King Crimson: Discipline is the rule

Entre 1974 y 1981, el grupo inglés King Crimson estuvo ausente de la escena musical. Robert Fripp desintegró a la banda por la razón de que según él, KC había dado todo lo que tenía que dar en ese momento. Tanto en 1981 como en los posteriores regresos ha dicho que King Crimson aparece cuando hay nueva música que solo puede ser ejecutada por su agrupación. Ideas que a veces solo locos como el señor Fripp entienden. Yo interpreto que tiene tanta confianza en su talento y estilo tan particular que sabe muy bien que no hay otro ensamble capaz de igualar al rey. Por eso aparece y desaparece cuando le da la gana, siempre sacando de onda a sus seguidores.

Aterrizando en el tema a tratar. El guitarrista Robert Fripp y el baterista Bill Bruford participaron en diversos proyectos entre 1975 y 1980. Algunos propios y en ocasiones colaborando en grabaciones de otros artistas como Brian Eno, Peter Gabriel, Talking Heads, UK, Roy Harper, Blondie, Genesis y David Bowie. El año siguiente (1981) Robert Fripp llamó a Bruford para ensayar con la posibilidad de colaborar juntos en un nuevo grupo que en principio se llamaría “Discipline”. El complemento llegó con los estadounidenses Tony Levin (bajo y Chapman Stick) y Adrian Belew (guitarra), el primero destacado músico de sesión que había participado en discos de Alice Cooper, Lou Reed y Robert Fripp (“Exposure”), además pertenecía a la banda de Peter Gabriel desde 1978. Belew se curtió con Frank Zappa a finales de los setenta, trabajó con David Bowie en “Heroes” y “Lodger” y entre 1979 y 1981 tocó con Talking Heads en sus conciertos y en el celebrado álbum “Remain In Light” de 1980. Conoció a Fripp cuando su grupo GaGa abrió las presentaciones de The League of Gentlemen, efímero cuarteto de New Wave que le dio a Fripp algunas bases del sonido impreso al KC de los 80’s.

King Crimson 'Discipline' (1981)

King Crimson ‘Discipline’ (1981)

La apertura la brinda “Elephant Talk”, rola con el estilo característico de Belew en letra y forma de cantar, por momentos parece que escuchamos a Talking Heads, sobre todo en el solo de Adrian, miembro temporal del grupo neoyorkino que acogió su influencia y aportación con beneplácito. La introducción con el Chapman Stick de Tony Levin denota un aire distinto desde los primeros segundos, el escucha es sorprendido de inmediato por sonidos no conocidos con antelación.

La siguiente pieza, “Frame by Frame”, es un alarde de velocidad y control del tiempo por parte de Robert Fripp. El contraste con la guitarra de Belew logra un efecto explosivo (Fripp: 7/8, 13/8, 7/16, Belew: 7/4, 14/8 y 7/8), sobre todo en el riff inicial. Es evidente que este grupo tiene poco o nada que ver con otras bandas contemporáneas (principios de los 80’s) y con sí misma (lo hecho durante la primera mitad de los 70’s), el record muestra algo nuevo. La influencia de esta y otras creaciones proviene de las composiciones poli rítmicas del estadounidense Steve Reich, así como de la música folklórica del este de europa, a decir de Robert Fripp. Como haya sido, a partir de este álbum nacería un subgénero: el Math Rock, estilo nacido durante la primera mitad de los 90’s en Estados Unidos. Retomó lo hecho por Crimson, agregó técnicas inspiradas en la matemática, así como la síncopa del Jazz. Algunos grupos destacados son Don Caballero, Slint, Volta do Mar, Gastr del Sol, Hella y The Paramedics.

En “Mate Kudasai” el mood es etéreo, es casi una balada. Belew canta acerca de una mujer que espera (la traducción literal del título escrito en japonés es “Por favor, espérame”) a alguien que quizás nunca llegue. Fripp ofrece una armonía con tres acordes arpegiados mientras que Adrian incrusta una melodía que evoca el sonido de una gaviota. Belleza absoluta.

El lado 1 concluye con “Indiscipline”, ejemplo de buena combinación entre avant garde y rock. El trabajo percusivo de Bill Bruford es sobresaliente, calienta motores para la entrada de sus compañeros. Belew toca salvajemente, chillidos guitarrísticos por doquier. Fripp no desentona, sus ataques en la guitarra son agresivos, por momentos se transforma en un sucio metalero (en el buen sentido de la expresión) sin perder nunca su esencia. La letra es una declamación distribuida en intervalos de narrativa tranquila y grito catártico: “I wish you were to see it”. El amor del vocalista por su instrumento, la guitarra eléctrica. Una deliciosa locura de 4 minutos y medio.

El lado 2 arranca con “Thela Hun Ginjeet”, anagrama de Heat In the Jungle. Otra vez las guitarras ejecutan acordes y riffs contrastantes (4/4 y 7/8). La letra incluye una parte hablada por Belew siendo interrogado por un oficial de policía cuando utilizaba una grabadora portátil. Es quizá el track más “bailable” del plato.

En “The Sheltering Sky” la influencia provino de una novela del mismo título escrita por Paul Bowles. Musicalmente tiene una cadencia que combina ritmo asiático y melodía centro europea con el ambient, estilo del que Robert Fripp es pionero Es la composición más larga y emotiva del álbum junto a Mate Kudasai. El grupo estadounidense Tool tiene una canción que evoca la intro de Sheltering…: “Reflection” del disco Lateralus (2001).

El cierre no podía ser mejor, “Discipline”. Además de darle nombre al trabajo es muestra del alto nivel técnico-creativo alcanzado por el entonces cuarteto nacido en Gran Bretaña en 1968. Robert Fripp presenta una composición compleja que deja en vergüenza la ejecución de varios de los músicos más virtuosos del mundo. Los compases utilizados por Fripp y Belew: 9/8, 4/4, 5/8, 12/8, 12/16, 14/16, 11/16, 15/16, 10/8 y 20/16. La sección rítmica sostiene la pieza en 4/4 aunque en la parte final acompaña en 17/16. Bill Bruford dijo que preferió no ejecutar ritmos paralelos a los de la guitarra porque de hacerlo la rola corría el riesgo de perder sentido. De por sí es difícil adaptar el contrapunto y la polirritmia a un grupo de rock, no tenía caso reburujar más al escucha. Con King Crimson es menos difícil porque Fripp es un músico excelente y sus compañeros no se quedan atrás.

En resumen esta grabación de la quinta etapa de la banda es un parte aguas en la propia historia de Crimson y en el rumbo que tomarían ciertas bandas de rock a partir de ese momento. Si bien KC nunca ha gozado de éxito masivo tampoco lo ha necesitado, su música no es para cualquiera ni puede ser apreciada por el gran público porque no va dirigida hacia él. Robert Fripp nunca aceptó la etiqueta de progressive rock que le impuso la prensa musical a finales de los 60’s, para él King Crimson es una amalgama de  jazz, rock, avant-garde y poesía. En lo personal yo defino a esta enorme banda como representante del art-rock, categoría que abarca aquellos grupos que anteponen la calidad musical al interés comercial. Hacen música para ellos mismos en primera instancia, tratamiento que en ocasiones alcanza a los fans del rock. Son aquellos músicos que se distinguen por su talento, creatividad, disciplina y virtuosismo: las bandas de fusión, kraut, prog rock, electrónica, jazz, ambient, rock in oposition y experimental. King Crimson agrupa todo eso y siempre lleva varios pasos de ventaja del resto. Esa es su mejor cualidad. Cheers.

 

Escribió: Israel Nungaray González (Ciudad Juárez, México, 29 de noviembre de 2012).

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