Valentina Ramírez, ex combatiente de la Revolución Mexicana

La Valentina, uno de los corridos famosos de aquella época fue inspirado por una soldadera llamada Valentina Ramírez Avitia quien nació en 1893 en El Norotal, población de Tamazula en el Estado de Durango. Se unió a las tropas maderistas en 1910 y por su valentía y arrojo fue conocida como “La Leona de Norotal”. Con frecuencia era asediada por los mandos superiores, por lo que comenzó a vestir ropas militares masculinas. Entre la tropa era conocida como ‘Juan Ramírez’ y portaba dos cananas terciadas sobre el pecho y la carabina 30-30 al hombro.

      Aunque Valentina alcanzó el grado de teniente (porque creían que era hombre), un día se descubrió que era mujer y su superior, el general Ramón Iturbe, la dio de baja pues no admitía mujeres en sus filas. Después, alejada de la pólvora, se casó y trabajó en distintos oficios. En 1969 fue atropellada por un auto y quedó lisiada por el resto de su vida. Murió el 4 de abril de 1979 y fue sepultada en la fosa común del panteón civil de Culiacán, Sinaloa. Se cree que el corrido que lleva su nombre fue escrito por un trovador sinaloense anónimo de los que siguieron a Gabriel Leyva, precursor de la Revolución en el noroeste de México.

      El formato de solicitud de antecedentes revolucionarios, es un cuestionario pensado en función de recuperar la participación militar de los excombatientes. Las aspirantes debían consignar los hechos de armas en que participaron, el grado militar con el que iniciaron y el que ostentaban cuando se separaron del ejército.

      Valentina Ramírez Avitia “La leona de Norotal” presentó sus papeles el 20 de junio de 1962, dos años más tarde fue reconocida veterana por el primer periodo. Al recibir la condecoración expresó su agradecimiento en los siguientes términos:

“Me llena de satisfacción y de orgullo pues después de haber servido en el ejército maderista como soldado raso; no obstante, mi condición de mujer. A los 70 años de edad veo que bondadosamente se me toma en cuenta”

      En la organización del conjunto documental, llaman la atención los cuatro expedientes de mujeres resguardados en la bóveda con un carácter especial, orgullosamente el de Valentina era uno de ellos.

Fuentes:

Jaime Almeida. “Adelita, Valentina y Jesusita”. Recuperado de https://www.milenio.com/cultura/adelita-valentina-y-jesusita, 17 de junio de 2021.

Leopoldo Avilés Meza (1969). “Una maderista olvidada” en El Diario de Culiacán, Nº 6823.

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Observador miope
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