Barco a la deriva

El mar está picado para Miguel Herrera y los tiburones le hacen ronda a su embarcación. Si otrora el Colorado/Piojo navegaba viento en popa, hoy toma precauciones porque el timón del bote se le escurre de las manos y rehúye de su control. Partidos mal planteados, pésimamente jugados y sin la euforia mostrada en la Copa Mundial 2014, evento donde el TRI salió adelante con más enjundia que futbol pero dejando a sus aficionados con un buen sabor de boca.

A finales del año pasado los verdes jugaron dos partidos en Europa contra Holanda y Bielorrusia. Vencieron a los primeros y cayeron ante los segundos con el mismo marcador en ambos encuentros: 3-2. Los medios deportivos calificaron el resultado de la gira como “bueno”, “satisfactorio”, “deja enseñanzas para el futuro”. La credibilidad del equipo y del técnico no estaba en duda, los próximos partidos (fueran o no de fecha FIFA) servirían de preparación para los dos torneos veraniegos de 2015, Copa América en Chile y Copa Oro en Estados Unidos.Miguel-Herrera-_5441140

En el certamen sudamericano la situación empeoró porque no solo no se clasificó a cuartos de final (la FMF anunció en enero que el objetivo eran las semifinales) sino que además el desempeño en cancha fue muy pobre y poco prometedor rumbo al segundo objetivo del año.  Por si faltara algo, después de cada partido Miguel Herrera despotricó contra el árbitro, mendigando por penaltis a favor no marcados y pidiendo la hora contra el anfitrión Chile en un empate a tres que representó la mejor actuación del equipo mexicano. El empate contra Bolivia y la derrota contra Ecuador develaron las carencias de México, el ataque fue improductivo, la defensa remó contra corriente todo el tiempo y el medio campo no tuvo un líder que ordenara y sobre todo, diera calma a la hora de las transiciones de terreno propio al contrario.

Los medios de comunicación criticaron fuertemente al TRI y pusieron en duda la continuidad de Herrera si no gana el torneo de CONCACAF. Previo a la Gold Cup la polémica alrededor de la escuadra mexicana se avivó con el intercambio de declaraciones entre Christian Martinoli y el llamado “Piojo”. El cronista de TV Azteca despotricó contra el técnico asegurando que este veía los partidos como un aficionado porque su estrategia no demuestra las competencias necesarias para su profesión y para la investidura que representa ser seleccionador nacional. Ese fue un punto de inflexión que podría determinar el rumbo que tome el barco mexicano. Por una parte, los comentarios de Martinoli no solo son de índole personal sino que empatan con el sentir de muchos espectadores que han hecho público su rechazo a Herrera desde que fue elegido por las autoridades como el sustituto de Vucetich a finales de 2013. En segunda instancia el asunto va más allá de lo mediático porque el hecho de que Herrera haya contestado las expresiones del narrador llamándole “pendejo” denota el estado de soberbia en el que se encuentra el ex entrenador de América y Atlante, quien no tiene auto crítica y considera que tiene opciones para levantar el vuelo sin un sustento deportivo palpable.

Táctica del México vs Cuba (9 de julio de 2015)

En relación a la Copa Oro apunto lo absurda que me parece la explicación que los periodistas deportivos (algunos solo son comunicadores) han promovido en relación a la división de equipos señalando una verdad evidente: no hay material para armar dos selecciones competitivas. El asunto no es tan simple y el mismo no excusa las malas actuaciones del equipo este verano. En la primera ronda del compromiso por las ciudades estadounidenses goleó a Cuba (6 tantos que cayeron más por el rendimiento casi amateur de los caribeños que por un “arrollador” ataque mexicano), empató a cero contra Guatemala (el peor partido de México en el evento) y empató a 4 contra Trinidad y Tobago, equipo que terminó como líder de grupo haciendo ver mal a México que fue una coladera en defensa a pesar de que los trinitarios llegaron 7 veces al marco por 16 de los “negros”.

El problema es de fondo y no de forma, aunque el enunciado sea tan trillado. Es cierto que pudo haberse negociado con los clubes europeos para que prestaran a sus jugadores durante más tiempo y así poder armar un combinado de los “A” con los “B” lo suficientemente fuerte como para obtener un resultado más digno en Sudamérica y afrontar con confianza la obligación del evento de la zona a la que pertenecemos; sin embargo, el no hacerlo revela una falta de planeación por parte de los directivos y un exceso de confianza que terminaron por demostrar la ceguera en la que el conjunto verde vive desde hace muchos años pues al dormirse en sus laureles recaudando dólares al por mayor (sobre todo en los amistosos), olvidaron que los equipos del área aprovecharon esa disyuntiva y su falta de protagonismo para prepararse mejor, crecer internamente y en la primera oportunidad, plantarle cara a un TRI arrogante, displicente e inconsistente que un día es capaz de ganarle a Holanda en Ámsterdam, otro empata con Bolivia y el otro pierde contra Costa Rica (por poner a los ticos como ejemplo, que de manera casual enfrentarán al TRI en cuartos de final de Copa Oro).

En lo personal considero que esa inconsistencia es provocada en parte por los ceses de técnico a las primeras de cambio, pues al hacerlo se rompen procesos en situaciones de emergencia, sobre todo cuando está en juego la clasificación al mundial que tanto dinero deja a patrocinadores y televisoras. No obstante, no me sorprendería que echaran a Herrera si no consigue por lo menos llegar al partido por el boleto a confederaciones porque la avalancha de problemas y críticas sería muy difícil de contener para los directivos, mismos que buscan salvar el pellejo a toda costa aprovechando la falta de análisis por parte de los espectadores que se tranquilizan cuando cae una cabeza -por lo general la del entrenador- porque así pueden descargar su ira contra quien consideran máximo responsable del fracaso, olvidando que la incumbencia es de aficionados conformistas y medios no objetivos en menor porcentaje, y de jugadores, técnico y dirigentes en mayor medida.MÉXICO - GUATEMALA

Después reinicia el ciclo y una vez más se fincan las esperanzas, se olvidan las derrotas, los malos ratos, las burlas de los adversarios y detractores pierden significado, nos vuelven a ver la cara, nos ofrecen el producto y lo volvemos a comprar. Mientras no exista un cambio a nivel organizacional y demanda de calidad por parte del gran público consumidor, el barco de la selección y del futbol mexicano seguirá estando a la deriva pero con los insumos salvavidas proporcionados por la noble y poco exigente actitud de muchos de sus aficionados. Cheers.

Escribió: Israel Nungaray González (Ciudad Juárez, México, 17 de julio de 2015).

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Observador miope
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