La crisis del Aston Villa

Los leones de Birmingham lucen irreconocibles en la campaña 2012-2013. En otro tiempo dominaron la primera división inglesa, (cinco títulos de liga entre 1894 y 1900) siempre han sido un equipo de respeto que incluso fue campeón de Europa en 1982 (derrotando 1 a 0 al Bayern Munich). Hoy día ocupa el escalón 17 de la tabla de posiciones en la Premier League con 24 puntos, cerca de los tres últimos puestos que garantizan la pérdida de la máxima categoría. Después de 26 fechas apenas consiguieron su quinto triunfo al derrotar al Newcastle por 2 goles a 1.

Desde la temporada 2008-2009 no acceden a competiciones europeas, las siguientes dos entraron en la ronda previa de la Europa League pero perdieron en ambas oportunidades ante el mismo adversario: Rapid Wien. Más allá de estos datos, lo preocupante con los villans es que su fútbol es muy poco propositivo, carece de coraje y sus jugadores languidecen sobre la grama, al menos en la presente temporada han dado espectáculos lamentables, lo más notable sucedió durante la primera vuelta cuando entraron en una racha de tres derrotas consecutivas en las que recibieron 16 goles, 8 de ellos propinados por el Chelsea FC.

Dejando los números de lado es importante señalar que el proyecto encabezado por el entrenador norirlandés Martin O’Neill perdió solidez por la partida de varios jugadores importantes como el capitán Gareth Barry (al Manchester City), John Carew (terminó contrato), Ashley Young (vendido al Manchester United), Nigel Reo-Cocker (terminó contrato), el portero Brad Friedel y James Milner (también emigró al Man City). O’Neill solicitó a la directiva que le trajera refuerzos pero al enterarse de que el club no tenía fondos para ello decidió renunciar. Fue sustituido temporalmente por Kevin MacDonald, entrenador del equipo reserva. Para la 2010-2011 llegó el francés Gérard Houllier quien permaneció en el cargo hasta junio de 2011. Durante su única temporada el equipo perdió varios hombres por lesión y por venta, la idea de Houllier era sacarle el mayor provecho a la limitada plantilla pero las circunstancias adversas arruinaron su plan. En la ventana de transferencias de enero arribaron Darren Bent, procedente de Sunderland, Kyle Walker de Tottenham y Michael Bradley de  Borussia Mönchengladbach. Estos últimos llegaron a préstamo. El equipo alcanzó a calificar a la Europa League y Houllier hizo un trabajo aceptable que no alto en efectividad (apenas registró un 35%). Cayó enfermo y antes de iniciar la pretemporada abandonó el cargo.

El siguiente bombero fue el escocés Alex McLeish. Desde el principio fue rechazado por los hinchas ya que antes dirigió al odiado rival Birmingham City, conjunto con el que obtuvo una Copa de la Liga en 2011 antes de descender. La situación fue de mal en peor a pesar de que contaba con elementos temporales como Robbie Keane y nuevos inquilinos del barrio de Aston como el arquero Shay Given y el extremo Charles N’Zogbia. Apenas libraron la quema al final del ciclo (lugar 16) y el porcentaje de victorias de McLeish fue de 21%. Como era de esperarse fue despedido y lo sustituyó Paul Lambert, otro escocés que como jugador destacó con el Celtic y el Borussia Dortmund que ganó la Champions en 1997. Su máximo logro en los banquillos fue subir al Norwich City desde la tercera división inglesa hasta la Premier en solo dos años.

Con Lambert al frente el Villa busca estabilidad, algo que obviamente ha faltado en los últimos años. Es lamentable que un club tan añejo y tradicional pase por una situación como la actual; no obstante, existe una explicación razonable. De acuerdo a la lógica capitalista contemporánea los clubes con grandes presupuestos –léase Real Madrid, Manchester City, Chelsea, PSG- acaparan a los jugadores más cotizados, por lo general los mejores, y terminan apuntalando su plantel valiéndose de un poder adquisitivo que deslumbra a los ungidos del balompié. Aclaro que el tener un equipo plagado de figuras no garantiza los títulos pero en verdad amplía las posibilidades de alcanzarlos. Los clubes de futbol con deudas impagables quedarían desahuciados –el Villa tiene un déficit de 54 millones de libras- si no optaran por la vía evidente: la venta de jugadores que a la larga debilita al equipo al tiempo que apaga el fuego de la emergencia financiera.

Aston Villa FC

Lo que ocurre con Aston Villa es ejemplo de lo complicado que es competir en el fútbol de hoy día y de que la falta de continuidad en los proyectos deportivos causa graves problemas en los escritorios y en la cancha. El equipo cuenta con futbolistas de buen nivel para retomar el vuelo como Marc Albrighton, Stiliyan Petrov, Richard Dunne, Stephen Ireland y Gabriel Agbonlahor. Ojalá puedan levantarse o de lo contrario la ciudad de Birmingham volverá a disfrutar de su tradicional derby aunque ahora en la división de plata. Cheers.

Escribió: Israel Nungaray González (Ciudad Juárez, 12 de febrero de 2013).

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Observador miope
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