Reseña de ‘Musas (un homenaje al folclore latinoamericano en manos de Los Macorinos, vol. 1)’ de Natalia Lafourcade

En la escena musical mexicana hay pocos ejemplos de consistencia, sobre todo cuando él o la artista en cuestión comenzó su carrera siendo adolescente o niño. Podría mencionar a Jay de la Cueva, Lucero, Aleks Syntek o Luis Miguel, pero creo que ninguno de ellos ha tenido estabilidad combinada con crecimiento artístico como Natalia Lafourcade quien comenzó a los 15 años en un grupo coreográfico juvenil a finales de los 90’s (llamado Twist) y hoy día no solo compone sus propias interpretaciones, sino que en los últimos años se ha dedicado a rescatar la música tradicional mexicana y latinoamericana. En el camino estudió en la Academia de Música Fermatta, aprendió a tocar varios instrumentos como guitarra, flauta y teclado y ha colaborado con gente como Miguel Bosé, Denise Gutiérrez, Ximena Sariñana, Kalimba, Julieta Venegas y Pepe Aguilar.

Lanzó su primer álbum homónimo en 2002 (predominantemente pop, aunque con guiños a la música electrónica) y un segundo titulado ‘Casa’ en el que se hizo acompañar del grupo La Forquetina en el año 2005. Es un disco mejor producido donde experimentó con el bossa nova (un año antes grabó en español ‘O Pato’ de Joao Gilberto para la banda sonora de la película Temporada de patos). Después de esa segunda placa le perdí la pista. No obstante, me enteré de que lanzó otros discos de su música (Hu hu hu en 2009 y Hasta la raíz de 2015) y uno en homenaje a Agustín Lara en 2012. Cuando apareció Musas… (Sony, 2017) confieso que no presté mucha atención. Fue hasta que encontré un par de videos en YouTube –una de las canciones de la gran Violeta Parra- que decidí adquirirlo.

A primera oída me agradó que el sonido fuera cálido debido a que varias de las canciones fueron grabadas con todos los músicos tocando al mismo tiempo en el estudio (o en la casa de Natalia), algo que pocas veces se escucha en la música contemporánea debido a las prisas comerciales y de producción con las que suele presentarse un material discográfico. En ocasiones el cantante llega a grabar la voz cuando todas las pistas están listas con antelación para ahorrar tiempo. Posteriormente noté una similitud entre el trabajo de la veracruzana y el de Oscar Chávez que en los 1970’s dedicó varios álbumes a promover la música de países de habla hispana (con la serie titulada Latinoamérica canta), incluso coincidiendo en algunos cantautores homenajeados como Atahualpa Yupanqui (Argentina), Violeta Parra (Chile) y Agustín Lara (México), considerando el volumen II de ‘Musas’.

El álbum contiene 5 cortes originales y 7 de otros autores, una producción excelente de Gustavo Guerrero cuya edición doble contiene todas las canciones en video con un ‘making of’ añadido (algunos son videoclips y la mayoría versiones alternas de las piezas). Natalia toca con los músicos de su banda, pero también con el dúo Los Macorinos que acompañaba a Chavela Vargas en sus presentaciones. Ambos guitarristas ejecutan de manera impecable, enriqueciendo la propuesta folclórica del trabajo que abarca géneros como bolero, balada, vals y hasta la cueca chilena.

Las mejores canciones del plato son “Mexicana hermosa”, “Te vi pasar” (de Agustín Lara), “Mi tierra veracruzana” (homenaje de la cantante a su estado de origen), “Qué he sacado con quererte” (original de Violeta Parra), “Soledad y el mar”, “Tú si sabes quererme” (Natalia le canta a su hogar en Veracruz donde se siente a gusto) y “Soy lo prohibido” (obra de Roberto Cantoral y Dino López). Las demás complementan la intención de soltura, empatía y calidez que la grabación pretende.

El volumen 2 lanzado en 2018 es bueno, aunque su impacto fue menor. No sé si ya tenían las canciones listas desde las sesiones de 2017 y esperaron menos de un año para lanzarlas. Ese disco incluye otros clásicos de la canción latinoamericana como “Duerme negrito”, “Alma mía”, “Luz de luna” y “La llorona”. Con ambas grabaciones la mexicana logra posicionarse como una artista madura que no solo da muestra de su evolución y amplio criterio musical, sino que parte de un recurso nostálgico (muchos treintones hemos añorado la infancia y la adolescencia) de su edad (32 hace 2 años) por la música que ha escuchado desde niña, canalizándolo de forma creativa y propositiva. Cheers.

 

Escribió: Israel Nungaray González (Ciudad Juárez, México, 27 de julio de 2019).

About Israel Nungaray

Observador miope
This entry was posted in Música, Reseñas and tagged , , , , , , , , . Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s