Vinculación, apoyo e intercambio entre escuela y comunidad

Antecedentes

        Una colonia popular de Ciudad Juárez, México ha sido afectada por la inseguridad y la violencia, su población ha disminuido por migración o fallecimiento y entre los que quedan hay más personas mayores que jóvenes. Esos chicos han visto reducidas sus oportunidades de desarrollo por el desempleo, la crisis económica de su familia y el cierre o mudanza de escuelas a partir de 2010, cuando la violencia recrudeció todavía más en la ciudad. A la fecha solo quedan una escuela secundaria y una preparatoria como opciones de estudio para los que concluyen la primaria pero en ellas hay alumnos marginados que pertenecen a una pandilla, están siendo cooptados por el crimen organizado o simplemente viven una situación extrema de pobreza, abandono y miseria. Por ello el personal de ambas instituciones educativas ha acordado tomar acciones para fortalecer a la comunidad desde su trinchera pero estableciendo lazos con la ciudadanía que habita en la colonia.

Objetivo del proyecto

     Crear una red de apoyo entre padres de familia, personal de la escuela, alumnos y autoridades para ofrecer alternativas a los jóvenes a través de la instauración de un centro comunitario utilizando las instalaciones de las dos escuelas con auxilio de estudiantes universitarios, enfermeras, psicólogos, entrenadores deportivos y conferencistas. Las actividades serán parte de un programa y serán aplicadas de manera periódica y paulatina, con el objeto de superar los filtros de acercamiento, trabajo de campo, invitación, desarrollo, convivencia, comparecencia de impresiones y/o resultados y adecuación para los tiempos no escolares o periodos vacacionales.

Fundamentación conceptual

    El desempeño procedente de una institución como la escuela en sus vertientes administrativa, académica y de interacción social entre sus agentes “se encuentra limitado por las presiones espaciales y temporales, así como por las demandas psicológicas y sociales del escenario donde se actúa” (Pérez, 2009, p. 35). Además, “la escuela debe proponerse como objetivo prioritario cultivar en estudiantes y docentes la capacidad de pensar críticamente sobre el orden social” (Pérez, 2009, p. 39). Por eso es importante que las escuelas participantes observen la situación de su entorno inmediato.

        Díaz (2013) consideraba que la eficiencia de las instituciones y funcionarios que ocupan un puesto en ellas permite el diálogo y la colaboración social que conduzcan a consolidar la visión de su cimiento ideológico. Así se comprende el doble papel de la escuela señalado por Daros (2009): educación y socialización, involucrándose en el contexto al que pertenece, tomando en cuenta las aportaciones de todos los actores sociales, permitiendo a los alumnos salir del salón para conocer la realidad y trasladar lo aprendido en el confín de una clase a la vida cotidiana, y proponiendo soluciones a la sociedad en general y a la comunidad educativa que la transige.

    Ahora, corresponde entender que el contexto está en constante transformación, lo que deriva en modificaciones en los rubros de “desempeño y en las demandas y exigencias que se le plantean a las instituciones. La escuela, para mantener su vigencia como institución, está obligada a procesar esos cambios” (INET-FeDIAP, 2003, p. 3), proponiendo además nuevos métodos y estrategias que lleven a buen término los propósitos indicados.

    En cuanto a las situaciones específicas de los alumnos y sus familias como pobreza, desempleo y desintegración, Krichesky (2006) señala que aunque esos fenómenos afectan a la sociedad en conjunto, se agudizan en los sectores más vulnerables, generando malestar y desprotección social para niños y adolescentes. También puntualiza que cuando las escuelas llaman a los padres dan por sentado la presencia de una ‘familia tipo o modelo’, exigiendo desde la escuela una participación que no siempre ocurre, sobre todo cuando la estructura familiar está rota o incompleta. Es entonces cuando en las instituciones nace la creencia de que “los padres de sectores más humildes no participan por desinterés personal, que no se ocupan o que desatienden la educación de sus hijos” (Krichesky, 2006, p. 19); prejuicio que debe derribarse con una acción simple pero difícil de concretar: interesarse por los alumnos y su realidad particular.

     Haaz Mora (2009, p. 1) supone que en la medida que las acciones se fortalezcan, se podrá “favorecer el desarrollo y el crecimiento de las personas como un todo, por lo que la vinculación se debe considerar como un medio para fomentar el acercamiento” entre las partes. Es por eso que incluiré el concepto de Vinculación exitosa de Navarro y Ortega (s/f), categoría de análisis que abarca 8 pre-categorías necesarias para que el trabajo comunitario sea exitoso, pues reúne el esfuerzo de alumnos, directivos y profesores hacia la comunidad y el contexto externo inmediato.

      Es decisivo comprender que “la escuela es fuerte en su trabajo comunitario en la medida que ofrece servicios educativos y brinda resultados de aprendizaje” (Navarro y Ortega, s/f, p. 5). Empero, esa conclusión se alcanzará empleando las 8 sub categorías o combinando algunas de ellas. Dichos apartados son gestión externa, acercamiento, círculos de estudio, concursos académicos, profesionalización del personal docente, vinculación estrecha, participación compromiso y participación solidaridad (obtenida a través de la integración total de la colectividad, es una sinergia entre escuela, comunidad, estudiantes y profesores).

Contexto de desarrollo

       El proyecto se llevará a cabo en la colonia Altavista de Ciudad Juárez a través del trabajo combinado de dos escuelas, una secundaria y una preparatoria que llevan el mismo nombre de dicha colonia, ubicada en un sector conflictivo de la ciudad. La Altavista acarrea un problema histórico de inseguridad y riesgo para sus habitantes pero la situación se agravó a partir de 2009, cuando arreció la llamada “Guerra contra el crimen organizado” pues aumentaron los homicidios, los asaltos, las extorsiones y la crisis generalizada que afectó a los moradores del sector. Muchos jóvenes que asisten a clases en ambos planteles pertenecen a familias fracturadas o disfuncionales donde falta uno o ambos padres, hay desempleo, pobreza y desigualdad. Se pretende que el trabajo realizado dé realce tanto a la comunidad como a las instituciones educativas, no solo en los aspectos administrativo, académico y social, sino que exista correspondencia, concordia y, sobre todo, confianza entre los involucrados, rasgo que se ha perdido en la colonia, la ciudad, la región y el país, a raíz de la laceración provocada al tejido social en la última década.

Análisis de la problemática en el contexto

     En primera instancia, conviene resaltar que el vecindario tiene poca población joven porque muchos de ellos han perecido a causa de la violencia, otros han emigrado a otros estados de la república o incluso han cruzado la frontera para jugársela en Estados Unidos. Además de eso, están las familias quebrantadas por padres o madres presos o difuntos, dejando hijos en el abandono, a cargo de familiares o de sus hermanos mayores que dejan de estudiar para cuidarlos.

     El escenario anterior se recrudece con la crisis económica imperante, el desempleo, el clima de terror ante la inseguridad y la desconfianza entre miembros de la sociedad provocada por, entre otras cosas, falta de unidad entre ciudadanos y funcionarios públicos para trabajar por recuperar espacios físicos cooptados por la delincuencia o darles una nueva re significación y emprender acciones para promover los valores y la ética. Si antes “las familias colaboraban en la escuela a partir del pedido expreso de sus autoridades” (Krichesky, 2006, p. 17), ahora será el personal de ambos colegios quien se acerque primero a conocer y dialogar, aspectos esenciales de una colaboración efectiva entre escuela y comunidad.

Propuesta de solución o cambio, incluyendo la factibilidad

      Entendiendo que las escuelas son de sostenimiento público, será muy importante contar con un plan presupuestario que posibilite completar las actividades de intercambio, recreación e inclusión. Las principales competencias del educador social encargado de la coordinación general serán:

  1. Competencias relacionales y organizativas: inclusión, centrarse en las necesidades del otro, reflexión ética, empatía, compromiso, extroversión, responsabilidad y perspicacia profesional.
  2. Competencias sociales y de comunicación: trabajo en equipo, dinámica de grupos, ser capaz de guiar y aconsejar, colaboración con la familia, gestión de conflictos y comunicación a distintos niveles.
  3. Competencias de aprendizaje y desarrollo: reflexión crítica y autoevaluación, adquisición de nuevos conocimientos y habilidades, utilización sistemática de la experiencia del trabajo socioeducativo.

      Enseguida, incluiré las gestiones que habrán de hacerse en pos de conseguir auxilio de elementos, recursos e instalaciones internos y externos, con la finalidad de hacer una correcta distribución del trabajo y elaborar un itinerario que abarque una fracción del calendario escolar en cada mitad del año. Ejemplo: fase 1 entre octubre y diciembre, fase 2 entre marzo y junio.

Promoción y difusión: la escuela preparatoria, por la relación existente con la universidad por ser esta el siguiente nivel educativo, sería la encargada de solicitar el apoyo de estudiantes universitarios ante la autoridad correspondiente para que armen brigadas que recorran la colonia Altavista junto con vecinos y padres de familia para promover las actividades que se desarrollarán en cada plantel, exhortar a las reuniones informativas y distribuir publicidad impresa y/o audiovisual como por ejemplo letreros de bienvenida, invitaciones a comer con sus hijos en cafetería de la escuela o folletos (Ferguson, 2006) con el programa ya elaborado. Desde luego que ese trabajo puede enviarse vía electrónica a aquellos que dispongan del servicio; sin embargo, es preferible que la difusión del proyecto se haga cara a cara. Esta labor podría beneficiar a los futuros profesionistas porque sería considerada como servicio social.

Servicios de salud: el personal de trabajo social y orientación de una y otra institución tendrán la comisión de pedir el auxilio de la unidad de salud más cercana (IMSS, Clínica de Seguro Popular, Cruz Roja, etc.) con el propósito de que enfermeras y médicos visiten el plantel y acudan a los domicilios tres veces por semestre para ofrecer a los alumnos y sus familias, atención y consulta general, tratamiento para padecimientos comunes como influenza estacional, chequeos de la presión arterial y ritmo cardiaco, exámenes físicos, prueba del azúcar para detectar diabetes, etc.

Deportes: es un área que sería coordinada por los profesores de educación física y los entrenadores específicos de los equipos deportivos de la secundaria y la preparatoria. Como los dos espacios cuentan con canchas de basquetbol, futbol, voleibol y pista de atletismo, es propicio organizar torneos a lo largo del ciclo o del periodo acordado por el colectivo escolar. La participación queda abierta para todos, de modo que se puedan realizar torneos simultáneos en las ramas femenil y varonil de maestros, alumnos, padres de familia, vecinos y personal no docente. Si es propicio, más adelante se podrían realizar partidos o competiciones individuales combinando a todas las categorías en una sola (mixta o libre).

Arte y cultura: la convocatoria estaría dirigida principalmente a alumnos y padres de familia, no obstante, también hay oportunidad para el personal. En realidad, la coordinación quedaría abierta a cualquier docente pero podría corresponder a profesores y profesoras de artes, español e historia. Los eventos a realizar son concursos o muestras de declamación, oratoria, composición literaria, danza, lectura de cuentos, teatro, ejecución instrumental, cine comentado, arte plástica, etc. Es factible que las presentaciones se hagan en dos fases eliminatorias en la primera mitad del ciclo y dos finales en la segunda; si es solo muestreo entonces se llevarían a cabo en una semana de arte y cultura con uno o dos eventos por día para garantizar la participación y la asistencia. Por último, se manejarán algunos talleres de creación artística con las disciplinas mencionadas, será un espacio lúdico cuyo único objetivo es el de conformar un foro de convivencia, intercambio y expresión libre, sin la obligación de evaluar y ser evaluado, quizás solo aconsejado.

Asesoría académica y círculos de estudio: estaría enfocada en el reforzamiento académico de los estudiantes y en el apoyo de aquellos familiares de los jóvenes que quieran aprender algo adicional a lo brindado por los talleres. Además de las asignaturas académicas, es muy útil un curso de nociones básicas de computación. Aquí el educador social estaría al pendiente de que los profesores participantes de las dos escuelas tengan el perfil de la asignatura que imparten, que dominen tanto contenidos como metodología y que se preparen de manera psicológica y formal sobre el modo de conducir una clase para alumnos que requieren apoyo y para adultos que tienen mucho tiempo sin estudiar.

Conferencias: el educador social sería el encargado de extenderle la invitación a los expositores y en caso de que la remuneración exceda del presupuesto contemplado, se buscaría soporte con las autoridades municipales, estatales o con asociaciones civiles que patrocinen la causa. Algunas de ellas incluso tienen una barra de conferencistas en su agenda que podrían recomendar. Temas sugeridos para las ponencias y/o pláticas: valores y antivalores de acuerdo al contexto, consecuencias jurídicas y sanitarias de la drogadicción, prevención y tratamiento de casos de violencia intrafamiliar, conocimiento de enfermedades de transmisión sexual y uso responsable de métodos anticonceptivos, acabar con el bullying es tarea de todos, etc. Dependiendo del tiempo disponible y la programación general, el ciclo de conferencias puede abarcar 5 o 6 fechas para que se difunda y más gente tenga oportunidad de asistir.

Consideraciones finales

     La condición principal para concretar el proyecto es la disponibilidad de horario, situación viable porque las escuelas manejan turnos distintos: la secundaria trabaja por la tarde y la preparatoria por la mañana, de manera que los espacios se usarían de manera alternada con diligencias definidas por la agenda que si es como apunté antes (de octubre a diciembre y de marzo a junio), no interfiere con el calendario escolar, facilita el aprovechamiento de la luz solar y del clima antes de la temporada extremosa en invierno y verano que tenemos en Ciudad Juárez y evita que haya saturación de personas.

    Es evidente que tanto el personal como los vecinos de la zona tienen horarios distintos y no estarían libres en algunas fechas. Por tanto se hace necesaria la confección de un itinerario-compromiso para el personal, indicando que su implicación en el proyecto en el área de su elección, no está supeditada a arrepentimientos de último momento ni a adquisición de nuevas obligaciones que impidan la asistencia en el horario y día que hubieran seleccionado y rubricado con firma de acuerdo. Desde luego que habría flexibilidad para emergencias, asuntos personales ineludibles y deberes previamente calendarizados por la autoridad educativa. En ese caso solo es necesario avisar con tiempo para posponer las faenas de ese día.

    La participación queda abierta durante los dos periodos establecidos y la labor de promoción será continua. Los eventos ofrecidos solo se efectuarán si se cuenta con las personas capacitadas para ello, sean o no trabajadores de las escuelas y residentes del sector. Finalmente, habrá una reunión mensual entre el personal de las dos instituciones dirigida por el educador(a) social, con la intención de valorar el trabajo realizado, hacer un diagnóstico de cada área con sus respectivas labores, sugerir adecuaciones, intercambios y/o cancelaciones y determinar si es conveniente seguir adelante con el diseño.

Conclusiones

      Es una andanza en apariencia complicada, mas es posible si está bien planeada y elaborada de acuerdo a las capacidades, intenciones, voluntades y recursos humanos y materiales con los que cuentan las escuelas. El proyecto es flexible y admite modificaciones sobre la marcha, siempre y cuando las ruedas estén en movimiento. Ferguson (2006) comenta que las estrategias de cooperación y colaboración entre la familia y la escuela comienzan, si, con el pacto entre los actores escolares, continuando luego con acercamiento y trato personalizado, bidireccional e interactivo. Acciones como esta ayudan a las familias a sostener sus esperanzas y los sueños de sus hijos, dando como resultado un programa más fuerte en cuanto a la participación de la familia.

     Las actividades ofertadas son una extensión de ese vínculo entre la comunidad y la escuela, debilitado por la inseguridad que ha azotado al país desde hace décadas y que lastimó con más fuerza a mi ciudad entre 2008 y 2012. Si el papel de cualquier instituto educativo consiste en educar y socializar, y su concurso constituye el primer ámbito donde los estudiantes adquieren los saberes, valores y actitudes para ser, hacer y convivir de la mejor manera posible en sociedad, entonces a la escuela le corresponde concebir una alianza firme con la comunidad, con relaciones de intercambio entre sí en forma duradera, sincrónica y reiterada, con altos niveles de confianza, reciprocidad y compromiso para armar esquemas asociativos (Krichesky, 2006) y de participación cooperativa y colaborativa. El hecho de presentar un mosaico de posibilidades de aprendizaje y trueque social en áreas como arte, salud, computación, cultura, pedagogía, deporte, entre otras, significa que la escuela trae del mundo aquellas facetas poco fomentadas por la cerrada escuela tradicional, tan preocupada por completar la jornada, el programa de estudios y el bimestre sin dejar lugar a alternativas y sin considerar la diversidad de preferencias, gustos, ideas y problemáticas contextuales del aprendiz.

Referencias:

Daros, W. (2009). El entorno social y la escuela. Argentina: Artemisa.

Díaz, C. (2013). A refundar la escuela. Distrito Federal, México: Barandal.

Ferguson, Ch. (2006). El acercamiento a las poblaciones diversas: ¿Qué pueden hacer las escuelas para fomentar las conexiones entre la escuela y la familia? National Center for Family and Community Connections with Schools. Recuperado de http://www.sedl.org/connections/resources/rb/rb5-diverse-spanish.pdf

Haaz Mora, H. S. (2009). La vinculación de las instituciones de educación superior con los sectores sociales y productivos. UNAM. Recuperado de http://www.imcyc.com/50/simposi09/educacion_superior/mesa3/M3UNAMHaaz.pdf

Krichesky, M. (2006). Escuela y comunidad: desafíos para la inclusión educativa. Buenos Aires: Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de la Nación. Recuperado de http://portal.oas.org/LinkClick.aspx?fileticket=x13TKXKdMw4%3D&tabid=1896

Navarro R., M. y Ortega M., M. La vinculación hacia la comunidad: narrativas de profesores, directivos, padres de familia y agentes externos en una escuela secundaria técnica. X Congreso Nacional de Investigación Educativa. México. Recuperado de http://www.comie.org.mx/congreso/memoriaelectronica/v10/pdf/area_tematica_13/ponencias/0644-F.pdf

Pérez G. A. (2009). Las funciones sociales de la escuela: de la reproducción a la reconstrucción crítica del conocimiento y la experiencia. Trabajo presentado en el Foro Latinoamericano de Políticas Educativas. Recuperado de http://biblioteca.clacso.edu.ar/gsdl/collect/ar/ar-033/index/assoc/D334.dir/9.pdf

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