Chapulín

      Parecía que no estaba allí, andaba sobre la cancha con cierto desgano e informalidad. Solitario en la punta a la espera de un balón que rematar, jamás lo verías peleando en la cintura ni en los extremos del rectángulo, odiaba correr. Entrenaba muy pocas veces, detestaba hacerlo y cuando ocurría refunfuñaba como abuelo frustrado o bien, hacía todo con pereza y una desfachatez inaudita, insoportable para muchos entrenadores. Llegó a Europa procedente de Brasil (Vasco da Gama), aterrizó primero en Holanda (PSV Eindhoven) y más tarde fue llamado por el Barcelona de Johan Cruyff, aquel conjunto que conquistó España y Europa durante la primera mitad de los 90’s.romario

El brasileño era bajito (o baixinho le apodaban en su tierra) y no muy veloz para correr pero para reaccionar y resolver en espacio corto era el número uno. No bien le cerraban la puerta cuando aparecía con una llave maestra para adentrarse en el recibidor del área y firmar el gol a favor de su equipo. Así era el Chapulín, pícaro, bebedor, mujeriego y trasnochador. Incluso alguna vez dijo que si no salía por las noches no marcaría en el siguiente encuentro. Inteligente y astuto hasta para justificar su mal comportamiento.

Llegó 1994 y el llamado de su selección para disputar el Campeonato Mundial en Estados Unidos. Había mucha gente que no creía en el Chapulín, decían que estaba pasado de peso y que estorbaría en el equipo de Parreira. No fue así, terminó el torneo con cinco goles y fue parte de la columna vertebral del Brasil tetracampeón junto a Dunga, Bebeto, Taffarel, Aldair y Mauro Silva. En 1995 dejó la capital de Cataluña y fichó por el Flamengo donde fue campeón de goleo antes de regresar a España para enrolarse con el Valencia. Allí tuvo un paso discreto y complicado por sus roces con los técnicos Luis Aragonés y Claudio Ranieri quienes no estuvieron dispuestos a tolerar las indisciplinas de Romário da Souza Faria, ídolo de millones y estandarte del fútbol brasileño antes de la consagración de Ronaldo en 1998.Romario-picture

Regresó a Brasil para jugar otra vez con el Vasco Da Gama donde siguió demostrando sus dotes de goleador sin dejar jamás la fiesta. Su peregrinar incluye el club catarí Al-Saad (2003), el Miami FC (2006), Fluminense (2002-2004) y el Adelaide United australiano, a donde llegó en 2007 con el objetivo de alcanzar su gol número 1000. Romário asegura haber conseguido más de 1000 anotaciones pero la FIFA solo le reconoce 930 y otras fuentes no le cuentan más de 600, y eso agregando los de partidos amistosos y no oficiales. De cualquier manera la cantidad registrada por él o por los organismos no es despreciable considerando que jugó 24 años como profesional, rindiendo a buen nivel.

Romário se retiró oficialmente en 2009 a los 43 años de edad, su último club fue el America do Rio, conjunto de la Segunda División brasileña. Firmó un contrato por un partido para cumplir el sueño de su padre, hincha de ese club, quien soñaba con ver a su vástago vistiendo la casaca del Mecão.

Después del fútbol se ha dedicado a la política, siendo electo diputado federal por el Partido Socialista de Río de Janeiro en 2010. Romário será recordado como un goleador excepcional que no era un crack ni pretendía serlo a pesar de que tenía recursos y una magnífica técnica como atacante. Fue sincero consigo mismo y con los demás, nunca negó su indisciplina y hasta confesó con orgullo y descaro las veces que abandonó concentraciones para irse de parranda o llevó mujeres a su cuarto de hotel. Quizás con un poco más de dedicación habría entrado en la lista de los mejores de la historia pero creo que eso le tiene sin cuidado, el hombre se divirtió como enano, logrando su cometido: anotar goles por montones en cualquier cancha que pisó. Cheers.

 romario-barcelona

Epílogo

Frases y anécdotas:

“Romário es un futbolista de dibujos animados” Jorge Valdano

“Era capaz de crear peligro en una baldosa” Johan Cruyff

Se rumoreó que el Barça le puso un detective y que el baixinho le invitó a una copa. Le dijo: “Esta ronda te la pago yo, que te va a costar un riñón la noche”.

Su compañero en el Barcelona, Quique Estebaranz, menciona que durante un partido,  realizó una carrera impresionante y, al ir a centrar, no vio a Romário en el área. “Romi, corre un poco más, joder”, le gritó. Romário se le acercó para decirle: “Corre tú, que para eso te pagan. Yo cobro por meter goles, no por correr”[1].

Palmarés:

Ganó 3 ligas y una Copa en Holanda con el PSV Eindhoven (entre 1989 y 1992), 2 Campeonatos Cariocas con Vasco da Gama (1988) y con el Flamengo (1996 y 1999), la liga española con el FC Barcelona (1994), el Brasileirao con el Vasco en 2000, dos Copas América con Brasil (1989 y 1997), el Mundial en 1994 y la Copa Confederaciones en 1997, además de otros trofeos menores. Obtuvo 10 títulos de goleo en el fútbol brasileño, 3 en Holanda, 1 en España y fue nombrado FIFA World Player en 1994, año en que también recibió el Balón de Oro como el mejor futbolista de la Copa del Mundo.

Compilación de goles:

Escribió: Israel Nungaray González en Ciudad Juárez, México el 8 de abril de 2014.


[1] Juan Chenlo. “Romario Da Souza Faria” en: La mazeta deportiva, http://lamazetadeportiva.blogspot.mx/2011/03/romario.html, 8 de abril de 2014.

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Observador miope
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