Reseña de Radiohead ‘Kid A’ (2000)

La carrera de Radiohead abarca casi 30 años (iniciaron en 1991) y como la historia de otros grupos musicales tan longevos ha tenido puntos bajos, altos y medianos. Iniciaron con Pablo Honey en 1993, pero alcanzarían la cima en 1997 con OK Computer, obra cumbre que por calidad y trascendencia ha sido comparada con clásicos del rock como Remain in Light (1980) de Talking Heads y Dark Side of the Moon (1973) de Pink Floyd. Ese paralelismo con Pink Floyd no se detendría allí, pues al igual que el grupo de art-rock londinense cuando lanzaron Wish You Were Here (1975) la presión de medios y fans sobre los de Oxford, England era cada vez mayor a medida que se acercaba el lanzamiento posterior a su obra maestra.

     De nueva cuenta volverían a sorprender a sus seguidores y a la crítica con Kid A, lanzado el 2 de octubre de 2000 bajo el sello Parlophone. El álbum dividió opiniones por su similitud sonora con artistas electrónicos contemporáneos como Aphex Twin, Boards of Canada y Squarepusher. Hubo fans que abandonaron la causa acusando a Radiohead de traicionarse a sí mismos y de dejar de lado el rock (presente en “Optimistic”, “In Limbo” y “Morning Bell”) para abrazar la música electrónica casi ‘bailable’ (“Idioteque”, “Everything in Its Right Place”). Los juicios de valor y ceños fruncidos no dejaban de aparecer, incluso algunos periodistas que reseñaron el disco por entonces fueron severos en su crítica, parecían no interesarse por el nuevo rumbo que había tomado la banda de la mano de su cantante y compositor Thom Yorke.

     Al terminar la gira de 1998 Yorke comenzó a trabajar en bosquejos de canciones que no tenían sustento todavía. Incluso en una escena del documental Meeting people is easy (1998) se escuchan vagamente los primeros versos de ‘How to disappear completely’ cantados por Thom durante una prueba de sonido. Yorke tenía letras sueltas y canciones incompletas cuando comenzaron los ensayos a principios de 1999. El productor Nigel Godrich y el resto de la banda (Colin Greenwood, Phil Selway, Ed O’Brien y Jonny Greenwood) no entendían el rumbo que tomaba el grupo orientado básicamente a la experimentación electrónica. El disco establece un puente entre influencias de rock progresivo y experimental como Can, King Crimson, Talking Heads, Pink Floyd o Neu! con compositores como Paul Lansky, Krzysztof Penderecki y Olivier Messiaen, sin dejar de lado el jazz y la electrónica de Miles Davis, Björk, Charles Mingus, Kraftwerk y DJ Krush.

     La instrumentación fue más allá de guitarra, bajo y batería. Si bien ya habían utilizado sintetizadores y pedales para hacer efectos, en esta ocasión Jonny Greenwood experimentó con el sintetizador moog, sampleos (“Mild Und Leise” de Paul Lansky en ‘Idioteque’), vocoder y teclado martenot. Jonny siempre ha sido el más creativo del grupo, además de ser el único que lee y compone música de manera formal. Con estos elementos y habiendo entendido la propuesta de Yorke de reinventarse sin perder su esencia, el grupo asumió el reto de producir un disco radicalmente opuesto a sus trabajos previos. Empezando por la técnica de escribir frases sueltas y ordenarlas al azar tal coo se estilaba en la llamada música aleatoria o concreta del movimiento Avant-garde del siglo XX. La nueva aventura discográfica del grupo de Oxford los llevaría a producir tanto material que en un principio el disco sería doble, pero desistieron de la idea y terminaron por editar una segunda placa producto de esas sesiones: Amnesiac (2001).

      Después de OK Computer Thom Yorke sentía que el rock había dado de sí, por lo menos desde el punto de vista de la creación musical. Así que optó por adentrarse en la música electrónica que a diferencia de otros géneros va en concordancia con los avances tecnológicos e informáticos. Asumiendo las influencias antes enlistadas, Kid A contiene canciones maravillosas como “The National Anthem” (jazz rock a-la Mingus), “In Limbo”, (post-rock y guitarra en contrapunto) “Morning Bell” (compás de 5/4 y la guitarra de Ed O’Brien con sustain) y la pieza titular que podría catalogarse como canción de cuna apocalíptica. Otras como “Treefingers”, ambient con guitarras procesadas, “Motion Picture Soundtrack”, cierre épico con coda oculta, “Optimistic”, guiño al estilo de Can y “How to Disappear Completely”, art-rock melancólico a la máxima potencia con arreglos de cuerda compuestos por Jonny Greenwood e interpretados por la Orchestra of St John’s

     Por último, menciono que el arte y la portada estuvieron a cargo de Thom Yorke y Stanley Donwood, cuyas pinturas que evocan un ambiente gélido fueron editadas con Photoshop para aumentar su dramatismo. El disco no tuvo sencillos o videos, decisión que sería considerada un fracaso anunciado que el grupo tomó con calma, pues así comprobarían si su música era aceptada como un todo en correspondencia con la cada vez más lejana cultura del álbum rock, sobre todo por las descargas en mp3 y reproducciones en línea del siglo XXI. A 20 años de distancia Kid A sigue aumentado su leyenda y podría ser el soundtrack ideal en este contexto actual de alienación humana por los avances tecnológicos vía la invención de una nueva enfermedad. Cheers.

Escribió: Israel Nungaray González (Ciudad Juárez, México, 26 de octubre de 2020).

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Observador miope
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