Comprender al alumno para transformar la educación secundaria

La transformación de la escuela secundaria no es un proceso sencillo pues deben descartarse cambios radicales porque su estructura obedece a un sistema preestablecido que renueva enfoques académicos de vez en cuando de arriba hacia abajo, mas no permite lo contrario. El punto es que las sugerencias de modificación emanen de los actores escolares y sean propuestas a las autoridades educativas correspondientes.

Es preciso considerar a los estudiantes para realizar tal transformación, observar y analizar el porqué de sus acciones y actitudes, el porqué de sus intereses. Si bien la brecha generacional es obvia y siempre ha existido, hoy día notamos que los jóvenes no responden de la misma manera a las instrucciones dentro y fuera del salón. La causa obedece de forma parcial a la transición biológica-social llamada adolescencia por la que atraviesan pero también está relacionada con la adquisición de cultura, aprendizaje general y desarrollo de habilidades digitales gracias a las tecnologías de la información y la comunicación. Si esas facultades no se canalizan de manera positiva y útil dentro de la escuela, son, por decir lo menos, estériles.generacion_z

La nueva generación

Estos jóvenes pertenecen a la generación de Nativos Digitales, como les llama Prensky (2001), aquellos que desde los primeros años de vida tienen contacto con aparatos electrónicos de telecomunicación como tablets, computadoras, teléfonos celulares, video juegos portátiles, etc. Muchas veces aprenden a utilizarlos antes que a leer y escribir, aunque eso representa un contacto indirecto con la lectoescritura que podrían desarrollar. Los docentes en cambio, sin importar el año en que nacimos o la generación en la que estemos clasificados por esa fecha (Baby Boomers, Generación X o Y, etc.), somos Inmigrantes Digitales porque no crecimos con el acceso a la tecnología de primer nivel, hemos aprendido a utilizarlos por necesidad, sobre la marcha y porque nos hemos adaptado a la era digital. Lo cierto es que aunque muchos utilizamos una computadora en la infancia para jugar, no era nuestra, pudimos adquirir una propia hasta la edad adulta y la primera vez que entregamos un trabajo hecho en ordenador fue hasta la preparatoria o incluso hasta la universidad.

Volviendo a Prensky (2001), este considera que los “inmigrantes” pertenecen a generaciones anteriores a los millenials, net y Generación Y, familiarizados desde niños con el uso de internet y dispositivos informáticos y de telecomunicación. A los primeros les cuesta más trabajo hacer la transición a la nueva era digital y sus bemoles. Las características principales de los nativos son:

  • Quieren recibir la información de forma ágil e inmediata.
  • Sienten atracción por multitareas y procesos paralelos.
  • Prefieren los gráficos al texto.
  • Gustan de los accesos al azar (desde hipertextos).
  • Funcionan mejor y rinden más trabajando en red.
  • Al tener conciencia de su progreso, obtienen satisfacción y recompensa rápida.
  • Prefieren educarse de forma lúdica a la severidad de la labor tradicional.

Por su parte, los Inmigrantes Digitales no valoran adecuadamente…

“…las habilidades que los Nativos Digitales han adquirido y perfeccionado año tras año a través de interacción y práctica, y prefieren moverse dentro de lo que les es conocido en virtud de su forma de aprender… en consecuencia, se decantan por instruir lenta y seriamente, paso a paso, dentro de un orden” (Prensky, 2001, pp. 6-7).generacioon-net2

Inclusión, aprendizaje significativo y cultura

En relación a los alumnos que están en situación de riesgo de abandonar la escuela es crucial tenerlos bien localizados para reforzar los aprendizajes, sobre todo en las nociones básicas de matemáticas, lectura y escritura, herramientas esenciales para desempeñarse correctamente en el resto de las materias. El maestro tiene la obligación de aceptar que la heterogeneidad es una prueba difícil mas no insuperable (Frangois y Duru-Bellat, 2000), así consigue separar –que no segregar- a los aprendices que requieren atención personalizada sin que los regulares o avanzados se retrasen. Aquellos que sean expulsados o decidan desertar, deben ser informados de las alternativas existentes para cuando decidan o necesiten concluir la enseñanza secundaria. Si aún cumplen con la edad, pueden ingresar a una escuela regular, si son mayores de 16 años tienen la opción de la secundaria abierta y si pasan de los 21 están posibilitados de realizar el examen único para acreditar la secundaria y obtener su certificado.

Tanto la escuela primaria como la secundaria siguen el principio de no excluir a nadie, aunque se trate de alumnos vulnerables, indisciplinados o con poco interés en los estudios. Al respecto, Frangois y Duru-Bellat (2000) consideran dos categorías: aquellos que vegetan pero no molestan, aunque llegan a desesperar por su magro avance, y los explosivos que si molestan, se notan y si desesperan. Otros que no pertenecen a esta clase de estudiantes, tampoco demuestran particular interés, se esfuerzan lo suficiente para alcanzar una calificación aprobatoria y son pasivos. Agregado a eso está el hecho de que son adolescentes, a veces rebeldes, renuentes a obedecer y seguir instrucciones solo por darse el gusto de hacerlo. No son conformistas, son propensos al aburrimiento, prefieren la diversión y ven a la escuela como el espacio idóneo para la socialización juvenil. No obstante, esa etapa llamada adolescencia no debe ser utilizada como excusa por los docentes para no realizar su trabajo de la mejor forma posible.

Como bien señalan Frangois y Duru-Bellat (2000), muchos chicos no perciben la relación entre el trabajo escolar y la obtención de un certificado, lo ven como algo lejano y por sus intereses, no es suficiente para continuar. Algunos de ellos ya tienen definido que serán empleados o se dedicarán a un oficio que requiere escolaridad mínima, sea por elección o porque algún miembro de su familia lo ejerce, y no le ven mucha utilidad al aprendizaje académico porque estaría poco o nada relacionado a la labor que realizarán en cuanto terminen la secundaria, si es que no se salen antes. Por su parte, los muchachos que no han decidido a qué se dedicarán, ven el futuro con incertidumbre y pocas probabilidades tangibles de éxito.

La inminencia es adaptar los contenidos curriculares y enfocar la pedagogía a la satisfacción de demandas e intereses de los estudiantes, siempre y cuando sean coherentes, justos y se lleven dentro de un marco armónico de respeto y cooperación. Por ejemplo, no se trata de ver todos los días películas, de tomar la clase en el exterior o de enseñar todo a base de juegos y adivinanzas, sino darle variedad utilizando los recursos al alcance del maestro de acuerdo al contexto en el que se localiza su escuela, optimizando el tiempo y asentando esos contenidos hacia una utilidad cotidiana y realista.sknstfnfnl_930x525

A continuación presento un cuadro comparativo entre el paradigma tradicional y el paradigma emergente presentado por Escontrela (2006) que podría servir como punto de partida.

PARADIGMA TRADICIONAL PARADIGMA EMERGENTE
Estandarización Personalización
Exposición del material y trasladar la información al alumno Satisfacción de las necesidades de quien aprende. Ayudarle a comprender las capacidades de su inteligencia
Aprendizaje pasivo, dirigido por el profesor Aprendizaje activo dirigido por el alumno (o conjuntamente)
Iniciativa, control y responsabilidad del profesor Iniciativa, control y responsabilidad compartida
Aprendizaje descontextualizado Tareas auténticas y significativas
Tiempo constante, resultados variables Dejar que quien aprende tenga el tiempo que necesite para alcanzar los resultados deseados

 

Es evidente que los alumnos han cambiado, más que un pacto entre pupilos y maestros o entre las autoridades, es un acuerdo entre los mismos profesores el que podrá realizar dichos ajustes. Si bien la jurisdicción educativa nos marca formas de trabajo y pasos a seguir enfocados en la adquisición de competencias, aún queda un escaso pero aprovechable margen de libertad de cátedra dentro del aula. Así, el maestro podrá ir formando una estadística del tipo de alumnos que tiene, cuáles son sus aspiraciones hacia el futuro, cómo piensan alcanzar esas metas y por qué si o por qué no les beneficiará seguir estudiando, entre otras preguntas. El objetivo es conducirlos hacia ese propósito o invitarles a que busquen otro si es necesario.

En este apartado quisiera enfatizar el trabajo del Departamento de Orientación, el cual incluye realizarles un examen vocacional a los alumnos que cursan el tercer grado para determinar sus aptitudes en cuanto al posible ejercicio de un oficio a corto plazo o del estudio profesional en el largo. Creo que la prueba es de gran provecho para que los jóvenes conozcan opciones y/o descubran para qué son buenos porque muchas veces ni siquiera saben qué facultades poseen; sin embargo, considero que debería realizarse un sondeo cuando los alumnos cursan los dos grados inferiores con la intención de calcular la intención vocacional de los jóvenes, de manera que sea posible ofrecerles información que los acerque al objetivo o para re orientarlos en caso de que su aspiración sea desproporcionada o alejada de su realidad contextual.

Cambios paulatinos y el papel del docente

La escuela como ambiente de convivencia constante y de diferentes grados de intimidad es un arma de dos filos: por una parte el chico (a) puede encontrar allí un remanso emocional que haga más llevadera una situación personal ardua y por otra podría devenir en lo contrario, constituyendo un sitio hostil que incremente la problemática y que haga más difícil revertirla. En ese sentido los maestros juegan un rol importante, si bien son de gran ayuda las acciones amigables de los compañeros y de otros miembros de la plantilla escolar, son los encargados de la enseñanza quienes deberían contribuir a que la estima de sus alumnos mantenga una ecuanimidad cercana al estado normal. Escucharlos ayuda pero tratar de orientarlos con ejemplo, comentarios analíticos y observaciones puntuales es de mayor utilidad; claro está que no todos los colegas tienen la soltura ni los mecanismos para llevar a cabo una de las tareas cruciales del quehacer docente.

En cuanto a los profesores que procuran ambientes centrados en el aprendizaje y en quien aprende, es satisfactorio saber “que están pendientes de que los estudiantes construyan sus propios significados, comenzando con las creencias, los conocimientos y las prácticas culturales que traen al salón de clases” (Bransdord, Brown, y Cocking, 2007, p. 14). Entendiendo que en algunas escuelas con bajos recursos es casi imposible trabajar en plataformas digitales, la televisión y la proyección de videos es una opción viable, ya que por medio de imágenes y modelos para analizar, puede cambiar la percepción de los aprendices sobre sí mismos y sobre sus pares. Si como señalé antes, la escuela no cuenta con medios electrónicos o de video, se puede solicitar a los alumnos que ilustren con imágenes (donde puedan obtenerlas: revistas, internet, libros, etc.) los temas si así lo prefieren, siguiendo los lineamientos del programa desde luego, que hagan investigaciones complementarias y que trabajen en equipo de forma cooperativa y colaborativa. De esta manera pueden detectarse “actitudes acerca de qué temas académicos serán o no de su interés, y otros temas relacionados con la percepción” (Bransdord, Brown, y Cocking, 2007, p. 38).chiste_aula_virtual

Cierre

El guía o docente deberá inferir que la Generación Net sabe más que las anteriores (en teoría) y está más cómoda con la tecnología y los medios digitales que sus maestros. “Ellos aprenden, se comunican, juegan, trabajan y crean su entorno de modos muy distintos de los que utilizaron sus maestros” (Dávila, 2006, p. 30). El fundamento está sobre la mesa, aunque será un gran reto lograr el cambio de paradigma. Más difícil todavía será encauzar esa “pasión” que sienten por la tecnología del mero entretenimiento hacia el aprendizaje.

La apatía del estudiante suele terminar cuando comienza el entusiasmo y la disposición del profesor. Si antes la clase eran ejercicios indicados oralmente por el catedrático o utilizando el libro de texto y los alumnos ocupaban un rol pasivo en el proceso educativo, es probable que para realizar mi labor docente con eficacia deba adaptarme a la demanda del tipo de alumnos que atiendo y al mismo tiempo cumplir con el derrotero que indica el programa de estudios vigente.

 

Referencias:

Bransdord, J., Brown, A. y Cocking, R. (eds.) (2007). La creación de ambientes de aprendizaje en la escuela. México: SEP. Recuperado de http://www.sev.gob.mx/actividades-artisticas/files/2012/12/ambientesAprendizaje.pdf

Dávila, S. (2006). Generación Net: Visiones para su educación. ORBIS Revista Científica 1 (003), 24-48. Recuperado de http://redalyc.uaemex.mx/pdf/709/70910303.pdf.

Escrontrela, R. (2006). Materiales y Medios Didácticos en la Educación a Distancia. Sugerencias para la Elaboración del Plan de Curso. Docencia Universitaria, Vol. VII, Nº1, Año 2006. Recuperado de http://www.ucv.ve/fileadmin/user_upload/sadpro/Documentos/docencia_vol7_n1_2006/4_art._1_ramon_escontrela.pdf

Frangois, D. y Duru-Bellat, M. (2000). “Las pruebas del officio” en L´hipocrisie scolaire. Pour un college en fin democratique. Paris: Editions du Seuil.

Prensky, M. (2001). Nativos Digitales e Inmigrantes digitales. Distribuidora SEK. Recuperado de http://www.marcprensky.com/writing/Prensky-NATIVOS%20E%20INMIGRANTES%20DIGITALES%20%28SEK%29.pdf

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