Cuando el Celtic conquistó Europa

Antecedentes

En la década de los 1960’s el Real Madrid era el equipo más laureado de la Copa de Europa pues había alcanzado seis títulos; en parte porque practicaba un futbol espectacular y debido a que contaba en su plantilla con varios de los mejores jugadores del mundo en aquella época. Los otros ganadores incluían a los italianos AC Milan e Inter y al Benfica portugués. Hasta 1967 ningún equipo de las islas británicas había conquistado el torneo antecesor de la Champions League, situación un tanto vergonzosa para un país (Inglaterra) que logró el título mundial de la FIFA apenas en 1966, cuando fueron ingleses los creadores y promotores del juego y los escoceses, impulsores de sus reglas.

El cuadro de Jock Stein llegó a la final de Lisboa como monarca de liga y copa[1], faltaba un último esfuerzo para alcanzar un triplete insólito en la historia del fútbol. El Inter de Milan, dirigido por el legendario Helenio Herrera había cimentado su reinado en Italia obteniendo tres ligas y dos Copas Intercontinentales desde la llegada del técnico argentino en 1960. Herrera había dirigido los últimos dos años al FC Barcelona y ha dicho que el Inter jugaba de manera defensiva porque los futbolistas disponibles encajaban con ese estilo.

Debo indicar que la escuadra lombarda también tuvo opciones de alcanzar el trébol pero al final cayó eliminado en Coppa Italia y perdió la Serie A ante Juventus. La tercera final de la Copa de Europa en tres años (la ganó en 1964 y 1965) era su única oportunidad de colgarse una medalla de campeón aquel año. celtic_1967

El partido

Los “católicos” formaron con 11 nativos de Escocia (entre ellos el arquero Ronnie Simpson, los defensas Billy McNeill y John Clark, los mediocampistas Bertie Auld y Bobby Murdoch, los delanteros Jimmy Johnstone, Bobbie Lennox y Willie Wallace) en esquema 4-2-4 mientras que los nerazzurri colocaron la clásica formación de 1-3-3-3 con el capitán Armando Picchi como líbero, acompañado de los defensores Aristide Guarnieri y Giachinto Facchetti, los centrocampistas Mario Corso y Mauro Bicicli y los atacantes Sandro Mazzola, Renato Cappellini y Angelo Domenghini.

Fue un partido muy cerrado, sobre todo en el primer tiempo, los italianos eran maestros de un juego defensivo que los periodistas deportivos habían bautizado como catenaccio (cerrojo), método caracterizado por el uso de un líbero, marcaje personal en la mayor parte de la cancha, un mediocampista creativo, un centro delantero y dos extremos que atacaban ocasionalmente. Dicho sistema no excluía jugadas ofensivas sino que más bien las ejecutaba en momentos precisos de la contienda y, cediendo la iniciativa al rival, esperaba el momento para aprovechar cualquier descuido y lanzarse a buscar el gol; para luego replegarse y defenderlo a ultranza. Pocas veces la diferencia en el marcador era de más de una anotación.

La estrategia de Helenio Herrera[2] incluyó viajar a Glasgow algunas semanas antes de la final para “espiar” al Celtic durante su clásico contra Rangers (Wilson, 2008, p. 187). Jock Stein instó a sus muchachos a que salieran al campo a divertirse y que usaran las bandas para darle velocidad al traslado de la pelota; no contaba con que los jugadores del Inter harían doble marca con frecuencia, sobre todo con el jugador que tenía el esférico, no tanto para robárselo sino para cerrarle el ángulo de visión y por ende las opciones de pase. Fachetti subía poco por la izquierda y Domenghini era el encargado de conformar el bloque de cinco zagueros que llegaban a ser ocho[3] cuando retrocedían Corso, Bedin y Bicicli.Celtic-Internazionale_1967-05-25.svg

Así transcurrieron los minutos con un Celtic topando con un muro italiano y un Inter cómodo que atacó dos veces antes de que Sandro Mazzola anotara el primero vía penalti al minuto 7. Acto seguido, los dirigidos por Herrera mantuvieron la posesión durante algunos minutos, insistiendo con su plan defensivo (con esporádicas aproximaciones al marco contrario) y a pesar de que el Celtic logró estrellar un par de balones en los postes, pudieron irse con ventaja al descanso.

En la segunda mitad los planteamientos de ambos conjuntos mantuvieron su dinámica. Quizás la diferencia fue actitudinal pues Stein arengó a los suyos para que no desistieran en su intento por conseguir la igualada. Esta llegó al minuto 63 por conducto del lateral Tommy Gemmell que con una audaz combinación con Craig y Murdoch lanzó un derechazo desde los linderos del área, inatajable para el cancerbero Giuliano Sarti. La anotación inyectó adrenalina a los escoceses que se lanzaron con todo contra el arco rival tejiendo jugadas por el centro del terreno y disparando cada que podían.

celtic-park

Exhibición del trofeo en Celtic Park

Los italianos padecieron el buen juego del Celtic y la voltereta era cuestión de tiempo. Los escoceses tenían entusiasmo, solo les hacía falta precisión. Su público les animaba extasiado y el Estadio Nacional de Lisboa se convirtió por ese día en una sucursal del Celtic Park. La angustia hacía presa de los interistas y los Albi-verdes no cesaban en su intención de ganar el encuentro. Murdoch, Wallace y Chalmers estaban mejor acoplados que nunca y al minuto 83 lograron su cometido cuando Gemmel, internado por izquierda, avanzó hasta el borde del área y cedió a Murdoch quien disparó hacia el centro de la portería con poca potencia; sin embargo, y para su fortuna, el balón rebotó en Stevie Chalmers y se anidó en las redes nerazzurri.                                                 

El público invadió el campo luego del silbatazo final, pletórico de alegría, las autoridades no pudieron contener la euforia de la armada escocesa y por tal motivo la UEFA decidió que el capitán Billy McNeill recibiera el trofeo en las gradas en lugar de hacerlo en la cancha como era costumbre. La victoria tenía un significado nacionalista por partida doble: era compartido por Escocia y por Irlanda, país con el que los fundadores del club y aficionados tienen identificación por que la mayoría profesa la religión católica.

De salida

El Celtic Football Club alcanzó la cima aquel año. Tanto la generación triunfadora como el técnico Jock Stein han pasado a la historia como la mejor camada que jamás ha vestido los colores blanco y verde del conjunto de Glasgow. Desde entonces han aumentado su palmarés a nivel doméstico y mantienen una rivalidad encarnizada con Rangers Football Club, equipo descendido a la tercera división escocesa hace algunos años por problemas financieros, y quienes para su desgracia no pueden presumir el máximo título continental como sus enemigos. No han saboreado la gloria europea[4] otra vez y para sus aficionados es un gran mérito cada ocasión que consiguen avanzar de la ronda previa de la Champions League a la fase de grupos, etapa en la que varias veces se han quedado. El fútbol actual hace más difícil la competencia para equipos tradicionalistas con menor presupuesto como el Celtic.

Billy McNeill alzando la orejona

Billy McNeill alzando la orejona

Los italianos del F.C. Internazionale obtuvieron una tercera Copa de Campeones en 2010 de la mano de José Mourinho luego de 45 años. Han sido protagonistas del campeonato italiano en los últimos 15 años y son junto al AC Milan el segundo máximo ganador de la Serie A con 18 scudetti. Han tenido mejor suerte que el Celtic en competiciones europeas pues también tienen tres copas UEFA, la última ganada en 1998. No obstante su generación histórica siempre ha sido la Grande Inter comandada por Helenio Herrera que consagró el estilo verrou/catenaccio iniciado por Karl Rappan en Austria 20 años antes y continuado por Nereo Rocco en el AC Milan en 1961. En palabras de Jonathan Wilson (2008, p. 194), la final de 1967 significó el principio del fin para el catenaccio pues evidenció sus limitaciones y dejó en claro que el fútbol de ataque tenía futuro. El Celtic fue, vio y venció a uno de los grandes mitos futbolísticos del siglo XX. Cheers.

Escribió: Israel Nungaray en Ciudad Juárez, México el 16 de septiembre de 2014.

Fuentes de información:

—, “Celtic win European Cup 1967” en: http://www.bbc.co.uk/scotland/sportscotland/asportingnation/article/0045/index.shtml, 16 de septiembre de 2014.

Wilson, Jonathan. Inverting the pyramid. The history of football tactics. Orion, London, 2008.

Partido completo con narración original en inglés: https://www.youtube.com/watch?v=fkfCtNxUF1U

[1] También habían Ganado la Copa de la Liga.

[2] Helenio Herrera fue pionero de las concentraciones previas a un partido de futbol, vigilaba la dieta y el tiempo de descanso de sus jugadores y solía anotar en una libreta todas sus observaciones durante, antes y después de los partidos.

[3] El Inter dirigido por José Mourinho logró la tercera orejona en 2010 aplicando un sistema similar al de la grande Inter de los 60’s. El portugués no utilizaba líbero pero pedía sacrificio defensivo a delanteros como Goran Pandev y Samuel Eto’o y a mediocampistas como Sneijder, Cambiasso y Motta.

[4] En 1970 llegaron a su segunda final de la European Cup, perdiéndola ante el Feyenoord holandés. En 2003 alcanzaron la final de la Copa UEFA pero el ganador fue el FC Porto dirigido por Mourinho.

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Observador miope
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