Auguste Comte y el Positivismo

Es una corriente filosófica cuyo principio básico es que ningún conocimiento es válido si no procede de la experiencia, rechaza cualquier postulado a priori y cualquier concepto absoluto. “El hecho es la única realidad científica, y la experiencia y la inducción, los métodos exclusivos de la ciencia. Por su lado negativo, el positivismo es negación de todo ideal, de los principios absolutos y necesarios de la razón, es decir, de la metafísica”[1]. El positivismo limita la inteligencia humana al reducirla a la mención de hechos, coarta por completo la teorización y la multiplicidad de ideas.

Primeros representantes

El término fue acuñado por el filósofo francés Auguste Comte en el siglo XIX aunque debe darse crédito a otros pensadores como Saint Simon, David Hume e Immanuel Kant. Comte decía que el positivismo “señalaba la realidad y tendencia constructiva que él reclamó para el aspecto teórico de la doctrina. En general, se interesó por la reorganización de la vida social para el bien de la humanidad a través del conocimiento científico, y por esta vía, del control de las fuerzas naturales”[2]. La idea principal de Comte era la unificación de su filosofía con la forma de gobierno para concebir un precepto religioso en que la humanidad era objeto de culto. Varios de sus seguidores rechazaron tal principio porque contradecía la intención cientificista del positivismo original. Filósofos sociales como Herbert Spencer, Émile Durkheim y John Stuart Mill adaptaron los preceptos de Comte y desarrollaron nuevos postulados.

Compte vio la primera luz en Montpellier, Francia en 1798. Hacia 1814 entró a la Escuela Politécnica y fue expulsado de la misma en 1816 por indisciplina y por ser partidario del republicanismo. Trabajó con Saint Simon y se dio tiempo para estudiar a los pensadores del siglo XVIII. Para 1822 emergió con ideas propias, mismas que serían publicadas en textos fundamentales como Curso de filosofía positivista (1842) y Discurso sobre el espíritu positivo (1844). Es en una segunda etapa en la que sus obras tenían un carácter místico y romántico, de esta era destacan Catecismo Positivista (1852), Sistema de política positiva (1854) y Síntesis subjetiva (1856), obra inconclusa debido a su muerte acaecida un año más tarde. Comte es precursor de toda una corriente de pensamiento y, por supuesto, también de la Sociología.

La definición temprana de sociología es: “una culminación del espíritu positivo, se dedicará al estudio de los fenómenos sociales y de sus leyes como camino para explicar la evolución de la humanidad y favorecer un progreso controlado de la sociedad que excluya todo posible cambio o revolución incontrolada”[3]. Es aquí donde puede percibirse una actitud conservadora en Comte, comprensible por su apoyo a la dictadura de Napoleón III, apoyaba a la propiedad privada y estaba a favor de la acumulación de capital. Sus aportaciones fueron aceptadas finalmente porque tenían validez aun fuera de su contexto inicial.

Escribió: Israel Nungaray González (Ciudad Juárez, México, 14 de diciembre de 2012)

[1] —, “El Positivismo” en: http://www.azc.uam.mx/csh/sociologia/sigloxx/positivismo.htm, 11 de diciembre de 2012.

[2] Ibídem.

[3] Elena Diez de la Cortina Montemayor, “El positivismo de Augusto Comte” en: http://cibernous.com/autores/comte/teoria/biografia.html, 14 de diciembre de 2012.

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Observador miope
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