Sobre los gobiernos totalitarios y fascistas

Las distintas formas de gobierno han existido para un momento histórico y social en específico que puede desaparecer o no ser viable en otro contexto, simultáneo o posterior. Con la perdida de la hegemonía sufrida por el imperio británico en los albores del siglo XX, la reestructuración de Alemania después de Bismarck (República de Weimar), el surgimiento de Italia como nación unificada y la caída del zarismo ruso para dar entrada al socialismo leninista-bolchevique (Fulbrook, 1995), el mundo occidental se reinventaba desde distintos flancos. El liberalismo positivista era la corriente en boga impulsada desde Francia y recibida con beneplácito no solo en Europa sino también en América Latina, región que vivía tiempos convulsos en Cuba (lucha contra españoles y estadounidenses) y México (lucha contra la dictadura porfirista y entre revolucionarios ambiciosos), por citar dos ejemplos.

Las ideologías

En países como Italia, Rusia, España, Alemania y Austria, surgió en aquellos años (1920-1945) una forma de gobierno que controlaba todo: la política, la economía, la cultura, el deporte, etc. La ideología era nacionalista, anti extranjera, conservadora, belicista, chovinista, derechista, racista, corporativista y autoritaria. En síntesis, gobierno totalitario con distintas formas de interpretación como el nacional socialismo y el fascismo. Sin embargo, son dos los totalitarismos que más profundamente han marcado el siglo XX: el nazismo (inspirado por el ultranacionalismo fascista italiano) y el comunismo. Después de la Primera Guerra Mundial (1914-1918), las democracias liberales habían perdido credibilidad, característica principal del experimento socialista de la Unión Soviética -formada tras el triunfo de la Revolución de 1917- al mando de Joseph Stalin, quien reemplazó a Vladimir Lenin como líder moral del partido comunista, desterrándolo para quedarse al frente del gobierno ruso (Hobsbawm, 2008) e iniciar una era de terror y represión que dejaría secuelas graves durante varias generaciones.nazicommunist-250-x-375

Los movimientos extremistas de derecha y de izquierda menospreciaban y aminoraban las democracias liberales, parlamentarias y pluralistas. La lucha entre ambas facciones se dio en forma de propaganda partidista como en el caso del Partido Nacional Socialista fundado por el austriaco Adolf Hitler (que llegó al poder de forma legítima en 1933 luego de haber triunfado en las elecciones del año anterior) y el Partido Nacional Fascista de Benito Mussolini que hizo lo propio en 1924, no sin antes haber ejercido presión con los Camisas Negras (Brum, 2011), grupo de choque que encabezó la Marcha sobre Roma que instaló al Duce en el poder.

Es conveniente establecer cuáles son las diferencias entre totalitarismo y absolutismo. Brum (2011), lo explica en los siguientes postulados:

-Si bien el sistema totalitario contiene algunos elementos comunes con el sistema de gobierno del absolutismo monárquico, se distingue claramente de él por lo siguiente:

-No pretende tener un fundamento que le atribuya legitimación, como podría ser la sucesión hereditaria en el trono. Al contrario, cuando no accede al poder por medios violentos, igualmente ataca y sustituye prontamente las instituciones legítimas, aduciendo sus objetivos revolucionarios.

-Está estrechamente ligado a una concepción ideológica, que le antecede o que es construida luego de su instalación; que le provee un paliativo y un conjunto de objetivos.

-Cuando se establece efectivamente como sistema de gobierno, se presenta con caracteres revolucionarios; en algunos casos accediendo al poder por procedimientos violentos, en otros por culminación de un proceso electoral pero con fuertes agitaciones políticas y anuncios de cambios drásticos en la sociedad.

-No tiene una estructura institucional que incluya un sistema de sucesión en el liderazgo a cargo del conductor.

Italy. Debuts of the fascism. From left to right: Emilio of Bono, Vecchi, Benito Mussolini ( 1883-1945 ) and Italian Balbo, during the walking on Rome. Italy, in October 28, 1922. HRL-601812

Italy. Debuts of the fascism. From left to right: Emilio of Bono, Vecchi, Benito Mussolini ( 1883-1945 ) and Italian Balbo, during the walking on Rome. Italy, in October 28, 1922. HRL-601812

Koehl (2006, p. 271) dice que “a menudo los sistemas totalitarios, sin importar lo ineficientes y burdos que sean en áreas relacionadas con el cuidado de las necesidades humanas, son muy efectivos en la represión y la guerra”. Esa fue la característica principal de la Alemania nazi, la Italia fascista, la España franquista y el bloque comunista encabezado por Stalin en la URSS y continuado en varias naciones de la Europa Central después de 1945. Cualquier manifestación contraria a la del régimen era castigada y reprimida fuertemente. En cuanto al segundo punto, es notable como estos países (junto con Japón) fueron aliados durante la Segunda Guerra Mundial y aunque alemanes e italianos vieron caer a sus líderes, la huella del fascismo y los gobiernos totalitarios continuó en España hasta la década de los 70’s, y en Checoslovaquia, Hungría, Rumania, Bulgaria y Yugoslavia hasta la caída del bloque en la última década del siglo XX.

Conclusión

La enseñanza rescatada es que esas opciones totalitarias y fascistas surgieron en un momento en que la población de los países citados vivía una etapa de transición y reconstrucción. Una gran parte del pueblo ruso le compró la idea socialista a Lenin sin imaginarse lo que vivirían con Stalin una vez que tomó el poder; los italianos estaban buscando establecerse como potencia europea mientras encontraban su identidad nacional; los españoles, que vivieron una guerra civil, sufrieron la imposición del general Franco y su ideología fascista.

Trataré el caso alemán aparte para explicar cómo el contexto y las circunstancias favorecen la consagración de un sistema totalitario y fascista. Alemania vivió la transición de la República de Weimar a principios del siglo XX (después de la Primera Guerra Mundial) al gobierno nazi hitleriano. Los motivos de tal cambio se explican porque el país padecía una época caótica que conllevaba una crisis económica con violencia y pérdida de valores en muchos alemanes. Había una desconfianza en la forma de gobierno parlamentaria por su inestabilidad política y las modificaciones legislativas repentinas que afectaban al pueblo. Existían pandillas que peleaban porciones de territorio en varias ciudades teutonas para dedicarse al contrabando, a la extorsión y  al secuestro. La situación se volvió tan insoportable que fue el caldo de cultivo perfecto para la filosofía del Partido Nacional Socialista y los fundamentos de Adolf Hitler. Ese hombre tan “poco” conocido que le devolvió la competitividad a Alemania y cuyo partido llegaría al poder por la vía democrática. La gente del pueblo y en particular los aristócratas, empresarios y demás habitantes ricos le dieron todo su apoyo a los nazis porque deseaban cambiar su penosa realidad cuanto antes (Fulbrook, 1995), conservando fortunas y privilegios, desde luego.

Hitler y Mussolini haciendo el saludo fascista y nazi

Hitler y Mussolini haciendo el saludo fascista y nazi

Las consecuencias las conocemos de sobra, el totalitarismo era la cara oculta del nazismo y sus puntos radicales cobraron factura con una Segunda Guerra Mundial (1939-1945). Alemania sufrió el señalamiento como el máximo villano del siglo XX y durante muchos años vivió dividida en dos bandos: occidental y oriental. El primero conservaba el modelo capitalista y el segundo tomaba la opción socialista sin tomar en cuenta el parecer de la gente al respecto.

De esta manera queda claro que la revisión de estos episodios históricos debe hacerse con detenimiento, con análisis y sin someter a juicio a un pueblo entero por los errores que cometieron sus representantes gubernamentales en un periodo determinado.

 

Fuentes de información:

Brum, P. (2011). El impacto del totalitarismo en el siglo XX. Documento de Investigación Nº 62. Universidad ORT Uruguay. Recuperado de: http://www.ort.edu.uy/facs/pdf/documentodeinvestigacion62.pdf

Fulbrook, M. (1995). Historia de Alemania. Melbourne: Cambridge.

Hobsbawm, E. J. (2008). Sobre la historia. Barcelona: Crítica.

Koehl, R.L. (2006). La SS. Su historia 1919-1945. México: Tomo.

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Observador miope
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