rival lo controle y robárselo en media cancha; no permitir el traslado cómodo de la pelota, adelantando a la zaga para que cubra los huecos que dejan los centro campistas. La otra vertiente es la conservación del balón por medio de una buena conexión entre los futbolistas en el segundo y tercer cuarto de cancha, presionando en campo contrario y clausurando posibles contragolpes- aunque no es algo que se consiga rápido, se requieren años de trabajo para ejecutarlo correctamente. Para muestra está la evolución que tuvo el Milan entre 2003 y 2007, periodo en el que disputó tres  finales de Champions. En la primera venció a Juventus en penaltis luego de un cerrado y poco emocionante 0 a 0 con un plantel en transición que apenas entendía las intenciones del técnico Carlo Ancelotti. En la segunda fue derrotado por la misma vía ante Liverpool luego de dejar ir una ventaja de 3 a 0. En la última venció al mismo equipo inglés por 2 a 1 en tiempo regular gracias un gran trabajo colectivo con mucha cohesión y equilibrio, destacando el olfato de Inzaghi, la solidez defensiva que daban Gattuso, Maldini y Cafu, entre otros y por el alto nivel que por entonces tenía Ricardo Kaká.

El 4-3-2-1 o árbol de navidad es una formación táctica moderna que suele ser utilizada por entrenadores experimentados que pretenden variantes al fútbol practicado por sus oncenas. Es un esquema que se “deja ver”, es posible apreciarlo por el timing semi-lento con el que se desenvuelve. Pienso que es adecuado en una liga como la italiana, en teoría no tan rápida o espectacular como la alemana o la inglesa, que cuentan con un ritmo acelerado y con circulación constante de pelota. La excepción sería Chelsea, que por momentos ha jugado así aunque sus despliegues en ataque son vertiginosos y con trazos diagonales, tal como se estila en la Premier LeagueCheers.

Israel Nungaray González (publicado originalmente en trequartistai.com el 24 de septiembre de 2011)


[1] Bernabé Herráez. “Sistemas habituales en futbol 11” en: http://www.escoladefutbol.com/beto/docs/sist_f11/sist_f11.htm#4, 20 de septiembre de 2011.

[2] Ídem, 21 de septiembre de 2011.

[3] —, “4-3-2-1” en: http://www.football-lineups.com/tactic/4-3-2-1, 21 de septiembre de 2001.

[4] Jonathan Wilson. Inverting the pyramidThe history of football tactics, Orion Books, London, 2009, p. 345.

 

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Observador miope
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