Escuela nueva o racionalista

Antecedentes

La corriente llamada “Escuela nueva” o “racionalista” surgió en Barcelona, capital de Cataluña en España a principios del siglo XX. El anarquista Francisco Ferrer i Guardia propuso nuevos principios pedagógicos que anulaban la influencia de la religión en la búsqueda de respuestas a cuestionamientos que los alumnos tenían. El Estado tampoco podía otorgar la orientación necesaria porque se trataba de un monopolio con postura oficialista plagada de censura. Según Ferrer, “el alumno, con base en la ciencia experimental, debía indagar en la realidad, acompañado de un permanente espíritu crítico”[1]. Salir, observar la naturaleza y saldar sus dudas entrando en contacto con la realidad exterior. La enseñanza sería pues “sustentada en el trabajo del alumno”[2], no solo en la teoría mostrada dentro del salón de clases.

Francisco Ferrer i Guardia

Francisco Ferrer i Guardia

Influencia en México

En México llegó hacia 1912 y tuvo buena acogida en los estados de Yucatán (donde el gobernador era Felipe Carrillo Puerto), Veracruz (con Adalberto Tejada) y Tabasco (Tomás Garrido Canabal). La coyuntura que le dio auge a la Escuela Racionalista fue la promulgación de la Constitución de 1917, misma que puntualizó la “necesidad de ofrecer una educación separada de la religión, así como de darle un carácter más objetivo y práctico a la enseñanza”[3], de manera que fomentara una nueva forma de pensamiento enfocada al trabajo y a la reconstrucción social del México pos revolucionario. La educación integral ideada durante el Primer Congreso Obrero Socialista de 1918 debía ser nacional, gratuita, laica y obligatoria; basándose en la experimentación y la práctica, siendo complementada con instrucción estética, física y moral.iswww

Tomás Garrido y la escuela racionalista en Tabasco

El caso de Tabasco es particular por el carácter polémico y radical del gobernador Tomás Garrido quien ocupó el cargo de 1922 a 1925, tiempo suficiente para implementar en aquella entidad políticas como la mejora de la ganadería, el voto femenino, la instauración de una ley seca para intentar acabar con el alcoholismo y la educación racionalista de corte socialista. Garrido creía que los estudiantes debían adquirir conocimientos prácticos para incorporarse al trabajo lo más pronto posible y para ello mandó abrir la “Escuela Francisco Ferrer Guardia” en lo que antes fue la catedral de Tabasco, un evidente acto anti clerical que se acumulaba a las persecuciones y asesinato de sacerdotes católicos (a quienes obligaba a casarse), la prohibición de la cruz en las tumbas y la clausura de todas las iglesias del estado. Las brigadas garridistas, también conocidas como camisas rojas allanaban las casas en busca de imágenes y objetos religiosos para incautarlos y encarcelar a los propietarios.

En 1933 la escuela racionalista tabasqueña fue llevada al campo; basada en el trabajo productor, buscaba la emancipación económica de los trabajadores y era guiada por el ideal igualitario heredado de la Revolución, una deuda pendiente desde entonces. Nació entonces la “Escuela al aire libre de Tabasco”, misma que luchaba contra el dogmatismo religioso, el autoritarismo, la separación de los sexos y la minimización de las capacidades de los infantes. Garrido quería que la mujer trabajara en igualdad de circunstancias que el hombre y promovía la capacidad creadora, la libertad y el respeto a la personalidad del niño. La educación racionalista ponderaba la importancia de la biología y la sociología para la obtención de conocimientos, “ni la vida natural ni la social debían reconocer ninguna causa sobrenatural que las explicara”[4], la tendencia sería el trabajo con base evolucionista y transformador de la realidad.

Tomás Garrido Canabal

Tomás Garrido Canabal

Conclusión 

El profesor José de la Luz Mena, fundador de la escuela racionalista en Mérida, apuntaba a la formación de una sociedad sin clases donde la democracia emanara de los trabajadores, combatiendo cualquier precepto político o religioso. El declive de este tipo de educación ocurrió en 1939 cuando el mundo libraba una segunda guerra en apenas 20 años y en México terminaba el periodo del general Lázaro Cárdenas, reformador social y mediador de las fuerzas políticas de su tiempo. La dificultad principal que encontró para mantenerse fue su divagación ideológica, es decir, Mena y sus simpatizantes no querían que la escuela racionalista fuera confundida con la socialista, además la Ley Orgánica de la Educación expedida en febrero de 1940 no tenía definida la doctrina social ni el método pedagógico de  la escuela socialista y las confusiones entre los conceptos educación e instrucción llevaban a tesis contradictorias.

La efervescencia del pensamiento racionalista en España coincide con las ideas separatistas de Cataluña antes de la llegada de Franco al poder. Por ello no sorprende su expansión a varias comunidades en España y Portugal, así como a Brasil y México[5]. Con el triunfo de los republicanos terminó el sueño de los educadores racionalistas en España y el hecho de que en México haya tenido cierto auge en los estados del sureste me parece el resultado del hartazgo de ciudadanos intentando mejorar sus condiciones de vida sembrando una semilla de cambio y progreso social-humano en las nuevas generaciones. Fue un intento de educar a un pueblo que hasta entonces era analfabeta e ignorante de su realidad sociopolítica. El peso educativo y espiritual de la religión era muy grande, por eso mismo existió el conflicto cristero, el gobierno civil libraba una batalla no tanto contra una religión o dogma sino contra una mentalidad arraigada en las personas durante más de trescientos años.cartel_ferrer_i_guardia_web

Tal vez ese debió ser el principio de acción de Mena, Carrillo, Tejeda, Garrido y compañía: enseñar a leer y a escribir a la gente antes que destrozar ídolos, encarcelar católicos e imponer principios socialistas (sin explicación y creación de conciencia de por medio) que ellos si entendían por ser –parafraseando al fraile dominico Tomás Ortiz- gentes de razón.

Escribió: Israel Nungaray González (23 de julio de 2013)


[1]Elvia Montes de Oca Navas. “La escuela racionalista. Una propuesta teórica metodológica para la escuela mexicana de los años veinte del siglo pasado” en: http://www.uaemex.mx/plin/colmena/Colmena41/Colmenario/Elvia.html, 14 de Julio de 2013.

[2] Ibídem.

[3] Ibídem.

[4] Ibídem.

[5] Cf. “La escuela moderna de Francisco Ferrer” en You Tube: http://www.youtube.com/watch?v=dBjqOEENdkw&list=FLeOSHeEy3MjDrRFS2H2f3mg&index=1, 14 de julio de 2013.

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Observador miope
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