60 años

    La vida del planeta en los últimos sesenta años se ha caracterizado por cambios vertiginosos y contundentes. En 1950 la Guerra Fría estaba en sus albores, una etapa de lucha que incluía la disputa por la supremacía tecnológica, la carrera armamentista y a nivel político era -al menos discursivamente- el choque entre dos sistemas antagónicos, capitalismo contra socialismo. Los ingleses y en especial los estadounidenses se oponían al comunismo y sospechaban que los soviéticos extenderían su poderío militar y político en el centro y este de Europa[1]. Tal fue uno de los motivos del intervencionismo norteamericano en países con diferencias ideológicas, donde algunos preferían el reciente modelo socialista iniciado en la antigua Rusia y otros deseaban entrar en la dinámica capitalista estadounidense.

Las afrentas militares tuvieron lugar en territorio ajeno a las naciones en conflicto, como en Corea entre 1950 y 1953 o en Vietnam de 1964 a 1973. Una característica notable es que el ataque entre soviéticos nunca fue directo, es decir, nunca se enfrentaron los ejércitos de ambos países en un mismo territorio. La de Vietnam era una guerrilla entre la parte norte contra la región sur. Al principio era una guerra especial que no incluía la participación directa de tropas estadounidenses en el campo de batalla pero en cambio el tío Sam enviaba apoyo monetario a los grupos armados de Vietnam del Sur, además de otorgarles asesoría en estrategia y táctica, adiestramiento militar y por supuesto, armamento[2]. Los soviéticos hacían lo propio con los guerrilleros del norte y tampoco se inmiscuían en las hostilidades. El conflicto armado derivó en una problemática de enormes proporciones; no obstante, las pérdidas humanas y económicas no impidieron que Estados Unidos continuara peleando. La opinión pública en USA estaba dividida y en 1968 se propagaba la noticia de que la lucha iba por buen camino para tratar de que el pueblo norteamericano recuperara la confianza en que la guerra podría ganarse.[3]. La popularidad del entonces presidente Richard Nixon era muy baja y en 1969 se anunció con bombo y platillo que el hombre había llegado a la luna, un estadounidense para no perder la costumbre. Esta acción –transmitida por televisión para que no quedara duda- significaba un paso delante de los soviéticos en la carrera espacial y tecnológica.

En México ocurrieron cambios significativos, por una parte el modelo de Desarrollo Estabilizador[4] que funcionaba aproximadamente desde el sexenio de Miguel Alemán Valdés en los cuarenta estaba llegando a su fin en 1969. El pueblo mexicano daba muestras claras de desigualdad en la década de los sesenta. Las guerrillas y revueltas sociales en zonas rurales y urbanas eran una piedra en el zapato para el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz. La República Mexicana quería ingresar en la modernidad y el desarrollo sustentado, y situaciones como las descritas afectaban la imagen que el presidente y demás funcionarios querían dar al mundo, sobre todo en aquel relevante año de 1968. La celebración de los Juegos Olímpicos se llevaría a cabo en la Ciudad de México y el movimiento estudiantil iniciado en agosto debía aplacarse para evitar cuestionamientos e incomodidades en la justa deportiva que se avecinaba. El 2 de octubre el ajetreo llegó a su trágico desenlace en la Plaza de Las Tres Culturas en Tlatelolco, México.

En la década siguiente nacieron instituciones gubernamentales con la tendencia populista propia del mandatario en turno: Luis Echeverría Álvarez. En aquella época ocurría la llamada Guerra Sucia, comandada por los aparatos de represión del priismo. Una parte de la población mexicana, principalmente jóvenes y estudiantes libraron una batalla por libertad y justicia, siendo esos ciudadanos los principales afectados. A decir verdad “no se puede decir que haya sido una guerra, ni mucho menos un enfrentamiento entre dos fuerzas militares. Se habla metafóricamente de guerra sucia, como se hace referencia a la guerra de baja intensidad, la guerra fría, la guerra psicológica”[5]. En ella hubo desapariciones, genocidio, ejecuciones, asesinatos, torturados y ocultación de información. En 1982 sobrevino una crisis económica que disparó la diferencia peso-dólar al 500%, la deuda pública externa era muy elevada y el presidente José López Portillo estableció el decreto de Nacionalización de la Banca para contener la inminente debacle financiera. Los bancos privados conservaron sus nombres y seguían funcionando como entidades separadas pero sus directores eran designados por el Estado a través de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público[6].60th Logo_colour_ESP

En el plano internacional continuaba el ascenso del capitalismo y el debacle del socialismo. Aunque este último modelo había sido aplicado con distintos resultados a lo largo del siglo XX en China, Bulgaria, Mozambique, Corea del Norte, Yugoslavia, Cuba, Rumania, Chile, Hungría, Angola y Checoslovaquia, por mencionar algunos países. Los Estados Unidos conservaban la hegemonía en el mundo en aspectos económicos, políticos pero principalmente culturales. La extensión de su poderío era medible según el alcance de su cultura a través de la música, el cine, las franquicias y marcas comerciales, el dominio en varias disciplinas deportivas (en competencia con la URSS y otros países primermundistas) y el uso del dólar norteamericano como tipo de cambio mundial colocaban a Estados Unidos en el primer plano, consagrando la vieja idea de que ese país era el elegido para liderar al mundo, algo que también pensaron los alemanes y los franceses en otro momento. Además de eso, los seres humanos desarrollaron la cultura del consumismo, la necesidad incesante de adquirir artículos útiles y varios, no tanto; un éxito de la vorágine mercadológica y el poder de los medios masivos de comunicación que tanto han influido en el rumbo del planeta tierra.

A finales del siglo XX sobrevino la decadencia del socialismo en la Unión Soviética. En los años ochenta los países del bloque socialista europeo vivían una pobreza marcada que provocó reformas como la Perestroika en la U.R.S.S. La caída del Muro de Berlín en 1989 significó el principio del fin del sueño socialista. En 1991 Estados Unidos declaró la guerra a Irak, en México gobernaba Carlos Salinas de Gortari, uno de los presidentes más populares de la historia y en Yugoslavia hubo separación de regiones como Macedonia, Croacia, Eslovenia y Bosnia-Herzegovina, mismos que declararon su independencia. En los últimos diez años ha habido una lucha de los gringos contra el terrorismo luego de los ataques sufridos en su territorio el 11 de septiembre de 2001, en México hubo un cambio de partido político en la presidencia de la república a partir del año 2000 y en 2008 sobrevino una nueva crisis mundial de la que aún no nos hemos recuperado.

Me ha faltado mencionar la terrible desigualdad existente en el mundo, se habla de primero y tercer mundo para referirse a países desarrollados y en vías de desarrollo pero no hay un término medio, sólo hay ricos y pobres, privilegiados y necesitados, dos extremos opuestos que provocan alteraciones sociales, violencia, crimen, terror y una desolación recalcitrante y continua, aunque esto no quiere decir que la condición socioeconómica esté relacionada con actitudes antisociales, propias del los seres humanos sea cual sea el ambiente en que se desenvuelvan. Alguna vez Francis Fukuyama mencionó que la historia había llegado a su fin porque no se vislumbraba una modalidad superior al capitalismo, el principal sustento de tal teoría es económico, sin embargo no podemos olvidar que la historia la hacen los seres humanos y mientras haya vida la seguirán escribiendo, pasando por distintas etapas y complicaciones inobjetables pero superables.

 

Referencias

Internet

http://contrapeso.info

http://redescolar.ilce.edu.mx

www.cuestiones.ws

Libros

Burchett, Wilfred G. La Guerra de Vietnam, Ediciones Era, México, 1966.

Smith, Joseph y Davis, Simon. The A to Z of the Cold War, Scarecrow Press, Lanham, 2005.


[1] Joseph Smith y Simon Davis. The A to Z of the Cold War, Scarecrow Press, Lanham, 2005, p. 39.

[2] Wilfred G. Burchett. La Guerra de Vietnam, Ediciones Era, México, 1966, pp. 9-11.

[3] Joseph Smith and Simon Davis, Op. cit., p. 266.

[4] Una época también conocida como “El Milagro Mexicano” en la que se aplicaban medidas proteccionistas para ayudar a la industrialización del país y la sustitución de importaciones para impulsar la producción nacional (Eduardo García Gaspar. “Desarrollo Estabilizador Mexicano” en: http://contrapeso.info/2005/desarrollo_estabilizador_mexicano/, 13 de septiembre de 2010.

[5] Javier Pérez Duran y Héctor Magaña Vargas. “La Guerra Sucia en México en la Década de los Setenta: una Historia de Infamia, Genocidio y Represión” en: Cuestiones de América Nº 10, Agosto-Septiembre de 2002, http://www.cuestiones.ws/revista/n10/ago02-mex-perez-magana.htm, 13 de septiembre de 2010.

[6] —, “Nacionalización de la Banca” en: http://redescolar.ilce.edu.mx/redescolar/efemerides/septiembre2001/conme1c.htm, 13 de septiembre de 2010.

Escribió: Israel Nungaray González (14 de septiembre de 2010).

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Observador miope
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